Noticias Recientes & Destacados

Gendarmerización de las Fuerzas Armadas: la postergación de una política de defensa digna del siglo XXI

El nuevo decreto 683 materializa el intento de construir un enemigo interno que debe neutralizarse militarmente. Así, las FF.AA. se volverán gendarmes fronterizos, y los cuerpos de seguridad, efectivos a cargo del del malestar urbano.

Por Juan Gabriel Tokatlian – publicado por Clarín el 1/8/18 fuente: https://www.clarin.com/opinion/gendarmerizacion-fuerzas-armadas-postergacion-politica-defensa-digna-siglo-xxi_0_Bym3dk0Nm.html

El discurso de Mauricio Macri del 23 de julio, en el que anunció la “reforma del sistema de defensa nacional”, la Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) y del decreto 683 genera perplejidad. Los militares, formados para la defensa, estarían ad portas de convertirse en gendarmes.

El presidente enfatizó que el propósito de Cambiemos es “saldar la deuda que tenemos con las fuerzas armadas de la democracia”. ¿Qué deuda se puede saldar involucrando activamente a los militares en cuestiones de seguridad interior?

¿Acaso la mayoría de las fuerzas armadas aspira a perseguir cargamentos de drogas y criminales en la frontera e ir al exterior a misiones internacionales que tienen poco que ver con la paz y más con el combate contra el terrorismo? ¿Está tan atrofiado el sistema de defensa que su reconstrucción pasa por enviar soldados a sustituir gendarmes en el norte? ¿Es esencial que los militares custodien objetivos estratégicos que según el artículo 30 de la ley 23554 de Defensa Nacional requiere aprobación previa del Congreso?

La DPDN propone un diagnóstico del escenario global en el que predominan los lugares comunes: hay referencias a la competencia, a la incertidumbre, a la complejidad. No se explicita cuáles tendencias internacionales inciden específicamente en la Argentina y el país aparece como un simple receptor de fenómenos y acciones sin capacidad o voluntad de influir.

No hay tampoco comentarios prospectivos concretos: ¿qué indican los movimientos y dinámicas que se están produciendo? ¿cómo prepararse para un futuro pugnaz? ¿de qué modo se forjan vínculos con países afines?

Respecto al diagnóstico regional, llaman la atención dos asuntos: por un lado, la noción implícita de estabilidad prolongable como nota predominante en una América Latina atravesada por polarización política, desigualdad social, retraso tecnológico y estancamiento económico; y, por el otro, la escasa importancia dada a la eventualidad de conflictos de diverso tipo.

En el segmento sobre posicionamiento estratégico del país y sus prioridades y lineamientos se remarca la existencia de riesgos (habría tres) y desafíos (habría cuatro, siendo el último el Atlántico Sur y Malvinas), así como, en particular, el “apoyo al sistema de seguridad interior”.

En este último sentido, “el ministerio de Defensa deberá diseñar, a requerimiento del ministerio de Seguridad, los mecanismos institucionales y operacionales que resulten necesarios para asegurar una adecuada sinergia con las fuerzas de seguridad desplegadas en las regiones fronterizas.” No está demás recordar que lo operativo y lo logístico son cosas distintas.

El decreto 638 tiene dos metas específicas: modificar el decreto 727 de 2006 y derogar el decreto 1691, del mismo año. Entre otras cosas, el artículo 1 del nuevo decreto modifica el primer artículo del de 2006, que taxativamente entendía “como agresión de origen externo el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de nuestro país”.

Lo anterior en “un todo de acuerdo con lo dispuesto por la Resolución 3314 (1974) de la ONU…(rechazando) enfáticamente todas aquellas concepciones que procuran extender y/o ampliar la utilización del instrumento militar hacia funciones totalmente ajenas a la defensa.”

El nuevo artículo 3 modifica el tercero de aquel decreto que indicaba “que el Sistema de Defensa Nacional no podrá contemplar en su formulación doctrinaria, en la planificación y adiestramiento, en la previsión de las adquisiciones de equipos y/o medios, como así tampoco en las actividades relativas a la producción de inteligencia, hipótesis, supuestos y/o situaciones pertenecientes al ámbito de la seguridad interior, conforme la misma aparece delimitada en la ley 24.059 de Seguridad Interior”.

