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Breve análisis sobre la elección de un submarino para la Armada Argentina, usos y costumbres criollas.

Por Woody

La terrible pérdida del ARA San Juan y su tripulación, el estado de obsolescencia del ARA Salta, la pérdida por desidia en la década del 90 de su gemelo el ARA San Luis, único clase 209 probado en combate real en el mundo, la aun inconclusa reparación a la que se está sometiendo al otro TR 1700, el ARA Santa Cruz y, la nunca terminada construcción de los otros dos submarinos gemelos de este último (los ARA Santa Fe y ARA Santiago del Estero) nos llevan invariablemente hacia dos salidas ponderables: la renovación del material o bien la desaparición del COFS. Es blanco o negro, no hay matices en el medio.

La Republica Argentina pasa así de tener la más potente flota submarina (en los papeles, claro) de Latinoamérica ya que contaría con 4 submarinos TR 1700 y dos clase 209/1200, a no tener nada.

Después de la tragedia del ARA San Juan, comenzaron a circular algunos artículos con supuestas posibles compras de naves sumergibles. La que más ruido hizo fue una publicada por el portal Infobae que estaba firmada por el ex comandante de la Fuerza de Submarinos Claudio Villamide y por el Jefe de Estado Mayor de la Fuerza de Submarinos Hector Alonso. Relata que en anteriores ocasiones la Armada se enfrento a situaciones análogas y lo resolvió comprando submarinos usados en dos ocasiones (Balao y Guppy) y nuevos en 3 (Tarantino, 209 y TR 1700).

Abajo: submarino clase Guppy modificada ARA Santa Fe.

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Muestra además que no hay ofertas en este momento de naves usadas a nivel internacional, lo que abre solo un camino: el de la compra de material nuevo. En este punto considera SOLO y queremos remarcarlo SOLO, 3 opciones: una francesa, la clase Scorpene en servicio hoy en Chile y del cual Brasil tiene un pedido de 4 unidades, el tipo 214, la versión de exportación del tipo 212, fabricado por los astilleros HDW y que hoy representa un éxito en las ventas, siendo usado por las marinas griega, coreana del sur, portuguesa y turca, y por último el “preferido” de la armada el clase 209/1500, una evolución de nuestros T209/1200, ya conocido por sus virtudes en estos mares.

La lista de la Armada es corta y no considera otras opciones distintas y hasta mucho mas económicas siendo estas la clase Gotland sueca y, sobre todo la clase Amur 950 rusa. Ésta ultima constituye una posibilidad más que interesante ya que su precio publicado de unos U$100M es una cuarta parte de un Scorpene, por ejemplo, siendo sus prestaciones bastante similares.

Abajo: submarino clase Scorpene

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Muchas veces las fuerzas militares se terminan enamorando, vaya uno a saber porque, de material de una determinada procedencia, pretendiendo que aquello de origen ruso en este caso no tendrá el rendimiento de su homologo occidental cuando sea sometido a un uso extremo.

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Arriba: submarino tipo 214

Pero la realidad se termina imponiendo y cuando, por ejemplo, los helicópteros MiL Mi 171 son puestos a prueba en un clima tan riguroso como el de la Antártida y la respuesta es sobresaliente, el prejuicio tiende a desaparecer.

Acá sucede algo por el estilo, el bureau de diseño Rubin tiene un legajo que es realmente sorprendente, siendo responsable del diseño de clases que compitieron con sus rivales norteamericanos, como los Oscar, Typhoon y Akula, naves todas ellas nucleares y los diesel eléctricos clase Kilo, Lada y la que hacemos referencia, Amur.

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Arriba: submarino clase Amur/Lada

Sin duda, en este caso, mirar para el costado no sirve ante semejante historia de diseño naval.

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Sin ahondar en las características más particulares de cada nave, esto quedará para una nota futura, sí podemos hacer una breve síntesis de los aspectos más destacables de cada nave.

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Intereses Estrategicos Argentinos

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5 Comentarios en Breve análisis sobre la elección de un submarino para la Armada Argentina, usos y costumbres criollas.

  1. Voto por la desaparición del COFS, o su transformación en una fuerza testimonial. O en serio creen que van a comprar un AMUR??

    • En verdad es solo uno anailisis teniendo en cuenta las declaraciones del jefe de COFS las cuales fueron desmentidas por la misma armada al dia siguiente, al menos nosotros no creemos que se llegue a realizar ningun tipo de compra y seguramente tendera a desaparecer con el tiempo.

      Saludos cordiales.

    • Va mi voto para la desaparición del COFS, lamentablemente. Esta claro que una guardia nacional -función que quieren darle a nuestras FFAA- no necesita una fuerza submarina que suponga una amenaza estratégica para un eventual adversario.

      Saludos. Ernesto

  2. También teníamos un portaaviones y ya no. Nuestro país requiere de, por lo menos, dos submarinos eficientes para completar la custodia del Mar Argentino. Recuerden que hay dos submarinos a medio construír en los astilleros Domeqc, si seguimos resignando vamos a entrar en peligro, nos van a piratear de todos lados.

    • El portaaviones en la ARA siempre fue un lujo innecesario, esencialmente porque ese tipo de naves responde al concepto de proyección de fuerza propio de los países que despliegan sus intereses a nivel global, pero poco tiene que ver con las necesidades pasadas, presentes o futuras de nuestra Armada. De hecho esto quedó demostrado en Malvinas: mientras el 25 de Mayo maniobraba infructuosamente con solo 8 aviones de ataque operativos para enfrentar a las fuerzas de la RN y necesitaba de buena parte de la FloMar para custodiarlo en una batalla aeronaval de la cual dudosamente saldríamos bien parados, el ARA San Luis, un solitario y pequeño submarino tipo 209, tuvo en vilo a la flota británica tanto como los aviones desplegados desde el continente, y hubiera sido mucho más lúcido y reconocido su accionar si sus torpedos hubieran funcionado correctamente. Después del hundimiento del ARA General Belgrano por un submarino inglés la FloMar debió quedarse en puerto para resguardarse de mayores pérdidas, más aún frente a una eventual entrada de Chile en el conflicto, mientras que el San Luis siguió operando hasta el final del mismo y el estado y posición de los submarinos argentinos seguían desvelando al mando de la flota británica.

      A partir de esas lecciones aprendidas quedó en claro que el submarino hoy por hoy es un arma imprescindible para aquellas naciones que pretendan defender sus intereses estratégicos en el ámbito marítimo, no solo por la efectividad de su acción frente a fuerzas mucho más poderosas, sino también por requerir -en relación a otros medios- modestas inversiones para asegurar su adquisición, operación y despliegue, por lo cual posee una relación entre costo y eficiencia realmente envidiable. El submarino también es un medio irreemplazable para la infiltración, exfiltración y despliegue clandestino de FFEE en áreas del litoral marítimo en poder del adversario, y también para el aseguramiento del bloqueo armado de determinados puntos o áreas marítimas estratégicas, aunque para misiones de patrullado hay otro tipo de buques más adecuados.

      En línea con esto, un país con nuestra superficie marítima no puede tener una fuerza submarina menor a las cuatro unidades, logrando de este modo que constantemente 2 de ellas se encuentren en estado operativo, una tercera en reserva o alistamiento, y la cuarta en mantenimiento o modernización. Una fuerza tal constituiría una fuerza disuasiva de importancia frente a cualquier tipo de adversario marítimo, y tal vez por ello es que este gobierno ha dado señales de no querer que tal fuerza exista, mostrando la disposición de nuestros gobernantes a mostrarnos inermes ante los intereses y eventuales agresiones de los poderes externos, demostrando nuestra voluntad de dócil sometimiento a sus demandas. Por ello no solo creo que no hay voluntad de esta gente para terminar los submarinos que hoy están en el Astillero Storni (ex Domecq García), sino también debemos estar alerta ante la probable intención de cerrar y liquidar ese astillero para demostrar lo anterior en profundidad, contribuir a la idea neoliberal de desprenderse de este tipo de bienes (como lamentablemente se está demostrando con el Astillero Río Santiago), y además liberar sus tierras ante otros proyectos inmobiliarios en la mira de los lavadores de dinero, que desde hace años tienen allí su mira para la ampliación de Puerto Madero.

      Saludos cordiales. Ernesto

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