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La FAB intercepta avión que transportaba 300 kg de pasta base de cocaína

Avión interceptado hizo aterrizaje forzado en el área rural de Mato Grosso

La Fuerza Aérea Brasileña (FAB) interceptó, en la mañana de este sábado (09/06), un avión cargado con unos 300 kg de pasta base de cocaína. El monomotor PT- IDV procedente de Bolivia fue interceptado por un A-29 Super Tucano.


El piloto no respondió a las interrogantes, una de las etapas de las Medidas de Policiamiento del Espacio Aéreo, y fue clasificado como sospechoso. El próximo paso de los órganos de defensa aérea fue el cambio de ruta y aterrizaje obligatorio en Tangará da Serra (MT).

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Sin embargo, antes de llegar al aeródromo el monomotor efectuó un aterrizaje forzado en un área rural en las proximidades de la Serra de Tapirapuã (MT).

La interceptación forma parte de la Operación Ostium para cohibir ilícitos transfronterizos, en la que actúan en conjunto la Fuerza Aérea Brasileña y la Policía Federal.

Dos aeronaves de defensa aérea A-29 Super Tucano de la FAB y un avión radar E-99 fueron empleados para monitorear y efectuar la interceptación del monomotor. De acuerdo con el Comandante de Operaciones Aeroespaciales (COMAE), Teniente-Brigadier Carlos Vuyk de Aquino, la interceptación demuestra, una vez más, que la FAB presenta pronta respuesta a la sociedad brasileña, empleando sus medios para realizar su actividad final.

“La Fuerza Aérea Brasileña cumple con su misión constitucional de controlar el espacio aéreo brasileño”, afirma el oficial general.

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3 Comentarios en La FAB intercepta avión que transportaba 300 kg de pasta base de cocaína

  1. Creo que desde la sanción de la Ley de Derribo brasileña en 1986, reglamentada recién en septiembre de 2004, este debe ser el tercer o cuarto avión obligado a descender utilizando el procedimiento de dicha norma. ¿El resultado? 300 kg de pasta base de cocaína, o sea menos de la mitad de lo que puede transportar un camión similar a los miles que día a día cruzan nuestras fronteras, o incluso una embarcación pequeña, o como parte de la carga de un container de esos que nadie abre, o lo que sin problemas pueden pasar a pie 10 bagayeros.

    Hay que asumirlo, estas medidas no sirven de nada para regular o controlar el tráfico de drogas, la única forma es apuntar a lo que únicamente les duele a los traficantes: el bolsillo, y ello supone que sea el mismo Estado quien controle el tráfico y comercialización de estos productos.

    Saludos. Ernesto

  2. Perfecto, la presencia constante y los patrullas armadas es lo que niega el espacio aéreo. Si no hubiera control y grupos de intercepción estaría saturada de vuelos ilegales….cuanto más control menos vuelos ilegales habrán, eso es una obviedad….cualquier comentario en contrario, solo demuestra ignorancia/desconocimiento de la función preventiva…!!!

    • Es una utopía pensar que se puede negar el espacio aéreo a un traficante medianamente organizado, afirmar que tal cosa es posible implica ignorar o desconocer la geografía de nuestro país, y los medios necesarios para hacerlo posible implicarían tener una fuerza aérea que no tenga nada que envidiarle a las principales del mundo (y aún así los EEUU no pueden -o no quieren- detener el tráfico por vía aérea).

      El problema de vuelos ilegales en el tráfico de drogas es menor, la cuestión principal es que hacer para desalentar el tráfico, teniendo presente que la función preventiva no puede ser cumplida por la elemental cuestión que la extensión y complejidad de las fronteras en nuestros países impiden que el control y la intercepción pueda desarrollarse de forma adecuada, y esto sin perjuicio de que la mayor parte de los cargamentos son introducidos o exportados por medios terrestres, fluviales o marítimos, el tráfico aéreo tiene un rol absolutamente secundario en cuanto a cantidades transportadas, esto está absolutamente comprobado a nivel nacional como mundial a partir de los decomisos efectuados.

      Si de prevención se habla lo que hay que atacar es el punto neural del narcotráfico, que es la ganancia económica del tráfico, la cual es mayor cuanto más restricciones tiene, o sea que hay que actuar para que los narcos ganen menos y lo que ganan no lo puedan girar a paraísos fiscales, o a bancos como el HSBC o Deutsche Bank, entre muchos otros, que han admitido ante las autoridades fiscales de los EEUU que no controlan de donde proviene el dinero de sus depositantes, ni les interesa hacerlo. Con llenar de aviones interceptores las fronteras, o blindarlas por tierra y mar si algunas de estas cosas fuera posible, no ganaríamos nada más que acrecentar las ganancias de los traficantes, y esas ganancias serían giradas sin problemas a ese tipo de bancos o paraísos fiscales porque nuestras leyes permiten hacerlo con total impunidad si se utilizan muchas de las herramientas fiscales y financieras que en nuestro mercado existen para blanquear esa plata, y además porque quienes deben controlar que no haya lavado de dinero, o sea la UIF, está a cargo de un abogado ex FMI que tiene dinero depositado en paraísos fiscales y falsea sus declaraciones de ingresos, secundado por otra abogada que desde su anterior puesto en el HSBC ha defendido a depositantes argentinos de ese banco acusados por la justicia suiza de lavado de dinero.

      Por lo tanto, en este contexto hablar de función preventiva equivale a tratar de discurrir sobre el sexo de los ángeles, es evidente que nuestro país no está interesado en encarar seriamente alguna medida contra el narcotráfico, y que tampoco tiene los medios para hacerlo, y si quisiera tenerlos en vez de armas, patrulleros, lanchas y aviones lo que se necesita son leyes adecuadas, jueces incorruptibles e investigadores fiscales avezados y limpios que permitan darle a los narcos por el único lugar que les duele: el bolsillo.

      Es más, si realmente quisiera combatir al narcotráfico debería legalizar el consumo de drogas y manejar o regular toda la cadena a cargo del mismo, desde la producción a la comercialización, ofreciendo droga legal de mejor calidad a menor precio que el de los narcos, y posibilitando crear registros que atiendan y traten a los adictos, porque aparte de un problema económico -visto desde el punto de vista de los narcos-, desde el punto de vista del Estado este tráfico es esencialmente un asunto de salud pública, y como tal debería ser tratado, penalizando al traficante pero atendiendo al adicto, que no es más que una víctima de ese sistema perverso. Lo sucedido con Ley Seca o con la comercialización de determinados medicamentos nos da la pauta que el carácter de legal o ilegal de una sustancia poco tiene que ver con su efecto sobre la salud, y de hecho nunca se prohibió el consumo de cigarrillos o tabaco común, que produce efectos en la población muchísimos más dañinos y con mayor masividad que el de las drogas prohibidas. Algún día tendremos que asumir esto para salvar muchas de las vidas que se pierden por insistir con metodologías y estrategias que han demostrado que de nada han servido para detener o mitigar el tráfico de estupefacientes, que es cada vez mayor a nivel mundial.

      Saludos. Ernesto

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