Noticias Recientes & Destacados

Recordando el “OPERATIVO CÓNDOR”

Por Matías Avecilla

En esta oportunidad con motivo de recordar tanto la historia del famoso operativo Cóndor, echo que trascendió a nivel mundial, como la historia de la bandera que hoy está emplazada en la emblemática Basílica de Lujan, realizamos un repaso los sucesos que envolvieron aquellos acontecimientos allá por el año 1966.

Recurriendo a diferentes fuentes rememoramos el relato de lo que aconteció durante estas acciones, como así también las leyendas grabadas en la bandera que hoy se encuentra en la Basílica y la historia de cómo llego a ese lugar tan especial para muchos argentinos.

Vale la pena remarcar que este si bien fue el acontecimiento más trascendente años atrás el piloto argentino-irlandés Miguel Fitzgerald, en un Cessna 185, en 1964, aterrizó en la pista de carreas de caballos en Stanley.

 

miguel.png

El Operativo Cóndor fue una acción armada llevada a cabo el 28 y 29 de septiembre de 1966 por un grupo de civiles que desvió un avión civil de Aerolíneas Argentinas y obligó a su comandante a aterrizar en la Islas Malvinas, ocupadas por el Reino Unido pero reclamadas históricamente por la Argentina.

El 28 de septiembre de 1966, un comando armado de 18 estudiantes, obreros, sindicalistas y periodistas, en su mayoría militantes peronistas y nacionalistas, secuestró un avión Douglas DC-4 LV-AGG de Aerolíneas Argentinas, que había partido desde Buenos Aires a la 00:34 y tenía por destino a Rio Gallegos y lo desvió, aterrizando en las islas Malvinas unas horas más tarde. Los jóvenes se llamaban a sí mismos «cóndores»; casi todos eran peronistas. La edad promedio del grupo era de 22 años.

El Operativo Cóndor ―como fue bautizada la acción armada― fue comandado por Dardo Cabo de 25 años de edad, periodista, metalúrgico y activo militante peronista nacionalista, hijo del sindicalista Armando Cabo.

Los miembros del Operativo Cóndor fueron:

Movimiento_Nueva_Argentina

  • María Cristina Verrier, dramaturga y periodista (27 años), hija de César Verrier (juez de la Suprema Corte de Justicia y funcionario del gobierno del expresidente Arturo Frondizi)
  • Fernando Aguirre, empleado de (20)
  • Ricardo Ahe, empleado de (20)
  • Pedro Bernardini, obrero metalúrgico (28)
  • Juan Bovo, obrero metalúrgico (21)
  • Luis Caprara, estudiante de ingeniería (20)
  • Andrés Castillo, empleado de la Caja de Ahorro (23)
  • Víctor Chazarreta, obrero metalúrgico (32)
  • Alejandro Giovenco Romero (21)
  • Norberto Karasiewicz, obrero matalúrgico (20)
  • Fernando Lisardo, empleado (20)
  • Edelmiro Jesús Ramón Navarro, empleado (27)
  • Aldo Ramírez, estudiante (18)
  • Juan Carlos Rodríguez, empleado (31)
  • Edgardo Salcedo, estudiante (24)
  • Ramón Sánchez, obrero (20)
  • Pedro Tursi, empleado (29)

Dardo Cabo, alias Lito, un joven alto y delgado de 25 años, periodista y afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica, era el jefe del comando. Lo secundaba Alejandro Giovenco, de 21 años, de baja estatura pero fornido, apodado El Chicato a causa del grueso aumento de sus lentes.
Ambos entraron con pistolas a la cabina y le ordenaron al comandante del Douglas DC-4, Ernesto Fernández García, que cambiara el derrotero. ‘Ponga rumbo uno-cero-cinco’, dijo Cabo. El piloto obedeció y enfiló la nave, con 35 pasajeros a bordo, rumbo a las Malvinas.
La periodista y dramaturga María Cristina Verrier, de 27 años, era la tercera al mando del grupo. Su padre, César Verrier, había sido juez de la Suprema Corte de Justicia y funcionario del gobierno de Arturo Frondizi (1958-1961).
Los otros integrantes del Comando Cóndor eran Ricardo Ahe, de 20 años de edad, empleado; Norberto Karasiewicz, 20 años, metalúrgico; Aldo Omar Ramírez, 18 años, estudiante; Juan Carlos Bovo, 21 años, metalúrgico; Pedro Tursi, 29 años, empleado; Ramón Sánchez, 20 años, obrero; Juan Carlos Rodríguez, 31 años, empleado; Luis Caprara, 20 años, estudiante; Edelmiro Jesús Ramón Navarro, 27 años, empleado; Fernando José Aguirre, 20 años, empleado; Fernando Lisardo, 20 años, empleado; Pedro Bernardini, 28 años, metalúrgico; Edgardo Salcedo, 24 años, estudiante; y Víctor Chazarreta, 32 años, metalúrgico. La edad promedio del grupo era de 22 años.