También se modifica el artículo 23 del decreto 727, que señalaba que “la misión primaria fundamental del Instrumento Militar consiste en asegurar la defensa nacional ante situaciones de agresión externa perpetradas por fuerzas armadas de otro/s Estado/s.” Y, adicionalmente, se deroga el decreto 1691, que precisaba la misión principal de las fuerzas armadas, así como las misiones subsidiarias. De ese modo se pretende avanzar sobre las secundarias; con lo cual se logra debilitar, quizás inadvertidamente, la prioritaria y el sentido de conjuntez de fuerzas que se proclama.

En breve, el nuevo decreto abre las compuertas para que los militares se aboquen, según la letra del mismo, a las agresiones que “no sólo son de carácter estatal militar, sino que en ocasiones se manifiestan de otras formas que, sin dejar de tener su origen en el exterior, se desarrollan en nuestro territorio.”

En resumen, se trata del intento de construir un enemigo interno que debe ser neutralizado militarmente y, para ello, las fuerzas armadas deben convertirse en gendarmes fronterizos abocados a perseguir narcotraficantes, al tiempo que los cuerpos de seguridad se ocupan del creciente malestar urbano a lo largo y ancho del país. Mientras tanto, desde el Estado y con el concurso de la sociedad, seguimos negando la urgencia de deliberar sobre una política de defensa para el siglo XXI.

* Juan Gabriel Tokatlián es profesor plenario de la Universidad Torcuato Di Tella

 

Anuncios

5 Comentarios en Gendarmerización de las Fuerzas Armadas: la postergación de una política de defensa digna del siglo XXI

  1. Les dejo una serie de artículos de Tokatlian, extrañamente publicados en los últimos meses en el “Gran Diario Argentino”. Seguramente hay otros autores y medios más interesantes en la web analizando la coyuntura mundial, pero si tenemos en cuenta que hoy aquí casi no existe el debate de ideas en política, imaginemos lo poco o nada que se puede encontrar publicado sobre cuestiones estratégicas nacionales, así que bienvenidos sean estos artículos para mantener activas las neuronas.

    Saludos. Ernesto

  2. La “Gendarmerización” de las FFAA comenzó con el kirchnerismo, con el “Escudo Norte” y el Operativo Fortin”, pero incluso más atrás, cuando el menemismo – del cual los K fueron parte- comenzó a negar las hipótesis de conflicto y a plantear misiones como “la lucha contra el narcotráfico”. Vale señalar que este proceso fue acompañado por una “policialización” de la GN y la PNA. El actual gobierno no hizo más que continuar el camino iniciado por el peronismo.
    Saludos.

    • Estoy de acuerdo con lo que dice estimado, solo que al gobierno menemista no lo encuadraría dentro del “peronismo” pues sus acciones de gobierno fueron totalmente en contra de los postulados de ese movimiento político. Que quienes las perpetraron se hagan pasar por peronistas para intentar confundirnos es harina de otro costal, pero el peronismo no tiene nada que ver con una visión neoliberal de la cosa pública como la que ha encarnado el gobierno menemista.

      Por lo demás, desde el menemismo a esta parte hay una verdadera política de Estado -una de las pocas que existe en este país- que consiste en el desmantelamiento de las FFAA en su rol de brazo armado del Estado para enfrentar agresiones militares internacionales para pasar a cumplir tareas de seguridad de fronteras propias de otras fuerzas especializadas en ello, lo que a su vez deriva en que estas asuman funciones destinadas a las fuerzas policiales en áreas territoriales que quedan fuera de su ámbito natural de actuación. Esto que inició el menemismo dentro de la doctrina estadounidense de las “Nuevas Amenazas a la Seguridad” establecidas por ese imperio apenas caído el Muro de Berlín ha sido continuado por la administración de la Rúa, luego por Duhalde, Kirchner, Fernández de Kirchner y el actual gobierno de Macri.

      Como lo hemos discutido con Ud. muchas veces, tal vez la única salvedad en este continuo nefasto haya sido un sector del MinDef durante la gestión Garré -y muchas veces a contrapelo de esta ministra- que intentó establecer criterios de desarrollo autónomo y de recuperación de las funciones primordiales de las FFAA dentro del marco regional, pero lógicamente esto será opinable para quien no conoce en detalle este tema. Este intento fue muy breve, con escaso compromiso de nuestras autoridades, y duró hasta el realineamiento con los EEUU marcado por el fortalecimiento de Milani y del sector castrense dentro del MinDef, lo que no solo dio por tierra con todos esos intentos de cambio doctrinario, sino que profundizó la dependencia respecto de aquel país. Tal es así que al fin del mandato de CFK se encontraban desplegados unos 1400 efectivos de las FFAA en zonas de frontera asumiendo tareas de seguridad que contrariaban las leyes vigentes en la materia.

      La nota distintiva en este gobierno fue la adopción explícita de la doctrina de las Nuevas Amenazas, y la readecuación de la maltrecha estructura de las fuerzas y su doctrina en ese sentido, lo que ha generado hasta la crítica del Viceministro de Defensa de Julio Martínez, quien fuera el “monje negro” en la materia en la gestión de López Murphy y el citado ex ministro (https://radiocut.fm/audiocut/angel-tello-ex-viceministro-de-defensa-sobre-el-decreto-para-las-ffaa/) lo que, más allá del despecho político de este ex funcionario que mucho de responsabilidad tiene en este asunto, demuestra que con Aguad este gobierno ha cruzado una línea que ni siquiera se animaron a violentar los sectores más afines a involucrar a las FFAA en tareas ajenas a su objeto natural, como lo es la estricta división entre las tareas de defensa nacional por parte de las FFAA y de seguridad interior a cargo de otras instituciones especializadas en tal función.

      La desaparición de esta línea de separación funcional implica desdibujar profundamente el rol que juegan las FFAA, su propia razón de ser, y esto no solamente es peligroso desde el aspecto fundamental de definir una estructura inadecuada en las fuerzas para la defensa de nuestros intereses soberanos, lo cual irá produciéndose en el tiempo siempre con la excusa de la falta de recursos presupuestarios, sino que además acarrea el peligro de hacerlas intervenir en forma paulatina cada vez más directamente en la acción contra esas Nuevas Amenazas, sobre todo ahora en su versión más reciente de la “Lucha contra el Crimen Organizado”, lo cual ya no solo implica perseguir avionetas en la frontera sino también monitorear la actividad en internet -esto ya lo está haciendo una reciente unidad de las FFAA, pese a que es función natural de un organismo civil como la AFI- o la posibilidad de intervenir directamente en cuestiones policiales propias de la PFA, o de seguridad de GN o la PNA.

      En este contexto no resulta inocente que se agiten fantasmas de levantamientos indígenas armados, “células dormidas” de grupos catalogados como de integrismo islámico aunque no lo sean (caso Hezbollah que es un grupo político-militar libanés cuya ideología desde 2009 se ha desprendido del islamismo originario, o sea que hoy es laico, y ni hablar de la paparruchada de los 2 detenidos estos días de supuestos miembros de esa organización con las armas obsoletas del abuelo, una Bersa 6,35 mm con papeles de compra y un rifle de aire comprimido), o que extrañamente se reflote por parte de un grupito de lúmpenes sin ningún sustento político un olvidado espíritu bombardero anarquista que dejó de existir desde principios del siglo XX en nuestro país con los anarquistas en serio, no los punks que dicen serlo y ni siquiera saben quienes eran Bakunin, Proudhon, Malatesta o Kropotkin.

      Estos ejemplos solo muestran la necesidad del gobierno de crear en la población un clima de terror e inestabilidad política que justifique acciones contra las garantías constitucionales, y una mayor militarización social en función de “resguardarnos” contra el “crimen organizado”, y más si es de “carácter transnacional”, pero ya a esta altura es clara que la finalidad de esto es meramente política y busca por medio de la aplicación de la Ley Antiterrorista -votada en su momento únicamente por el kirchnerismo y el macrismo- sofocar todo intento de legítima oposición política al terrible ajuste que se está aplicando contra los sectores medios y populares de nuestro país. Esta es la finalidad última de “gendarmerizar” a las FFAA, ponerlas como guardia pretoriana contra su propio pueblo, como ha sucedido anteriormente con la mayor parte de los gobiernos antipopulares.

      Desde el plano externo, y tan seria como la anterior en lo interno, la consecuencia es tener a un Estado nacional incapaz de disuadir cualquier intento serio de afrenta militar contra la soberanía, sea la eventual ocupación del territorio nacional por parte de una fuerza extranjera -lo cual hoy es improbable pero no significa que a futuro no lo sea-, o también quien por simple amenaza del uso de la fuerza, velada o no, tuerza o condicione la voluntad política soberana en el plano internacional, o nos obligue a realizar acciones en contra de nuestros intereses nacionales. Un Estado libre y soberano necesita un instrumento militar que lo respalde en el plano internacional, y hoy el estado de situación de nuestras FFAA solo señalan el desinterés propio de este asunto de gobiernos que quieren estar sometidos a la voluntad externa, sea esta expresada directamente por sus gobiernos o a través de sus empresas y capitales actuando en nuestro medio.

      Por ello me pareció interesante compartir este artículo.

      Saludos. Ernesto

  3. Por “Peronismo” me refiero al PJ.
    El peronismo al que Ud se refiere me parece que desapareció el 1 de Julio de 1974,e incluso antes.¿O existen referentes actuales?
    Saludos.

    • En sus términos, el candidato “peronista” en 2003 fue Carlos Menem, que ante la segura derrota en segunda vuelta frente al candidato del Frente para la Victoria (FpV, coalición de grupos pertenecientes al Justicialismo junto a otros del Partido Intransigente, Partido Socialista, Partido Comunista, Unión Cívica Radical, Frente Grande y organizaciones sociales) permitió que Nestor Kirchner accediera al gobierno con alrededor del 22% de los votos obtenidos en la primera vuelta. Tan mal a esta coalición parece que no le fue en su gobierno porque Cristina Fernandez de Kirchner es electa en 2007 en primera vuelta por más del 45% de los sufragios contra el 23% de Elisa Carrió, y más del 54% en su reelección del año 2011 también en primera vuelta contra el 17% de Hermes Binner.

      Menem no puede definirse dentro del “peronismo” porque la doctrina impulsada por Perón (desarrollo nacional, justicia social, independencia económica y soberanía política) nada tenía que ver con el ideal neoliberal aplicado durante sus mandatos, y tanto Duhalde como los Kirchner en su momento acompañaron las políticas de aquel (el primero como Vicepresidente primero y luego como Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y como Gobernador NK y legisladora CFK en su caso las apoyaron para favorecer la transferencia de los recursos petroleros nacionales a las provincias) pero por lo general adoptaron una postura más ecléctica y pragmática que la de Carlos Menem, que llegado al gobierno en 1989 como “representante de las montoneras del Chacho Peñaloza” como le gustaba definirse dentro de la interna justicialista frente a una Renovación Peronista de cariz más liberal, adoptó desde el vamos políticas neoliberales al consagrar como Ministro de Economía a Miguel Angel Roig (Vicepresidente de la multinacional local Bunge & Born), quien a su pronta muerte fué reemplazado por otro Bunge & Born como Nestor Rapanelli, y luego de un proceso hiperinflacionario creado por estos por los acuerdos firmados con el FMI y el malestar social resultante es desplazado para dejarle lugar a Erman González, quien logra moderados resultados en contener la crisis y al tiempo es desplazado por Domingo Cavallo, quien había sido funcionario de José Alfredo Martínez de Hoz durante el Proceso Militar y artífice de la transferencia al Estado de la deuda externa tomada por los particulares, entre ellos por el padre del actual presidente Macri, lo que en los hechos significó duplicar la deuda externa pública existente de un día al otro y una estafa perpetrada contra el Estado Nacional que benefició en miles de millones de dólares a esas empresas.

      Junto con Cavallo accede el “dream team” del neoliberalismo a puestos clave: Guido Di Tella ocupa la Cancillería, encargándose de motorizar las “relaciones carnales” con los EEUU y el acercamiento a las pretensiones kelpers en Malvinas mediante el “paragüas de soberanía” y el regalo de ositos de peluche, lo que coronaría con los Acuerdos de Madrid y el vuelo de la aerolínea chilena que tanto ansiaban los isleños; y Oscar Camillión va a Defensa, siendo éste último -ex Ministro de RREE del dictador Viola- el artífice del desmantelamiento del Condor II y del sistema defensivo argentino, comenzando por el aparato militar-industrial, y prosiguiendo el ajuste en el campo militar desde 1997 con Jorge Dominguez (otro allegado a la oligarquía vernácula y del grupo Macri al igual que su predecesor en la intendencia de la Ciudad de Buenos Aires Carlos Grosso), quien profundizó las “relaciones carnales” con los EEUU trayendo material casi de descarte mediante la condición recién lograda de “aliado extra OTAN” de nuestro país, pero no pudo producir una profunda reducción en los cuadros militares y la reunificación de las 3 fuerzas por la resistencia de Martín Balza y otros oficiales de cada una de las tres FFAA, en especial los que habían comandado tropa en Malvinas.

      Si bien los Kirchner por entonces jugaban un rol marginal en todo esto, tampoco se les conoció por entonces una fuerte reacción contraria a lo que sucedía a nivel nacional, mantuvieron más bien una posición de muy bajo perfil que hicieron que en su campaña del año 2002 muchos de quienes por entonces militábamos en política nos preguntáramos quien era realmente NK y que era lo que pensaba. Repasando discursos legislativos se podían encontrar críticas de CFK a algunas medidas del gobierno menemista, pero siempre hechas cuando se afectaban los intereses provinciales y sin sacar nunca los pies del plato, aún ya activos los movimientos sociales y sindicales de oposición al gobierno de origen peronista -como la del MTA y la CTA-, e incluso creados partidos opositores que crecían rápidamente de la mano de los desencantados como el Frente Grande. Tal vez en algunos de los miembros de este espacio sobrevivió algo del “peronismo”, del ideario peronista después de la muerte del Gral. Perón, pero que fueron rápidamente opacados con la conformación de la Alianza con la UCR, lograda a instancias de algunas figuras con buena llegada a la embajada de los EEUU -como la del mendocino José Octavio Bordón o Graciela Fernandez Meijide-, y directamente desmantelados con la llegada de Fernando de la Rúa al gobierno y su continuidad y profundización de las políticas neoliberales del menemismo.

      El resto es historia reciente y por ello mejor conocida, pero lo que es claro es que el FpV creado por los Kirchner junto a grupos de otros partidos de centroizquierda para enfrentarse al aparato del PJ que comandaba Menem tomó muchas de las banderas del Frente Grande, uno de los grupos que lo conforman, y con ello en cierta forma algunas de las del peronismo, aunque nunca con una profundidad ideológica como la que Perón le imprimía a las mismas, y consecuentemente realizaba sus acciones de gobierno.

      Lo que vino después es hijo de todo ese proceso histórico y político, y hoy hablar de “peronismo” -como bien dice- es una entelequia que remite a un ideario que pocos tenemos en la cabeza, pero seguramente muy pocos de los políticos y dirigentes que se autodenominan como “peronistas”, y que quieren construir la falsa figura de un Perón pragmático y errante en sus ideales para adaptarse a los vientos que corrían en cada periodo, pero su accionar político ha demostrado justamente lo contrario, se trató de un líder político de profundas convicciones ideológicas, a punto tal de resignar su gobierno o el de enfrentarse a las grandes potencias mundiales por perseguirlas, como lo demostraría rompiendo en 1973 el embargo comercial impuesto por EEUU y sus aliados a Cuba desde la época de la Crisis de los Misiles, a pesar de todo el embate diplomático y de sus propios funcionarios que debió soportar por esa acción, por poner solo un ejemplo de otros muchos menos notorios pero no menos importantes.

      Espero con esto haber aclarado mi observación al respecto.

      Saludos. Ernesto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: