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¿Decimos lo que pensamos o repetimos lo que nos dicen?

Lo que hoy es lluvia bendita,  mañana se puede convertir en tormenta  ácida”.

Por Diego Walser

El siglo veinte marcó el comienzo  de la tecnificación comunicacional. Bajo el inocente lema de: “llegando a cada hogar” y “la familia reunida entorno a la radio” (y más tarde a la televisión) se empezó a tramar un oscuro plan de dominación mental. En esta materia, el cine dio el primer paso con infinidad de cortos y películas. La Escuela formalista Rusa identificó el poder de   las imágenes en movimiento y el impacto que lograba alcanzar en la población. La Revolución Rusa se nutrió de esta nueva tecnología para difundir una ideología política. Casi dos décadas más tarde, puntualmente en 1935, el film “El Triunfo de la Voluntad” dirigida por la cineasta Leni Riefenstahl, puso  en  vanguardia la  manipulación a través del séptimo arte en pleno apogeo de la Alemania Nazi.

La utilización propagandística a través de la gran pantalla continuó en el tiempo. Enmascarada en múltiples formas; desde dibujos animados, que hoy, además, facturan millones como parques de diversión, al blanqueo de limpieza étnica llevada adelante en el lejano Oeste. Con esas historias los niños aprendieron que los pérfidos eran los Pieles Rojas, una banda de forajidos que secuestraban mujeres, cortaban cabelleras y robaban ganado, entre otras fechorias. Civilización o barbarie titulo el padre del aula a esta antagonía. Le siguieron burdas historias hollywoodenses, donde se exaltaba el heroísmo post Vietnam y el peligro comunista que trataba de expandirse como una nube tóxica desde el comienzo de la guerra fría. El cine maniqueísta norteamericano fue pionero en estigmatizar al no occidental y al occidental suburbano o periférico: Si sos rojo, latino o un barbudo con turbante, cuidate.

El control social fue y es la obsesión del poder. Sin embargo, el cine tradicional tiene carencias. La gente tiene que acercarse hasta la sala para recibir el mensaje. En contrapartida, la tecnificación masiva de la comunicación logró invertir el sentido. Ahora el mensaje era el que se movilizaba y entraba a cada casa de forma sutil, amigable, sin sospechas y con permiso. Esta fue la llave que permitió aumentar el tiempo, la frecuencia de  repetición y por añadidura; una mejor recepción del mensaje. De esta forma, se  lograba  el botín más preciado y de mejor reembolso: el dominio de la conciencia.

Inducida la mente no hay barrera que se oponga a obedecer lo que se escucha, que en realidad, es lo que se ordena. Es ahí, donde el actor social se transforma en una frágil marioneta movida intelectualmente por los hilos del cuarto poder. La elaboración de tan fina ingeniería es encargada a centros especializados en la materia, como el Instituto Tavistock, que vio su génesis gracias a la Fundación Rockefeller. Este centro se presenta bajo la fachada de una organización sin fines de lucro con la intención de “aplicar la ciencia social a los problemas contemporáneos”. En verdad es un laboratorio  donde se aglutinan diversos  especialistas en penetración y recodificación de materia gris. En ella, participan psicólogos, psiquiatras, antropólogos y sociólogos entre otros. Su finalidad es generar  estrategias  comunicacionales de marketing perturbadoramente eficaces.

Este centro, diseña distintas fórmulas de acuerdo a la necesidad de sus clientes, que van, desde gobiernos, hasta mega empresas de diversos rubros.

La política, para obtener réditos electorales utiliza los medios de comunicación para aplicar los diseños nativos de Tavistock. Es a través del marketing, que candidatos de una pobreza intelectual inusitada, llegan a ocupar cargos de verdadera relevancia.

 

Cuando la virtud es lo peor del otro: el método

En política cuando un candidato no tiene demasiadas virtudes o no genera empatía en una porción generosa de la población, pero a la vez, representa intereses compatibles con los medios concentrados,  termina  por  formar una asociación de mutuo beneficio: una Inquisición, cazadora de infieles, aggiornada al siglo XXI.

El reformateo mental es igual a un producto industrial. Una vez determinado el proceso y los químicos a utilizar, se vende el concentrado a los grandes medios de comunicación, que funcionan, como grandes lavaderos, donde en vez de ropa, se lavan mentes.

Para limpiar, primero hay que ensuciar. Es ahí donde el sentenciado será untando del más pestilente, fétido y nauseabundo de los excrementos. Su aroma y repugnancia debe ser olfateado a kilómetros. Su figura tiene que expeler repudio de frente, costado y perfil. Su voz, personificar al mismísimo Belcebú. Si, el anticristo vino y está entre nosotros.

Para lavar el mal, la pureza debe hacerse presente. Ahí entra el elegido; sin mácula, ungido desde lo más sacro de lo sacro, listo para realizar el exorcismo, agua bendita en mano. Él será el encargado de liberar a la sociedad de tamaño mal, reduciéndolo, junto a su horda de sectarios, a meros espectros deambulantes.

Realizado el lavado y el enjuague se procede a centrifugar la conciencia social. En este punto se  trata de exprimir hasta la última gota que haya filtrado el cerebro del desdichado poseído populista.

Terminada la tarea, el sanador, será elevado al altar de los próceres para ser vitoreado por las masas centrifugadas, que ven en él, al nuevo profeta.

Cielo e infierno interactúan en los grandes multimedios. Estos  médiums tienen “la noble tarea” de  viralizar el rostro del mal. Hacen una autopsia y exponen sus partes imitando al cuadro de Rembrandt “La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp” puntualizando el eje en la personalización de la política, no en la gestión  de cada administración.

Esta visión sesgada impuesta por los empresarios de los medios construye monstruos o príncipes, morsas o doncellas, de acuerdo a la necesidad de satisfacción de sus unidades de negocios, diversificadas hoy y desde hace tiempo, en centenares de empresas que  abarcan diversos rubros,  coexistiendo;  medios de comunicación, agro, telefonía móvil y la vedette del 4G.

 

¿Tierra a la vista?

El periodismo encabezado por las grandes estrellas televisivas y radiales, más las plumas idolatradas por la aristocracia local y la clase media centrifugada dejaron el honor intelectual  en el camino, como titula Jack Kerouac a su obra cumbre.  Del mismo modo que un jugador de fútbol olvida  el amor alguna vez jurado a su camiseta  en pos de una jugosa transferencia. Por ello, y gracias a esta élite,  se debe declarar a esta profesión en emergencia,  como una especie en vías de extinción.

Sin embargo, marginalmente, Como en los parques protegidos de la sabana africana, los pequeños medios, más aún, casi “domésticos” luchan y cuidan el valor de la información e intentan reproducirlo para que no se pierda eternamente. Si. Estos periodistas e investigadores que están fuera del foco de Aptra, son ese pibe que juega en el potrero, por amor a la pelota, a sus amigos, al barrio. Ahí, no existe negocio que les contamine su mente y alma.

No obstante, para atravesar ese océano tempestuoso que son los medios tradicionales y dominantes, el periodismo doméstico solo cuenta con un remo, una balsa y su voluntad. Es ahí, donde su voz, como la de un naufrago, se pierde ante el murmullo de las aguas agitadas. Como reflejo   final, el cronista lanza una botella conteniendo un mensaje, como popularizó una canción a fines de los 70´s, con la tenue esperanza, que en la orilla, alguien la recoja y  acto seguido emule la multiplicación de los panes.

Ahora bien, ¿la sociedad está dispuesta a salir de ese estado de confort informativo donde toma lo que le dan?, o está dispuesta no a esperar en la orilla sino a surcar las aguas en busca de las botellas que ahora  flotan y cumplirán su misión solo cuando alguien las saque del agua y absorba su contenido.

La libertad es poder tomar una decisión consciente y racionalizada. Si el actor social solo se queda  en modo de repetición del mensaje oficial, la dominación  de conciencia está lograda.

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12 Comentarios en ¿Decimos lo que pensamos o repetimos lo que nos dicen?

  1. Buenas tardes:
    Excelente nota, y expone varios puntos interesantes. La guerra psicológica es tan antigua como la guerra misma y, con los mass media, lograron tener sus armas de destrucción masiva.
    Pero, siempre hay un pero, hay 2 puntos a tener en cuenta:
    1) La realidad se termina imponiendo sobre los “paladines” y el vidrio molido, por mas marketing que hagan, sigue siendo incomible. Y también, convengamos, muchos “sentenciados”, no necesitan ayuda para ensuciarse, pueden hacerlo a la perfección, sin asistencia alguna.
    2) La guerra psicológica, como toda buena arma, apunta para ambos lados. Las “víctimas” también pueden emplearlas.

    Ahora bien, la disyuntiva cual sería: oponer a los postulados o eslogan irracionales argumentos racionales, o bien otros eslogan, mas simpáticos y pegadizos.

    En fin, da para debatir mucho.

    Saludos

  2. Excelente! Mas que preguntarme si la sociedad esta dispuesta a salir de este estado, me preguntaria si es capaz; es decir si tiene las cualidades de razonamiento necesarias. Y por lo menos necesitamos que mas de la mitad de sus integrantes sea capaz.

  3. Sean capaces debi escribir.

  4. Guillermo Ajejandro G. // 26 julio, 2017 en 1:57 am // Responder

    Excelente de principio a fin, una gran descripción de como los poderes dominantes hacen uso de los medios de comunicación y toda nueva tecnología para lavar mentes y despojarnos de nuestra abstracción. Proceso nada nuevo, pero renovado por medio de las TICs. Está en nosotros despertar y hacer despertar a quienes este sistema adormeció.

  5. Muy buena e interesante nota, sin embargo, suelo disentir con aquellas lecturas que magnifican el poder de los medios de comunicación. Es cierto que el poder de comunicación se ha amplificado. Ahora ya no solo está la TV, con innumerable cantidad de canales y programas, sino también tenemos a Internet y las redes sociales a las que incluso ahora podemos acceder con facilidad desde nuestro celular. A ello se suma las nuevas tecnologías que permiten perfeccionar las imágenes y puestas en escenas para comunicar mejor un mensaje.
    En este sentido, reconozco que gran parte de lo que se comunica hoy por la TV y todo lo demás es una mierda, que las redes sociales empeoran las cosas más, y que el periodismo es una profesión bastardeada, pero, como dice un comentario anterior “la realidad se termina imponiendo sobre los “paladines” y el vidrio molido, por mas marketing que hagan, sigue siendo incomible”.
    Ejemplos: CFK con todos los medios en contra, medios que decían barbaridades de ella y su gobierno, ganó en 2011 con el 54% de los votos. Hugo Chávez, con una virulencia aún mayor de los medios de comunicación, ganó innumerables elecciones.
    Los sectores que más se dejan llevar por el discurso mediático, a mi entender, son los mismos que Jauretche tiempo atrás llamó el “medio pelo”, cuando no había tanta invasión del discurso mediático. Fueron medio pelo antes, lo siguen siendo ahora.
    Probablemente cuando la situación económica no es buena y “la gente” comienza a sentir eso en el bolsillo, es cuando el poder mediático tiene mayor nivel de penetración. Cuando las cosas vienen bien económicamente, el poder de penetración de los medios es mucho menor.
    Se que las cosas son más complejas que lo que acabé de describir y que las elecciones no son la única forma de medir el poder de penetración de los medios en nuestras conciencias, sin embargo, al ser los grandes medios claros actores políticos, es una buena forma de demostrar las limitaciones que tienen.
    En definitiva, lo que quiero decir es que si bien no hay que subestimar el poder de convencimiento de los medios de comunicación, tampoco hay que sobreestimarlo.

    Saludos!
    Gonzalo

    • ola. Muchas gracias por la lectura. Saludos.

    • Concuerdo con lo expresado, y hago un agregado. Los medios de comunicación son actores políticos, pero sin ninguna responsabilidad política.
      O, al menos, son reacios a asumir las consecuencias de sus acciones. Pero bueno, hace rato que soy de la idea que las personas que miran programas periodísticos, como los de Lanata o Navarro, no lo hacen para informarse si no como una forma (algo morbosa) de entretenimiento. No los miran para “enterarse”, si no para contar con “argumentos” para reafirmar sus convicciones. Porque, el día que algún medio o periodista empiece a dar noticias o informes que no cuadren con su “relato”, automáticamente pasa a ser un “vendido” o algo peor.

      Saludos

      • tamargento // 8 agosto, 2017 en 4:18 pm //

        Totalmente de acuerdo con lo que expresas Diego. Y aunque no se pueda generalizar, me atrevería a ir un poco más allá para afirmar -como plantean algunos pensadores que han estudiado estos temas, en particular Zigmunt Bauman- que en realidad pocos seres humanos en el mundo actual tienen la apertura mental necesaria para escuchar planteos o ideas diferentes a las ya preconcebidas, por lo general -como bien lo saben los marketineros- a nivel general el individuo tiende a pensar de forma similar a la del grupo al cual cree pertenecer, como forma de nuestro “instinto gregario”, o bien acepta solo aquellas ideas que no pongan en juego su estructura en la visión del mundo que ha adquirido durante su desarrollo cognitivo del mismo, porque nuestra mente está preparada para procesar con menor dificultad lo conocido, y adquirir un nuevo conocimiento o idea implica un proceso mental bastante intenso, como bien lo sabemos quienes nos dedicamos a la docencia.

        Por ello, un mecanismo que suele trabajar en estos casos es la repetición, y por eso no es menos efectivo el cínico y desagradable dicho de Goebbels con eso de “miente, miente, miente que algo quedará”, idea que había tomado del primer estudioso de la propaganda como sistema, que fué Edward Bernays (un sobrino de Sigmund Freud aunque sin relación con él) en su obra “Propaganda” de 1923.

        Sabido esto, es poco probable que una persona común trate de ver o escuchar algo que “le mueva la estantería”, lo esperable es que solo busque en por diferentes medios aquello que confirma su pensamiento, sobre todo porque esto es lo que otorga placer y seguridad, creer que dominamos el conocimiento y entendimiento de un mundo complejo que no se puede conocer y mucho menos dominar, elegimos la “zona de confort” (Bauman dixit) de lo sabido antes que el riesgo y la angustia de lo que no sabemos como manejar ni comprendemos demasiado.

        Esto explica solo una parte, otra parte habría que buscarla en la falta de reflexión a la que invita la velocidad comunicacional de la sociedad actual, hecho señalado por Michel Serres (“Pulgarcita”), pero antes por Paul Virilio (su “orden dromológico” que como límite tiene la velocidad de la luz, o sea internet o la TV), el referido Bauman o Saskia Sassen entre muchos otros, para entender que hoy pocos son proclives a la reflexión, y por ello todo mensaje -para tener un efecto cierto y rápido- está dirigido “a las tripas” más que al cerebro, hoy funcionamos más como perritos de Pavlov, respondiendo con nuestra conducta a estímulos externos de quienes con ellos la guían, más que como ciudadanos de la antigua Grecia discutiendo y filosofando libremente en el ágora.

        Es decir, si esta tendencia se agudiza, y el riesgo de que ello suceda es enorme porque cuando el cerebro se acostumbra a trabajar poco después le cuesta mucho más hacerlo, además de que cada vez tiene más trabajo tratando de procesar un cúmulo de información que va más allá de las posibilidades de un ser humano, lo más probable es que cada vez seamos menos libres en la decisión de lo que pensamos, elegimos o actuamos, y aún menos lo seremos cuando muchas de nuestras decisiones y acciones se las confiamos a aparatitos “inteligentes” manejados por corporaciones multinacionales que pareciera que nos toman de estúpidos.

        Tal vez si sabemos esto estaremos un poco más prevenidos para no ser llevado de las narices al interés de otros y en contra del nuestro.

        Saludos

  6. Gracias a todos por la lectura y los aportes. Es un placer compartir y debatir en este nivel. Saludos.

  7. Obviamente, el blindaje mediático funciono. Un gobierno que no tiene ningún logro concreto para el pueblo llano ganó (independientemente de la suerte política de CFK). Pero bueno, para los desprevenidos que quedan (que son muchos) ya van a conocer el “liberalismo moderado” de este gobierno.

    Saludos

    • Es esta no estoy de acuerdo con lo que expresas Diego, quien votó a este gobierno sabe exactamente lo que está votando y creo que poco tiene que ver con ningún blindaje mediatico, sino que a mi entender lo veo más como un proceso de identificación de clase de una parte importante de la sociedad que es falso pero que lo efectivo del marketing hace que funcione. Tratando de explicarme mejor, quien lo votó sabe que es corrupto, que usa al Estado para hacer negocios con su familia y amigos, que en vez de ser un tipo cool tiene en su cabeza las antiguas y ultraconservadoras ideas de la oligarquía terrateniente a la cual pertenece su madre Alicia Blanco Villegas -quien lo criara y le diera su formación anglófila-, que su gobierno responde a los intereses de las grandes empresas multinacionales, etc., pero todo eso, más que espantar a sus seguidores, es aceptado como algo inevitable y propio de su clase social, y por emulación de esa ideología se ve -aún fuera un pobre laburante a destajo- como perteneciente a ese colectivo, de forma parecida a lo que sucede cuando se compran diferentes productos que identifican a ese consumidor con un grupo social. Para hacer más digerible esto tuvieron que poner a Vidal y Carrio como caras de la campaña (envase atractivo del producto), porque Macri o Bullrich piantaban hasta parte de sus propios votos fuera del núcleo PRO.

      Teniendo esto presente la elección del 13 de agosto no tuvo demasiadas sorpresas, la polarización (inexplicable en una elección de medio término, y mucho más primarias) terminó como siempre favoreciendo a ambas fuerzas, y viendo el mapa de resultados electorales se nota claramente que en ese esquema Cambiemos ganó en donde tenía que ganar (distritos beneficiados por la quita de retenciones o conservadores con histórico voto a los sectores menos “progres” de la UCR), mientras que el peronismo más conservador tuvo mejor perfomance en los distritos del interior que tradicionalmente tuvo (con la excepción del batacazo de Cambiemos en San Luis), y al kirchnerismo le fué bien las provincias patagónicas (salvo el desastroso caso de Santa Cruz motorizado por conflictos con estatales y petroleros de larga data azuzados aún más desde este gobierno) y ni hablar en las grandes áreas industriales del AMBA y Gran Rosario, que explicaron el ajustado triunfo del “Chivo” Rossi en Santa Fe y de CFK en Buenos Aires, a pesar de pelear sola y casi sin campaña contra el aparato estatal, Macri, Vidal, Carrió, “la hormiguita”, los medios hegemónicos, el Partido Judicial y todos los demás precandidatos de Cambiemos y hasta de otros partidos (caso Massa y Stolbizer) que quisieron dar vuelta sin éxito este hecho, por más que traten de disimularlo, y a tal punto arruinarles una fiesta injustificable que hasta suspendieron el escrutinio.

      A mi entender de mantenerse más o menos similar este escenario para octubre, suponiendo que no va a haber fraude -cosa que ya no descarto sabiendo que el gobierno tiene preparado el ajustazo feroz para después de esas elecciones como lo reconoce el mismo Clarín con los paquetes de leyes impositivas, fiscales, laborales y previsionales que beneficiarán a las grandes empresas en perjuicio de los derechos laborales y de los presupuestos provinciales-, el escenario es que en adelante el descontento social vaya en progresivo aumento al compás de una política económica que le saca a los pobres y beneficia a los ricos, y a partir de esa mayor presión social el hoy disgregado peronismo deje de lado sus intereses de “billetera” y se presente con una oferta más sólida en el 2019, pero para eso todavía falta un abismo como para hacer futurología.

      El hecho es que hoy por hoy CFK ya es senadora nacional, y no les va a resultar fácil discutirle los fueros a quien vote un tercio del padrón bonaerense, y sobre todo si en ninguna de las causas que intentaron armarle surge alguna condena firme. El otro hecho indiscutible es que dentro del peronismo y sus alrededores no existe hoy ningún otro dirigente con el predicamento y tracción electoral de la ex mandataria, que los que pusieron en duda su liderazgo no le llegan a los talones en el favor popular ni en capacidad política, por lo cual será una referencia que no se podrá pasar por alto a cualquier nivel en los tiempos por venir.

      Por ello disiento con ese de que el gobierno “ganó” porque la marca “Cambiemos” -marca tras la cual hay una bolsa de gatos- sacó más votos a nivel nacional, en términos políticos a mi entender si estas elecciones tuvieron un claro ganador esa ha sido CFK , quien es la que quedó mejor posicionada -junto a Carrió en la vereda de enfrente- para constituirse en las principales referencias políticas en el futuro inmediato. Y hablando de Cambiemos, hay que ver cuanto sobrevive si a la UCR se le ocurre recuperar su espacio de decisión dentro de esa alianza, cosa que no sería extraña sabiendo que hoy hay dirigentes que se muerden la lengua para no hablar en contra del gobierno, y que es lo que quedaría del PRO si ello sucediera. También hay que ver como reaccionará el votante de la pequieña burguesía -sobre todo comerciantes de los centros urbanos industriales- una vez que la crisis de los sectores trabajadores y los tarifazos comience a erosionar sus ingresos, creo que ahí algunos espejismos de falsas pertenencias a otra clase pueden desvanecerse y darle un baño de realidad a muchos que hoy votaron a Cambiemos.

      En fin, opinando sobre estas cosas es muy fácil caer en la futurología, y no es mi intención, solo señalar un abanico de posibles escenarios que políticamente deben ser tenidos en cuenta, sobre todo para analizar los resultados e implicancias de estos comicios.

      Saludos. Ernesto

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