El comandante de la aeronave era Ernesto Fernández García, y entre los pasajeros figuraba el gobernador del por entonces Teerritorio Nacional de Tierra Del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, el contraalmirante José María Guzmán. También viajaba en el avión el periodista y empresario Héctor Ricardo Garcia, dueño del diario porteño Crónica.

Hacia las 6 de la mañana, cuando el avión, con 35 pasajeros a bordo, sobrevolaba la ciudad de Puesrto Santa Cruz, los integrantes del grupo tomaron las armas que llevaban ocultas en los equipajes y consiguieron el control del avión: Dardo Cabo y Alejandro Giovenco se dirigieron a la cabina, donde exigieron al piloto que torciera al rumbo 105, hacia Malvinas. Este alegó falta de combustible y desconocimiento de la ruta de navegación correspondiente, pero finalmente obedeció las órdenes. Para no atemorizar a los pasajeros, se les informó que la aeronave regresaba a Comodoro Rivadavia.

Aterrizaje

aa-malvinas

El piloto logró encontrar la ubicación de las islas gracias a las diferencias en el patrón de la cobertura nubosa que frecuentemente las cubre. Entre algunos claros divisaron tierra firme y tras algunas rondas de reconocimiento que les permitieron localizar la población de  Puerto Stanley aterrizaron a las 08:42 en la pista de carreras de caballos de 800 m de largo, después de haber sobrevolado durante 40 minutos el lugar para gastar combustible, detrás de la casa del gobernador inglés Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard, (ausente ese día), sobre una pista para carreras hípicas. Abrieron las puertas, se tiraron con sogas, desplegaron delante del avión en forma de abanico e izaron siete banderas argentinas. Debido a la dirección del viento el avión debió aterrizar alejándose del poblado, por lo que el grupo descartó la variante A ―tomar la casa del gobernador― ya que se carecía del elemento sorpresa. Los jóvenes descendieron, nombraron al lugar como Puerto Rivero, en homenaje al gaucho enterriano Antonio Rivero que en 1833, resistió la invasión británica al archipiélago, y desplegaron siete banderas argentinas en las inmediaciones: cinco en los alambrados, otra en el avión, y la restante en una especie de poste de hierro cercano hincado en el suelo que sirvió así de mástil.

LAS SIETE BANDERAS

Los muchachos descendieron del avión  y desplegaron siete banderas argentinas. Colocaron rápidamente cinco banderas argentinas en los alambrados y otra en el avión, y en un mástil. El Operativo Cóndor tenía previsto tomar la residencia del gobernador británico y ocupar el arsenal de la isla, mientras se divulgaba una proclama radial que debería ser escuchada en Argentina. El objetivo no se pudo cumplir porque el avión, de 35 mil kilos, se enterró en la pista de carreras y quedó muy alejado de la casa de sir Cosmo Haskard. La nave, además, fue rodeada por varias camionetas y más de cien isleños, entre soldados, milicianos de la Fuerza de Defensa y nativos armados.

Numerosos civiles malvinenses, se acercaron a ver qué ocurría. Algunos fueron tomados como rehenes, entre ellos el jefe de policía y el jefe de los marines británicos. Entre los restantes el comando distribuyó una proclama escrita en inglés; el texto informaba que los jóvenes no eran agresores sino argentinos que consideraban a las islas como parte de su propio país. Al poco tiempo el avión fue rodeado por laFuerza de Defensa de las Islas Malvinas, a las que se unió casi un centenar de civiles.

Los jóvenes realizaron un comunicado utilizando la radio del avión, cuyas palabras tuvieron amplia repercusión en la Argentina.

«Operación Cóndor cumplida. Pasajeros, tripulantes y equipo sin novedad. Posición Puerto Rivero (islas Malvinas), autoridades inglesas nos consideran detenidos. Jefe de Policía e Infantería tomados como rehenes por nosotros hasta tanto gobernador inglés anule detención y reconozca que estamos en territorio argentino.»

El radioaficionado Anthony Hardy reprodujo la noticia, y su señal fue captada en Trelew ,Punta Arenas y Río Gallegos, retransmitiéndose a Buenos Aires. Por la tarde, los civiles e infantes de marina británicos trabajaban en la instalación de reflectores, altoparlantes con música marcial, y nidos de ametralladora en las inmediaciones del avión. En los siete Jeep ubicados delante y detrás del avión se habían apostado policías, infantes y civiles armados; en lo alto de un cerro vecino se habían desplegado tres carpas de campaña con refuerzos militares.

Por pedido expreso del líder del comando argentino, el padre Rodolfo Roel (de origen holandés), sacerdote católico de la isla, ofició una misa en castellano en el interior del fuselaje. Gracias a las gestiones del párroco, los tripulantes y pasajeros pudieron ser alojados en casas de familia de los isleños.

A las 04:30 del día siguiente, el gobernador británico, Cosmo Dugal Patrick Thomas Haskard, emitió un comunicado en el que exigía la rendición incondicional del grupo. Afirmaba que los soldados y policías tenían órdenes de disparar. El comando argentino se negó a entregarse. A las 15:00 hubo otra gestión con ese mismo propósito, esta vez a cargo del padre Roel, que también tuvo resultado negativo.

Desenlace

Horas después se arribó a un pacto: los argentinos dejarían las armas en el avión, como nave argentina, y serían acogidos por la Iglesia Católica, quedando a cargo del padre Roel. No hubo rendición, los cóndores marcharon a la iglesia con sus banderas argentinas consigo.

A su regreso al continente, Cabo sintetizó así lo pactado:

«Fui a Malvinas a reafirmar la soberanía nacional y quiero aclarar que en ningún momento me he entregado a las autoridades inglesas, sino que acepté el hospedaje de la Iglesia católica ofrecido a través del arzobispo de las islas Malvinas; que me consideré detenido por la autoridad argentina que allí reconocí en el comandante de Aerolíneas, entregándole al gobernador de Tierra del Fuego e Islas Malvinas, señor almirante Guzmán, las banderas argentinas que flamearon en tierra malvineña durante treinta y seis horas.»

A las 17:00, los argentinos y el sacerdote salieron del fuselaje. Con el pabellón en brazos entonaron el Himno Nacional argentino, vigilados a 200 metros por los puestos de los militares británicos. Media hora más tarde entregaron las armas al comandante del Douglas DC-4, como había sido prometido. Pasaron casi 48 horas en la capilla de Puerto argentino. Rompiendo el pacto que tenían con Roel, los británicos realizaron una requisa en el salón parroquial, y los «cóndores» decidieron que lo único que defenderían serían las banderas argentinas, por lo que Cabo, Giovenco, Rodríguez y Navarro envolvieron su pecho con ellas, bajo sus ropas. Afortunadamente los británicos, al ver la decisión de estos, no pretendieron apoderarse de dichas banderas.

A las 19:30 del 1 de Octubre, todos fueron llevados hasta el barco argentino ARA Bahia Buen Suceso, a bordo de una lancha carbonera británica. Dardo Cabo entregó las banderas argentinas al almirante José María Guzmán en una bolsa:

«Señor gobernador de nuestras islas Malvinas, le entrego como máxima autoridad aquí de nuestra patria, estas siete banderas. Una de ellas flameó durante 36 horas en estas Islas y bajo su amparo se cantó por primera vez el Himno nacional

El lunes 3 de Octubre, a las 3 de la mañana, el ARA Bahía Buen Suceso atracó en el puerto de Ushuaia .

La historia de la bandera en la Basílica de Lujan

Las leyendas escritas en el marco del cuadro que contiene la bandera ubicada en una de las naves derechas de la basílica relatan los acontecimientos sucedidos hasta la llegada de la misma a la basílica, gracias a la disposición de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner:

IMG_0460

En el extremo superior derecho contiene la lista de todos los integrantes que participaron del operativo Cóndor.

En la parte inferior las leyendas allí escritas relatan lo siguiente:

Esta bandera es una de las siete que flamearon en las Islas Malvinas el 28 de septiembre de 1966 durante el denominado “Operativo Cóndor”, cuando un grupo de 18 jóvenes militantes argentinos liderado por Dardo Cabo y María Cristina Verrier, desvió de su ruta un avión de Aerolíneas Argentinas para hacerlo aterrizar en las islas donde fueron enarboladas durante 36 horas.

Las banderas, nunca fueron tocadas por manos inglesas, fueron entregadas por María Cristina Verrier en custodia a la señora Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien dispuso que una de ellas sea exhibida en la basílica Nuestra Señora de Lujan, consagrada a la Virgen de Lujan, Patrona de la República Argentina.

En el ángulo superior izquierdo se puede observar la certificación judicial que acredita que este Pabellón es el que Dardo Cabo entrego en las Islas Malvinas al Gobernador del Territorio Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur el 1 de octubre de 1966 cuando fue detenido.”

IMG_0464

 Fuentes: Propias, El Malvinense y archívos históricos

Intereses Estratégicos Argentinos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: