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Argentina triunfa en Holanda con exportación de alta tecnología

Argentina triunfa en Holanda con exportación de alta tecnología

Argentina, a través de la empresa rionegrina de tecnología INVAP, ha ganado la licitación por un reactor nuclear de investigación y producción de radioisótopos para usos medicinales en Holanda.

Hoy, miércoles 24 de enero, en Davos, Suiza, el Presidente de la República Argentina, Ing. Mauricio Macri, luegode una reunión con el Primer Ministro de Holanda, Mark Rutte, que contó con la presencia de la Reina de los Países Bajos, Máxima Zorreguieta, anunció la firma del contrato entre Fundación Pallas e INVAP, por el diseño y construcción de un reactor de investigación y producción de radioisótopos para usos medicinales en Petten, luego de que la empresa rionegrina ganara la licitación.

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Fuente: http://www.invap.com.ar

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4 Comentarios en Argentina triunfa en Holanda con exportación de alta tecnología

  1. Felicitaciones a Investigaciones Aplicadas (INVAP), empresa 100% de la Provincia de Río Negro, sobreviviente de la privatización de Domingo Cavallo. Cabe destacar que no es el 1º reactor de uso medidicinal que nuestro país, a través de INVAP, exporta (la cucarda a quién lo amerita) y espero que no aparezcan los figuretis de siempre para llevarse el mérito y declamar el “trabajo en equipo del mejor Gabinete de los últimos 50 años. Hay que avisarles que es la misma empresa que fabricó las heladeras que van al espacio (Macri dixit)
    Saludos

  2. Como rionegrino, realmente me llena de orgullo. Exportar tecnología de este nivel siempre fue un desafío para nuestro pais. Gracias a Dios el INVAP sigue de pie llenandonos de orgullo. Sin entrar en la polemica grieta politica me pregunto, que mas necesita esta empresa para que le asignen el dinero que se merece (desde el sector publico)?.

  3. https://www.pagina12.com.ar/92053-el-exito-del-invap-a-pesar-de-macri

    El éxito del INVAP a pesar de Macri

    Por Daniel Filmus y Diego Hurtado

    Hace unos días el Gobierno de Holanda anunció que la empresa argentina INVAP fue seleccionada para construir un reactor nuclear para la producción de radioisótopos. Este anuncio es un orgullo para todos los argentinos, merece la felicitación a todos los que lo hicieron posible y muestra la capacidad de desarrollo tecnológico autónomo que se generó a partir de políticas públicas que apostaron a desafiar los dictados de las potencias centrales para alcanzar crecientes niveles de soberanía científica.

    Hay que destacar que en el año 2009 el INVAP ya había ganado una licitación similar que el gobierno de Holanda suspendió por la crisis financiera mundial. El reactor argentino producirá radioisótopos para usos médicos –para diagnósticos en cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre otras– y abastecerá el 80% de los centros de salud en Holanda, el 70% de los europeos y el 30% a escala global.

    Paradógicamente, Mauricio Macri, que ha concebido a la ciencia y la tecnología únicamente como una variable de ajuste en su objetivo de reprimarizar un modelo de desarrollo económico dependiente, intentó autoadjudicarse el mérito de una empresa y profesionales nacionales. El INVAP mostró una vez más que nuestros técnicos y científicos son capaces de sobrevivir a los gobiernos neoliberales y a su compulsión de hacer negocios privados con la compra de tecnología importada. Por supuesto, Macri no menciona que su gobierno ha promovido la clausura o paralización de proyectos tecnológicos que estaban en manos de INVAP, como el avión no tripulado SARA o el satélite geoestacionario ArSat 3. Tampoco explica por qué canceló uno de los procesos más virtuosos de la historia argentina, que es la producción de tecnología de radar que se inició en el 2007 y que permitió que en el año 2014 fuera homologado el Radar Primario Argentino 3D de largo alcance con tecnología y componentes nacionales que hubiera permitido en un corto tiempo exportar radares primarios y secundarios. Por otra parte, desde el 2016 ha venido desfinanciando a la CONEA, cuyo aporte es fundamental para el trabajo y el emprendimiento del INVAP en Holanda.

    Aunque a Macri le cueste aceptar, el enorme aporte del INVAP y de la ciencia argentina es parte de la “herencia recibida”, en este caso de una herencia que tiene larga data. Se remonta a década del 50 cuando el Presidente Perón creó, pese a las presiones de los EEUU, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y decidió desarrollar su primer reactor de investigación, el RA-1 (Reactor Argentino 1), en lugar de comprarlo a EEUU. El RA-1 se inauguró en 1958. No era tecnología de punta y costó mucho más caro que si se hubiera comprado “llave en mano”. Es decir, si Cambiemos hubiera gobernado entonces la Argentina hubiera comprado el primer reactor a EEUU. Sin embargo, en los años sesenta, la CNEA desarrolló otros dos reactores y en los años setenta pudo exportar un reactor a Perú. Esta trayectoria de exportaciones fue heredada por INVAP, que a fines de los ochenta logró exportar un segundo reactor a Argelia.

    El INVAP, empresa creada a partir del acuerdo entre el gobierno de Río Negro y la CONEA a mediados de los 70, logró sobrevivir al menemismo. Durante esa década y a contramano de las políticas oficiales exportó un reactor a Egipto y comenzó a desarrollar satélites de observación, la semilla que hizo posible que posteriormente se concibiera el salto en escala hacia los satélites geoestacionarios, mucho más complejos y sofisticados que los satélites de observación.

    Pero a partir de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner comenzó a cumplir un conjunto de tareas estratégicas con el objetivo de desarrollar la autonomía científico-tecnológica. Mientras en 2006 se relanzaba el plan nuclear y la CNEA se proponía finalizar la central nuclear de potencia Atucha II (paralizada a fines de los años ochenta) el INVAP inauguró el reactor OPAL en Australia. Los ministros de Educación Ciencia y Tecnología y de Planificación Federal asistieron emocionados en representación de Néstor Kirchner a la inauguración de este reactor que se convirtió en la exportación de tecnología de avanzada llave en mano más importante del país. Al mismo tiempo se creó la empresa de comunicaciones satelitales ArSat y se tomó una decisión arriesgada: que los satélites geoestacionararios que tenían que ocupar las dos posiciones orbitales argentinas fueran de tecnología 100% argentina. INVAP quedó a cargo como contratista principal.

    El emprendimiento ArSat fue exitoso. El gobierno de Cristina Fernández, mientras inauguraba Atucha II, puso en órbita en 2014 y 2015 dos satélites geoestacionarios de diseño y construcción nacional –ArSat 1 y 2–e inició el plan de desarrollo del ArSat 3. Este éxito aún poco dimensionado, mereció la aprobación de la Ley 27.208 de “Desarrollo de la Industria Satelital”, que preveía como mínimo siete satélites argentinos adicionales en los próximos 20 años. Se estimaba que, entre los años 2025 y 2030, la Argentina podría estar exportando satélites geoestacionarios a países de la región.

    Pero ni bien asumió la presidencia, Macri paralizó la construcción del ArSat 3 y los siete satélites restantes. También marginó del Plan Renovar a las empresas argentinas que desarrollaron tecnología propia para construir aerogeneradores, decidiendo comprar a empresas de EEUU, Gran Bretaña, España y China.

    Finalmente, es necesario enfatizar que el éxito del INVAP en la adjudicación de la construcción del reactor en Holanda, es producto de políticas que van en la dirección opuesta a las que está llevando adelante el actual gobierno. Si efectivamente Macri decidiera apoyar la ciencia y la técnica nacional debería en primer lugar colocar en el presupuesto 2018 los recursos que han recortado producto del ajuste que vienen realizando en esta área desde el año pasado. Pero fundamentalmente, abandonar el modelo de desarrollo primario-dependiente que se implenta desde diciembre del 2015. La ciencia y tecnología autónomas son uno de las principales herramientas para la construcción de una Argentina con mayor desarrollo, competitividad, trabajo, inclusión y soberanía.

    * Miembros de Ciencia y Tecnología Argentina (CyTA

  4. A mi modesto entender el gran problema de INVAP es que no se tiene en claro si debe ser una empresa o un centro de investigación, pero no tiene lógica que pretenda ser ambas cosas a la vez. Como empresa debe estar orientada a ganar dinero, y en este sentido, pese a los bombos y platillos con los cuales se anuncian sus espaciados contratos, sus resultados no son alentadores. Como tal debería estar dedicada a aplicar alta tecnología de forma competitiva frente a otros fabricantes mundiales, y gracias a ese mayor valor agregado de sus soluciones tecnológicas innovadoras debería lograr contratos suficientes no solo para autofinanciar su giro comercial, sino también para mejorar la inversión en el desarrollo de nuevos productos destinados a nuevos mercados. Sus operaciones comerciales deben ser contínuas y sostenidas para permitir el mantenimiento y sustento de dicho flujo comercial.

    Ser un centro de investigación y desarrollo implica justamente lo contrario a lo descripto. La I+D requiere de toneladas de inversión a fondo perdido, inversión dada por el Estado o grandes empresas, de las cuales solo se verá algún resultado potable al mediano o largo plazo. Los resultados obtenidos, salvo en los casos de interés social, deben estar garantizados por un sistema de patentamiento sólidamente armado, pues de esa innovación dependerá la competividad de los productos que la empleen en el mercado mundial, logrando mayores ganancias para sus fabricantes, y el consiguiente repago directo e indirecto de la inversión.

    Si hiciera estas cosas seriamente no podría recibir una innovación importante de parte de la investigación de una universidad pública financiada con dinero del Estado, como lo es un motor de plasma económico para microsatélites, y sin más regalarle el patentamiento de ese invento interesante a una empresa privada por el capricho de un gobernante. Si sus reactores fueran tan innovadores no hubiera sido necesario mejorar la oferta a Australia para no perder el contrato trayendo para Ezeiza la basura nuclear de la cual Australia ni ningún otro oferente quería hacerse cargo, o depender de la venta a gobiernos a los que nadie quería venderle un reactor de posible uso dual, o que gracias a los buenos oficios de una reina que tiene a su hermana como funcionaria del actual gobierno y a algunos de sus familiares como intermediarios quiera ganarse otro poroto en las revistas del corazón de nuestro país, y permitirle al gobierno hacer un buen anuncio e tiempo de pálidas constates.

    El acierto de la CNEA, y de INVAP más tarde como una de sus derivadas, fue el de fabricar reactores con muy bajo enriquecimiento de uranio, lo cual los hace inocuos respecto a otro tipo de reactores destinados a crear energía o potencia propulsora, pero también esa inocuidad solo los hace aptos para un mercado muy restringido como lo es el de reactores de investigación, tan restringido que solo hay muy pocas ofertas comparables disponibles en este nicho que, dentro del mundillo nuclear, hoy se considera de baja tecnología (aunque en los años ’50 era todo lo contrario). Esto no es consecuencia de la falta de mentes preparadas en nuestro país para poder fabricar reactores mayores y que produzcan potencia con combustible nuclear más enriquecido, de hecho la CNEA tenía varios proyectos de este tipo ya en la época de Castro Madero tanto en el campo civil como en el militar, sino que es el resultado de haber realizado y perdido la guerra de Malvinas, desmantelándose en consecuencia todo el aparato industrial y militar que pudiera representar un peligro para las grandes potencias, sobre todo a los usurpadores ingleses. Ello nos condenó solo a poder fabricar un tipo de reactor, el reactor de investigación, que sirve para cuestiones demasiado específicas, y cuya tecnología no puede resultar apta para su conversión a proyecto militar alguno.

    En el tema radares pasa algo parecido, y pese a los alentadores resultados de los radares que se fabricaron a partir de la serie de contratos que surgieron en 2007 después de la cancelación de las licitaciones del Plan de Radarización con las grandes empresas internacionales, el esfuerzo realizado y los avances en este campo es puesto en amenaza por el actual gobierno con sus incumplimientos de los pagos según los contratos de provisión vigentes, así como la cancelación de otros ejemplares destinados a completar dicho Plan según lo originalmente previsto. Es evidente que con esto se pretende dar una señal a las grandes potencias, de manera similar a la que el menemismo hizo con el desmantelamiento del proyecto Condor II, la de la Fábrica Militar de Aviones, la de Fabricaciones Militares, TAMSE y la consecuente busqueda de material militar obsoleto o con grandes contrataciones millonarias como la del fallido Plan de Radarización previsto originalmente en los años 90.

    Diferente es el tema de los satélites, y pese a que INVAP tuvo una participación menor en el desarrollo de los equipos de misión, si realizó un encomiable trabajo desarrollando los componentes expuestos a las duras condiciones del espacio, la “heladera” que una mente limitada como la del actual mandatario intenta ridiculizar desconociendo que si llegara a fallar algo en esta “heladera” los equipos transportados durarían menos que un fosforo en las severas condiciones ambientales en las cuales deben actuar. Lo interesante aquí sería que este desarrollo sea realizado por otro tipo de instituciones -por ejemplo se podría hacer esto en el organismo de Varotto antes de seguir desperdiciando recursos en el proyecto inviable del Tronador-, dedicándose INVAP solo a la producción y ensamble de los distintos sistemas, de los cuales también deberían comenzar a trabajar sobre el interior de los equipos transportados por estos satélites.

    Todo se puede hacer con voluntad y algo de dinero, la cuestión es como ensamblar los recursos disponibles de forma sinérgica y complementaria, y lograr que esto se respete en el largo plazo a pesar de los cambios de gobierno que sobrevengan, lo que se llama una auténtica “política de Estado”. Sin ser chicha no limonada, INVAP queda ligada al capricho del gobernante de turno, y por ende su sustentabilidad será siempre cuestión discutible.

    Saludos. Ernesto

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