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LA IMPORTANCIA DE LOS ASPECTOS HISTÓRICOS EN LA FORMULACION DE LAS POLITICAS DE EQUIPAMIENTO: EL CASO ARGENTINO EN LOS ULTIMOS 45 AÑOS

Un breve repaso a la política de equipamiento militar en Argentina desde mediados de la década de 1970 a la actualidad

Aprovechando la respuesta a un debate con nuestro estimado coparticipante Fireteam sobre el momento en que comienza nuestra actual crisis de equipamiento militar (ver https://interesestrategicoarg.com/2017/02/02/argentina-suspende-oficialmente-programa-de-reemplazo-de-sus-cazas ) me veo en la necesidad de escribir esto para poner de relieve algunos aspectos que muchas veces son pasados por alto al realizar el análisis o la opinión sobre equipamiento militar, que son las políticas que subyacen tras las decisiones sobre su necesidad y conformación, y como las mismas muchas veces se van determinando o condicionando de acuerdo a aspectos de un contexto complejo que pocas veces es tenido presente en la argumentación. Un tratamiento coherente, pausado y adecuado de este tema supondría hacerlo al menos en una larga serie de artículos, pero a riesgo de simplificar demasiado, lo cual va en detrimento de lo anterior, intentaré señalar algunas líneas argumentales que dejen entrever algunos tópicos que considero deben analizarse, sobre todo al tratar periodos de tiempo más lejanos, en donde muchas veces las cuestiones escapan a la propia experiencia y son parte de la subjetividad de terceros relatores, con lo que conviene tener presente otras posturas.

Como el periodo en cuestión corre desde 1976, cuando se implanta el sangriento régimen del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (PRN) hasta el anterior gobierno kirchnerista, trataré de relatar en la línea anterior mis impresiones y experiencias sobre ellos.

En primer lugar tenemos al PRN, la última expresión en el siglo XX del denominado “partido militar”, expresión con la que se denominaba a la intervención directa de los militares en nuestra política para servir a los intereses de sectores sociales que mediante el sufragio popular no tenían posibilidad alguna de acceder al gobierno, lo cual resultó sistemático con algunas pocas excepciones que confirman esta regla. Con la excusa de combatir a la subversión, insurrección que militarmente estaba ya vencida a mediados de 1975, se golpea al gobierno de Isabel Perón, jaqueado como estaba este por la violencia política interna y por el poder económico que por medio de presiones económicas pretendía revertir el avance de los trabajadores en el reparto de la renta nacional.

Durante el gobierno de Perón, y luego de Isabel, se habían trazado grandes planes de reequipamiento militar para las FFAA, las que en su mayor parte todavía estaban equipadas por medios remanentes de la IIºGM y de la Guerra de Corea, u otros incorporados durante el reequipamiento de la década de 1960, en particular como consecuencia del “Plan Europa” de mediados de esa década. Aunque los equipos de este Plan eran muy validos todavía, el material fabricado en las décadas de 1940 y 1950 ya resultaba obsoleto o se encontraba a punto de estarlo, y con esa finalidad se trazan proyectos para reemplazar a los grandes buques de la IIºGM en la ARA (en 1974 en esa fuerza se incorporaban los 2 Tipo 209 encargados dentro del Plan Europa para reemplazar a los Balao-GUPPY, las Lürssen, ya estaban construyéndose los DST Tipo 52 previstos en ese plan, mientras que se encargan los 4 MEKO 360); en la FAA se incorporaba el primer lote de Mirage III, también consecuencia de aquel Plan, para poder complementar a los A-4 B/C y dar de baja a los Sabre, al tiempo que se avanzaba en la entrega de los primeros ejemplares del IA-58, finalmente poco utilizado para la finalidad COIN con la que se lo concibió al calor de la experiencia vietnamita pero que por entonces cumplía acabadamente su capacidad como CAS, también complementando al Skyhawk; mientras que el EA se encontraba abocado a la creación de un blindado nacional del que se formara toda una familia de vehículos, según la doctrina establecida a mediados de los 60 por el Gral. Díaz Loza, con la que se pudiera reemplazar a los Sherman ya obsoletos en su configuración original. También esa fuerza se encontraba abocada a la realización de un cañón de gran calibre para las unidades de campaña que complementara a los OM56 del Plan Europa (que luego resultara en el CITER, derivado de los F3 fabricados localmente para los AMX del Plan Europa) y que reemplazara al material estadounidense en vías de obsolescencia.

Después del golpe de 1976 estos proyectos siguen su desarrollo a mayor ritmo dado que el gobierno de Carter decreta el embargo a la venta de armas estadounidenses a la dictadura de nuestro país, con lo cual los reemplazos no producidos localmente se buscan en fuentes europeas. En eso se estaba en 1977 cuando el laudo arbitral británico por el tema del Beagle nos es adverso y nuestro país lo desconoce al declararlo “insanablemente nulo”, por lo cual ambos países se ponen en pie de guerra a fines de 1978. Aunque por entonces Chile distaba de tener un potencial militar relativo que supusiera un riesgo serio para nuestro país, en ese conflicto queda claro que una parte importante del armamento argentino tenía problemas de disponibilidad y confiabilidad, sobre todo el más antiguo, y ello acelera la decisión de la Junta Militar de acelerar los programas en curso y de formular otros que mejoren la capacidad de los medios existentes, por ejemplo la repotenciación de los Sherman y Semioruga, o el de los A-4P, así como la compra de los SK-105 embargados al gobierno de Pinochet. También se busca material en fuentes que permitan violar el embargo, entre ellos Israel, alter ego de los EEUU, de donde se consiguen los Dagger y las lanchas patrulleras Dabur, pero también en Francia en donde se adquieren la dupla SUE/Exocet que mejorara la capacidad de ataque de los A-4Q recibidos desde 1972. Asumido el gobierno de Reagan en los EEUU se flexibiliza el embargo (en parte “premiando” el accionar represivo del Proceso y su colaboración en su intervención en Centroamérica entrenando a elementos contrarrevolucionarios) y se aprovecha para solicitar ejemplares del CH-47 (llegan solo 4, muchos menos de los 40/50 planificados por nuestros militares para la creación de una Brigada Aeromóvil), lo mismo que 8 Bell 212, y los 6 antisubmarinos S-2E ex USN que reemplazan a los S-2A llegados en 1962. El COAN también recibía los T-34C, reforzados por los MB-339 y los EMB-326. Esos helicópteros complementaban a los Bell 205/UH-1H del EA incorporados a principios de los 70. Paralelamente se adquirieron Agusta A-109 para ataque, dada la negativa estadounidense a proporcionarnos el AH-1 Huey Cobra, lo que hubiera desequilibrado la balanza frente a nuestros vecinos. También se adquieren modernos medios de AAA, como los Roland o los Oerlikon GDF-002, junto a una larga serie de patrulleras para la PNA (las Mantilla y Z-28), por entonces bajo dependencia de la ARA.

Todo ese equipamiento, que luego sería utilizado en buena parte en 1982 contra el RU por el conflicto de Malvinas, incorporado casi de golpe en un país de vacas flacas, genero no solo un aumento exorbitante de los gastos militares, sino el incremento de nuestra deuda externa a un ritmo exponencial, sumadas estas erogaciones a las realizadas por la nacionalización de la deuda externa privada de los grandes grupos económicos, así como a los préstamos solicitados al exterior para sostener la especulación financiera. Esto provocó un grave desequilibrio de las cuentas nacionales, lo cual se acentuó desde 1982 a causa del encarecimiento del crédito para nuestro país, comenzando allí un nuevo ciclo en el gravísimo problema de la deuda externa que desde entonces afecta a nuestro desarrollo nacional. Es decir, mientras el Estado quedaba con menos disponibilidad de recursos, con una balanza comercial altamente deficitaria por las políticas económicas adoptadas que supusieron un fuerte efecto para la competitividad de nuestros productos, el gasto militar representaba no menos del 8% del PBI nacional, cifra que se mantuvo en esos niveles hasta inicios de los años 90 por las razones que veremos.

Esto posteriormente condicionó en gran medida las decisiones que tomaron los gobiernos elegidos por el voto popular, elegidos estos de entre un menú con pocas opciones. En gran parte esas decisiones fueron consecuencia del desastre iniciado en el Proceso que alteró el equilibrio en el nivel de gasto militar, los militares que gobernaban no eran carmelitas descalzas que solo se dedicaron eficazmente a su función específica, sino que por el contrario las Juntas Militares hicieron lo posible no solo por socavar la institucionalidad nacional con un esquema de corrupción institucional poca veces visto, sino que además quebrantaron gran parte de la riqueza nacional al mantener artificialmente un esquema cambiario que beneficiaba a los grandes intereses económicos en perjuicio del resto de la población. Si no se imagina lo difícil que resultaba en ese entonces vivir en un país en donde la inflación pasaba del 150 al 600 % anual (si, leyó bien, y durante Malvinas fue de más del 450%), en donde el sueldo de un empleado apenas alcanzaba para 10 o 15 días del mes, en donde por la calle no podían reunirse más de 3 personas juntas sin que las dispersara o detuviera la policía, en donde nadie podía criticar a las decisiones del gobierno sin correr peligro, en donde la prensa no tenía nada que envidiarle a la novela 1984 de Orwell, piénsese entonces lo desesperante que era la situación para que, en ese contexto represivo, miles de personas se jugaran el pellejo para llenar el 30 de marzo de 1982 la Plaza de Mayo a fin de pedirle al gobierno militar el cambio de la política económica y el llamado a elecciones, siendo ferozmente reprimidos. Si no hubiera ocurrido Malvinas el Proceso hubiera caído igual por su propio peso, es más, no son pocos los autores e historiadores que han llegado a la conclusión que Malvinas ha sido una válvula de escape que el Proceso intentó para revertir la crisis política que se acrecentaba exponencialmente, más allá de la megalomanía de Galtieri y la fijación en el tema de Anaya. En esa línea Malvinas no fué causa de la debacle del Proceso sino su consecuencia, otro problema enorme que se le legaba a los gobiernos y generaciones futuras, junto al de una sociedad destruida y profundamente enfrentada, un Estado con sus instituciones diezmadas, el repudio de buena parte del mundo civilizado, una deuda externa crecida exponencialmente junto a una crisis económica de antología, con el poder económico haciendo y deshaciendo a sus anchas en uno de los gobiernos más corruptos de nuestra historia. Con estos despelotes, y como quedó la situación moral después de Malvinas, hasta Burundi hubiera sido un adversario difícil de enfrentar en ese entonces, pese al poder armamentístico del que aún se disponía a pesar de las pérdidas en Malvinas.

Imposibilitados de sostener el desastre que habían generado, el gobierno militar finalmente accede a tirarle el infierno que habían creado a un gobierno civil. Aunque no soy alfonsinista -de hecho, mi ideal político tiene más que ver con el peronismo histórico, el de la Constitución de 1949, en cuyas fuentes abrevo- debo reconocer que al gobierno de Alfonsín le tocó bailar con la más fea, ese sí que recibió una “pesada herencia” de verdad, y jamás se quejó por ello porque es sabido que quien accede al gobierno no tiene beneficio de inventario.  Fue un gobierno que hizo lo que pudo: venía de agarrar el país que le dejaron los militares, y sus ministros Chicago Boys, con una inflación anual del orden del 600%; vivía constantemente jaqueado por asonadas militares, atentados y operaciones de la “mano de obra desocupada” del Proceso, quienes buscaban impunidad por los crímenes de la dictadura; tenía restringido apoyo internacional no solo por seguir una política intransigente con Malvinas -en las que varias veces se violó la Zona de Exclusión impuesta unilateralmente por el RU- sino también por oponerse a las políticas intervencionistas de Reagan y Thatcher; y como si eso fuera poco carecía del apoyo del establishment interno, el cual había hecho pingües negocios con el dólar barato y los sueldos por el piso de la época militar; y finalmente se tuvo que ir por un golpe de mercado dado junto a los sectores políticos y económicos afines del neoliberalismo, no sin cierta ayuda internacional de nuestros amigos de siempre a ese golpe. Con este cóctel de presiones realmente espantosas lo milagroso fue que haya durado lo que duró su gobierno, y que aún así haya logrado establecer las bases para la recuperación de las instituciones de gobierno, aunque bajo una democracia formal y todavía no completa o verdadera, problema que seguimos sufriendo hoy día.

Aún con la pesadísima herencia de la Dictadura, y un gobierno totalmente hipotecado por las acciones de ésta, Alfonsín en ese periodo continuó con el reequipamiento de las FFAA, suspendiéndose en el último tramo de su gobierno algunos desarrollos y programas porque literalmente no había un peso para sostenerlos. Durante su gobierno se equipa a gran parte de la Iº Br Bl con el TAM, al tiempo que este blindado se ofrecía al resto del mundo; se incorporaron los 2 TR 1700 y se continuaba con la construcción de otros dos, incluso pensando en asociarse con Hyundai para coproducirlos junto a buques de desembarco y ofrecerlos al exterior; se incorporó el último MEKO 360 y las primeras 3 MEKO 140; se produjo el primer vuelo y producción inicial del Pampa (incluso con Alfonsín volando en uno de ellos tiempo después); se completó la dotación de Pucará a la IIIº BA; la dotación de CITER al EA; se continuó con el desarrollo y producción de varios tipos de armas convencionales en nuestro complejo industrial militar dependiente del MinDef o de las fuerzas (como armas portátiles, cohetes, bombas, proyectiles, etc.); se modificaron varios L-188 a la versión Electrón para SIGINT en la zona de Malvinas y Atlántico Sur; se desarrollo el plan FAS de equipamiento para la FFAA, creándose una serie en empresas ligadas a los mandos de esa fuerza para desarrollarlo (las denominadas “empresas de los brigadieres”, algo parecido se hizo en ARA y EA para el desarrollo de nuevas industrias que permitieran descentralizar progresivamente la actividad de FM y poder encarar proyectos cuestionados internacionalmente, como el del misil Cóndor, o eludir el embargo de armas que todavía sufriéramos tras Malvinas), se incorporan los Tucano nuevos a la FAA, etc. Es decir, para nada se desatendió el tema del equipamiento militar en este periodo, continuándose los programas en marcha y agregando otros, porque no era buena la relación con muchos de nuestros vecinos heredada del Proceso, especialmente en el tema Beagle; se seguía una política no claudicante en Malvinas, con patrullajes e incursiones en la Zona de Exclusión; y además no se estaba de acuerdo con la política hemisférica intervencionista de los EEUU, por lo cual podían esperarse conflictos indirectos derivados de ello, sobre todo después de no claudicar tras la derrota de Malvinas; las amenazas y riesgos de conflictos potenciales eran latentes y ciertos, y por ello las FFAA estuvieron en un nivel de apresto y equipamiento superior aún al de 1982, doy fe de eso.

En los primeros tiempos del menemismo se siguió con esa política, aunque la crisis económica obligara a suspender o ralentizar varios programas que habían escapado al ajuste del último tramo del gobierno alfonsinista, en su ajuste denominado “economía de guerra” una vez fracasado el Plan Primavera. Pero tras el desembarco del gabinete neoliberal en la Casa Rosada, el menemismo realizó un giro de 180º en la política militar con la reestructuración militar de 1990, y a la par de las privatizaciones que desguazaban el aparato estatal aduciendo la disminución de gastos, también se llevaban puesto en ese plan el complejo industrial para la defensa, lo cual era coherente con la firma de los claudicantes Acuerdos de Madrid, pensándose -como puede verse esa justificación en la obra de Escudé y Cisneros- que regalando ositos de peluche a los kelpers y permitiendo vuelos de una aerolínea chilena a las islas mejorábamos nuestra posición en ese conflicto y nos podíamos insertar en el Primer Mundo, comenzando nuestra política de “relaciones carnales” con los EEUU, y por ende abandonando nuestra tradicional posición como País No Alineado. Ya sabemos en donde terminó todo eso, así que no abundo más en ese punto.

Con el neoliberalismo menemista se privatizó y cerró Altos Hornos Zapla y con eso cayeron las acerías militares, lo que llevó a que no se pudiera producir el material necesario para construir muchas de las armas que aquí se fabricaban. Se paralizó la actividad de los astilleros, mucho más al desguazarse ELMA, lo mismo sucedió con TAMSE (a pesar de sus esperanzadoras presentaciones en el exterior, y sobre todo al ganar el concurso de Ecuador, zafando solo un lote de producción de TAM para equipar algunas unidades de la IIº Br Bl en 1992 ante los enormes problemas en sostener la operación de los Sherman) y la Fábrica Militar de Aviones, a pesar que se encontraba abocada a la producción de Pampas, exportación de Pucará a Sri Lanka (1993, 4 aviones a USD 10,9M) y afinando la coproducción con EMBRAER del IA-70/CBA-123, y ni siquiera la venta de armas de FM a Pakistán (1989, USD 1,6M), Panamá (1991, USD 16,2M), Bolivia (USD 51,6M) y Venezuela (1995 por USD 33,15M, finalmente trianguladas a Ecuador en su conflicto del Cénepa con Perú, lo que nos valió problemas diplomáticos con este país al ser garantes en la pacificación de ese enfrentamiento) salvaron a ese complejo industrial del cierre de muchas de sus líneas de producción, y hasta la sospechosa voladura de la FM Río Tercero -según algunos intencional para borrar pruebas de las exportaciones ilegales- conspiró para disminuir aún más nuestra producción para la defensa.

Después del desguace del complejo de producción para la defensa las FFAA vivieron algunos años de consumir sus reservas de arsenales (algunos de ellos luego cerrados y privatizados, como el Viejobueno y el de Boulogne) y de la canibalización de las unidades que quedaban inoperativas, hasta que hacia el tramo final de su gobierno se hace uso de la condición de “Aliado Extra-OTAN” para traer algún material usado (rebaqueteado sería una mejor expresión) desde los EEUU, equipamiento que en modo alguno supone una mejora de las languidecientes capacidades militares que comenzaron su declive desde 1990, tal vez con la excepción de los OV-1 y los P-3, y el premio consuelo de los carísimos A-4AR al negársenos el F-16 y no querer aceptar ofertas por Su-27 o MiG-29, y ni siquiera la mejora de los Mirage propuesta por los israelíes, franceses o belgas. Siempre uso un ejemplo para marcar este grado extremo de dependencia, pero hasta la misma IMARA importa en ese entonces los correajes usados desde los EEUU y hasta los uniformes, cosa impensable pocos años antes porque constituyen equipos que cualquier taller estaba en condiciones de realizar en nuestro país con similar calidad. Pero mientras se hacían estas incorporaciones no se mantenía adecuadamente lo anterior, por lo cual los listados de disponibilidad de equipos cada vez acusaban bajas más significativas, sobre todo al no tener repuestos para sostener a muchos de los mismos en operaciones.

Es decir, el menemismo se propuso bajar el gasto militar por el peso que este suponía dentro de las erogaciones presupuestarias (de un 4% del PBI de la última etapa del alfonsinismo, el presupuesto de defensa rápidamente desciende al 2% y luego queda en el orden del 1,5%), por una parte por lo insostenible de la situación presupuestaria, pero por la otra por una concepción ideológica que renegaba de generar cualquier “molestia” que pudiera afectar a la distensión que se había propuesto, necesaria para el realineamiento de nuestro país en el Primer Mundo bajo los postulados del Consenso de Washington.

Después de esto, con millones de ex operarios de fabricas y empresas estatales cerradas sobreviviendo miserablemente, viene el des-gobierno de la Alianza, que mejor es olvidar desde todo punto de vista, incluyendo el militar, porque en ese periodo la continuidad con el alineamiento inquebrantable con los EEUU ni siquiera supuso la llegada de algo que valiera la pena, recurriéndose al esquema de canibalización para mantener cada vez menos equipo funcionando. Pero mientras tanto el endeudamiento externo aumenta de nuevo exponencialmente para poder refinanciar la deuda generada por el menemismo una vez que se terminó el poco dinero logrado con las privatizaciones, y la anterior que venía de la época del Proceso sumada a la que había tomado Alfonsín para sustentar el Plan Austral antes de llegar a la Economía de Guerra. Todo esto estalla después en el Blindaje y el Corralito, y ya sabemos cómo sigue la historia: 38 muertos en la represión del 19 y 20 de diciembre, 5 presidentes en una semana, Que Se Vayan Todos, piquete y cacerola la lucha es una sola, trueque y demás, impensable en esa situación derivar un solo peso para el reequipamiento de las FFAA cuando apenas se estaban mal pagando los sueldos castrenses y de los demás empleados públicos a efectos de poder desviar fondos para el pago de la enorme deuda externa.

Después de esta hecatombe, el gobierno duhaldista y su desprendimiento, el K, un gobierno que comienza con un grado de debilidad tal (asume luego de que la dupla Menem-Romero, la formula más votada, desista de presentarse al ballotage para no perderlo) que se ve compelido a realizar algunos de los puntos reclamados por la población para ganar apoyo popular y revertir tal debilidad, en una sociedad totalmente fragmentada, descreída de la política y desconfiada al extremo de sus gobiernos e instituciones: recambia los miembros de la cuestionada Corte Suprema de Justicia, adopta el reclamo de los organismos de DDHH, prosigue el plan económico heterodoxo de Remes Lenicov-Lavagna a efectos de aumentar el nivel de empleo ya terminada la Convertibilidad del Peso, rompe la relación con el FMI, apuesta al aumento del consumo interno en una sociedad que venía de muchos años de restricciones, y suple el endeudamiento externo por medio de una fuerte emisión monetaria, lo que en principio mejora la actividad económica con cierta estabilidad, lo cual mejora el ingreso real de trabajadores, comerciantes y empresarios, aunque con el tiempo impactará en el nivel de inflación. Necesitados de una mística que los distinga de la sombra de Perón y Evita, retoman la de una generación política de la cual ellos participaron tangencialmente pero que calzaba al dedillo con muchas de las demandas sociales de entonces. En este contexto, la situación con los militares nunca fue la mejor, sobre todo porque la ideología de los que altos mandos quedaban en actividad estaba fuertemente influenciada por la visión de los estadounidenses, ya sea por haberse formado en academias de aquel país, por trabajar con bibliografía proveniente del mismo, o simplemente por la visión que les era transmitida por sus asesores castrenses y de seguridad. Así llega Pampuro al MinDef -un duhaldista con buena llegada a la embajada de los EEUU, a punto tal que algunos lo endilgan como informante de la misma-, pero el realineamiento a nivel regional junto a otros gobiernos (Lula, Chávez y otros) en una visión del mundo multipolar hace que se necesite replantear la cuestión militar, sobre todo su razón de ser en este esquema, y por tal motivo se designa a Nilda Garré con la misión de reorientar el rol de las FFAA hacia su complementación regional, reorientando las HHCC hacia las amenazas de orden indirecto que podrían surgir desde el intervencionismo de la potencia central hegemónica en la desestabilización de estos gobiernos. Bajo estos preceptos se avanza en varios esquemas multilaterales a nivel sudamericano, que involucran a las políticas de defensa, pero que a nivel interno nunca pudieron traspasar el ámbito del MinDef por la resistencia de nuestro sector castrense a adoptar otros criterios que no sean los que se les enseñara en las academias norteamericanas.

En esta línea, al tiempo que se trabajaba en la reforma doctrinaria, se dio impulso al refuerzo de las FFSS para hacer frente a un eventual conflicto velado en vez de apostar a reforzar las fuerzas necesarias para un conflicto abierto convencional en el que nuestro país poco y nada podría hacer frente a la agresión de una superpotencia y/o de sus aliados, como lo habían demostrado los casos de la ex Yugoslavia e Irak, países con un sistema militar muchísimo más robusto que el nuestro, única hipótesis de conflicto tomada por ese gobierno dada la distensión regional causada por la nueva situación política, ya que en el caso Malvinas nada se hacía –ni siquiera por la vía diplomática como podía haber sido denunciar los Acuerdos de Madrid- pese a las declamaciones nacionalistas de cada 2 de Abril. Esto lógicamente se dio de frente con la ideología del establishment castrense, y cuestiones como la reforma educativa militar se sumaron a otras como los pases a disponibilidad de determinados mandos y a la reapertura y ampliación de los juicios de DDHH por la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, incluso cuestiones simbólicas como el retiro de los retratos de represores del CMN en el 2004, por lo cual el 25 de Mayo de 2006 se produce un abucheo desde familiares ligados a estos sectores castrenses que terminan en la sentencia de “no les tengo miedo” de Néstor Kirchner, y de su retiro del acto antes del comienzo del desfile, lo que también es tomado como una nueva afrenta institucional desde ambas partes, aumentando el distanciamiento entre gobierno y FFAA.

Con el gobierno de CFK en principio subsiste esta situación, pero a causa de la desconfianza en el sector militar y el de la inteligencia civil paulatinamente comienza a crecer la influencia del General Milani, un oficial de Inteligencia de pasado poco claro que se presenta como el hombre capaz de contener el descontento militar. Nada de esto sucede, pero entretanto Milani, sin conducción política por la debilidad de los ministros que se le pusieron al reemplazar a Garré, con la excusa de completar el esquema de seguridad que impida filtraciones de las potencias por medios no convencionales, estrecha vínculos nuevamente con los EEUU y poco a poco vuelve a reajustar la doctrina hacia las HHCC generadas desde ese país, por lo cual el nuevo enemigo pasa a conformarse por traficantes y contrabandistas, lo que implica que gradualmente las FFAA se vayan inmiscuyendo en cuestiones de seguridad interior, cuestión que tienen vedada desde 1984 en uno de los acuerdos más importantes entre las distintas fuerzas políticas nacionales, una verdadera política de Estado en la materia.

Aunque en la era Garré se le da nuevo impulso al sistema de desarrollo científico y tecnológico para la defensa y se recuperan algunas capacidades de producción, ello no supone una recuperación efectiva de capacidades como se declamara entonces desde el MinDef, y ya con Milani este impulso se ralentiza en función de incorporar equipos llegados desde los EEUU, tal vez con la salvedad del vestuario que se adquiere a los chinos. Otras importantes excepciones significaron en su momento el contrato de los radares de INVAP, la incorporación de los Mi-171 y los Neftegaz, pero el equipamiento militar nunca fue una preocupación de los Kirchner, como si lo ha sido el de las FFSS.

Lo que viene después de diciembre de 2015 es motivo de análisis y opinión de la actualidad en varias entradas de este blog, así que a ellas se remite, pero en los 15 meses transcurridos de la administración Macri parecen profundizar el camino comenzado por Milani de poner a las FFAA al servicio de la seguridad interior, de acuerdo a la estrategia de los EEUU denominada “Light Footprint” (Huella Leve), por la cual estas deben actuar enfrentando a las “nuevas amenazas a la seguridad” (narcotráfico, contrabando, terrorismo, gobiernos inestables, insurrecciones populares que afecten a los intereses de las multinacionales, desastres naturales, y cuestiones de este tipo) con fuerzas locales pero con la supervisión de sus asesores militares y de seguridad. Esto va en línea con la decisión de este gobierno de estrechar lazos con el RU, Europa, EEUU y el “mundo occidental” para “reinsertarse” en el mismo, y de esa forma lograr financiamiento e inversiones en sus mercados, por lo cual es de esperar que no se proponga hacer mucho por recuperar la capacidad militar fuera de ese esquema.

En este brevísimo repaso histórico, tan injusto y sesgado como todos ellos, se ha tratado de introducir algunos elementos de análisis que muchas veces son pasados por alto al tratar sobre temas de defensa, en particular al tocar el tema del equipamiento. Debe entenderse que el equipamiento militar es consecuencia de una serie de decisiones que involucran aspectos objetivos, como la capacidad de producción o de sostén logístico del equipo, pero que fundamentalmente responde a cuestiones ligadas a aspectos subjetivos como lo son los políticos, diplomáticos, económicos y hasta culturales. Pero fundamentalmente estas decisiones están impregnadas de un contexto histórico-social que las fundamenta y les da sentido, estemos o no de acuerdo con la orientación del mismo, y si este contexto no se pone en juego en la discusión las decisiones del pasado serán vistas como extemporáneas o inexplicables, y a la hora de opinar sobre las actuales se tendrá una estrechez en el análisis que seguramente dejará afuera del mismo a varios aspectos fundamentales.

Ernesto (TAM.argento) febrero de 2017

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29 Comentarios en LA IMPORTANCIA DE LOS ASPECTOS HISTÓRICOS EN LA FORMULACION DE LAS POLITICAS DE EQUIPAMIENTO: EL CASO ARGENTINO EN LOS ULTIMOS 45 AÑOS

  1. Exelente articulo Tam con puntos de vistas acertados.

    • Muchas gracias Mavecc. Igualmente el artículo dista mucho de ser excelente, al ser de “primera prensada” por falta de tiempo y como parte de una respuesta a un comentarista de este blog tiene una redacción que puede mejorarse muchísimo para hacerlo más claro; algunos datos de memoria, lo cual en mi caso es un riesgo grande; y releyendolo, también algunos errores (por ejemplo los CH-47 adquiridos para el EA eran 2, por lo que el número total de esos helos fue de 5 y no de 4 como lo señalo allí), pero en general traza algunos contenidos que me interesaban señalar enmarcados en un corpus desde que participáramos en el foro Interdefensa con Marcelo, pero que en virtud de ese formato no era posible hacerlo por la cuestión del largo del texto. Por ello -como siempre- recomiendo la lectura sea crítica y que se señalen los errores y desacuerdos con lo expuesto, porque de ese intecambio es que se nutren y mejoran las opiniones propias y ajenas.

      Y la necesidad de escribirlo sobreviene porque estos temas son recurrentes en las discusiones, y por ello creo conveniente tratarlos en una visión amplia y de largo plazo para que se entienda que se llegó a la situación actual de la nada o por capricho, hay circunstancias históricas que marcaron un devenir y condicionaron -y siguen condicionando- en parte las decisiones de quienes definen estos temas, aunque la voluntad de esos decisores como actores de esta historia logicamente no pueda estar ausente, ni los disculpe como meras víctimas de una situación que no pueden manejar o incidir.

      También pretendo que se comprenda que salir de la actual situación no será fácil, que se tenga noción que la mayor parte de nuestro equipamiento hoy está en grado de obsolescencia o a punto de estarlo, y que por ello las FFAA deben ser refundadas porque sino se refunden, para decirlo de forma vulgar. En este punto de grave crisis los recursos disponibles, por definición siempre escasos, no pueden aplicarse en cuestiones superfluas, sino que por el contrario cada peso gastado debe significar la mejor inversión en cuanto a la recuperación de las capacidades que nuestra Nación necesita para sostener su desarrollo.

      Pero, sobre todo, que se tenga presente que el primer obstáculo para que se tomen las decisiones adecuadas es el ideológico, el que concibe a las FFAA como una entidad estatal superflua, tanto como para esa gente lo es el resto del Estado. Y como consecuencia de esto que el problema militar por sí mismo no puede tener una resolución adecuada si al mismo tiempo no se resuelven otros aspectos de recuperación de la capacidad del Estado y de la sociedad en otras áreas, lo que finalmente hace a la cuestión de fondo, que es fortalecer al Sistema de Defensa Nacional para que sea capaz de afrontar las más diversas amenazas, sobre todo en un mundo que pinta ser bastante “entretenido” (dicho esto en términos de la antigua maldición china), al menos durante unos años en el futuro.

      Esa es la intención que guía el escrito, así que sean bienvenidos sus aportes y observaciones.

      Saludos. Ernesto

      • Por suerte don Tam ya ninguno de los tres tenemos que ver en nada con interdefensa, con el tiempo sabremos si fue una mala o buena decision apartarse de ese grupo, un abrazo.

      • tamargento // 14 febrero, 2017 en 12:42 am //

        En realidad hago referencia a Interdefensa porque dejó de existir como tal y solo para dar una idea del tiempo que hace que tangencialmente se vienen tratando estas cuestiones. Cabe aclarar que de en la segunda etapa de participación en ese grupo de intercambio no me aparté por propia voluntad sino que me apartaron, lamentablemente quienes en ese momento quedaban a cargo del sitio no estaban de acuerdo en mirar los temas militares con una visión política, al menos de una de un signo que no coincida con la de ellos, una interpretación tan extraña como curiosa, pero que invariablemente empobrece el debate porque es sabido que, como lo ha afirmado Von Clausewitz y numerosos líderes militares, la guerra no es más que la continuación de la política por otros medios.

        Pero eso ya es historia, lamentablemente Interdefensa dejó de existir hace rato. Nuestro interés ahora debe estar enfocado en hacer este sitio un ámbito serio para el debate de asuntos que afectan el posicionamiento e intereses estratégicos de nuestro país.

        Saludos. Ernesto

  2. Coincido plenamente.

  3. Buenas noches, solo quiero señalar algunos puntos acerca de este “pantallazo” histórico:

    a)¿El gasto militar se mantuvo en no menos del 8% del PBI hasta inicios de los años 90? Pregunto porque no solo me parece errada esa cifra si no también porque unos párrafos más abajo habla de “un 4% del PBI de la última etapa del alfonsinismo”.

    b) El párrafo que dedica a la etapa alfonsinista es un poco ambiguo y es necesario realizar ciertas aclaraciones, sobre todo para los lectores desprevenidos: si bien es verdad que durante ese gobierno se incorporaron 2 TR-1700 y 4 MEKO 360 (que ya estaban construídos/as en Alemania), junto a 3 MEKO 140 y unos pocos aviones Pampa IA-63, resulta un poco extraño tener que recordar que estos programas ya estaban “cocinados” por el Proceso, de ninguna manera fueron iniciados por el Alfonsinismo. Si no se aclara esto, el lector ingenuo puede entender que el gobierno de Alfonsín se tomo la molestia de idear y ejecutar estos programas, cuando la realidad es que solo esperó sentado en la mesa a que sirvieran un plato pedido y pagado otro.

    c) Y con respecto a la etapa kirchnerista garrerista parece haber de su parte una velada valoración positiva de ese periodo. Por mi parte realmente no se que se puede sacar de positivo de ese período, pero en este momento realmente no está en mi ánimo ponerme a describir lo obvio, esto es la aceleracíon del derrumbe de la capacidad de defensa de la nación durante ese gobierno.

    Saludos, Fireteam.

    • Buenas noches estimado Fireteam, respecto a lo que plantea:

      a) El gasto militar fué decreciendo en las ultimas etapas del gobierno de Alfonsín hasta llegar aproximadamente al 4% del PBI, cayendo luego con el menemismo a alrededor del 2% y luego al 1,5%, guarismo en el que osciló casi hasta fines de la década, bajando luego a menos del 1% del PBI. Tenganse en cuenta que el PBI en términos constantes entre mediados de los 90 y el 2005 era significativamente inferior al registrado en la actualidad y en los últimos años, por lo cual esa disminución en la participación del gasto en realidad significaba un bajón presupuestario muy significativo, por lo cual las partidas disponibles a dudas penas alcanzaban a cubrir la masa salarial de personal en actividad y retirado. Desde esta época vienen los planteos salariales que han surgido en juicios cuyas sentencias -por ley- no se pagan con fondos de las FFAA sino del ANSES, es decir, ese dinero se cubre con fondos que contablemente habría que sumar al gasto militar. Esto explica la catarata de juicios que provinieron de esa época por mala liquidación de haberes.

      Pero para no irme por las ramas e ir a lo que consulta: si puede ver la cantidad de proyectos y adquisiciones en los que se entró del conflicto con Chile en adelante, sumado el conflicto de Malvinas, se puede dar cuenta que el valor del 8% del PBI no resulta nada descabellado, y mucho menos cuando el monto a valores constantes del PBI en esa época era bastante inferior al de 1973. En esos guarismos estaba -punto más, punto menos según la fuente y forma de calcularlo- al comenzar el gobierno de Alfonsín, y en un nivel similar siguió durante sus primeros años, no se olvide que por entonces las cosas no estaban tranquilas no con Chile ni con el RU, ni tampoco con nuestros militares. Tan es así que la consigna “Paz, Pan y Trabajo” de la CGT de entonces fundamentalmente estaba motivada en la oposición a este nivel del gasto militar, suma que era restada de las demás funciones del Estado.

      b) Pues entonces ese mismo lector desprevenido entonces creería que el proyecto MEKO, TAM o TR1700 fué iniciado por el gobierno militar, y en realidad -como lo aclaro en el texto-, los mismos fueron pautados desde mucho antes, y el gobierno militar solo se benefició de su materialización final. En un país con cierto grado de previsibilidad y planificación estratégica -como lo eramos hasta 1976- los proyectos militares más significativos llevan el tiempo de varios gobiernos, por lo tanto se requiere de continuidad para que los mismos no queden en agua de borrajas. La virtud del alfonsinismo es haber tenido conciencia de esa necesidad de continuidad estratégica y no haber tirado por la borda los proyectos en curso, como sí lo hizo luego el menemismo, comenzando allí nuestra debacle más seria en este punto, práctica que persiste hasta la fecha incluso entre los distintos ministros de un mismo gobierno, como lo demostró el kirchnerismo.

      c) El “derrumbe” a mi entender venía desde mucho antes, siguiendo su metáfora la explosión se realiza durante el Proceso, en los 90 colapsa la estructura, y ya en este siglo se viene abajo el resto del edificio. Hoy estamos entre las ruinas, sin ladrillos ni cemento, y tenemos que ver como construimos algo que nos proteja y refugie.

      Lo único que rescato de la gestión kirchnerista en Defensa -y esto retrospectivamente cabe aclarar, porque en su momento fuí muy crítico- es la visión de largo plazo que se tenía en épocas de Garré, con la cual no coincido en temas cruciales (por ejemplo el planeamiento “por capacidades” en vez por HHCC), pero al fin era una visión de largo plazo, reconocía la necesidad de planificar estratégicamente; valoraba la recuperación de un complejo industrial nacional para la defensa; dejaba en claro el tema de la independencia doctrinaria respecto a los EEUU y sus conflictos para centrarse en nuestras necesidades a nivel sudamericano; se buscaba la complementación entre los países de la región para apartarse de la dependencia estadounidense en este campo; concebía a unas FFAA al servicio del pueblo y no a su pesar, en fin, tenía conceptos bastante interesantes que se fueron junto con el equipo que lo propuso, ya con Puricellí todo esto se fué por la borda porque el control real del MinDef pasó a manos de Milani, que tenía, y tiene, pensamientos muy diferentes a los señalados, como bien lo han demostrado los hechos.

      Claro que las ideas del equipo de Garré no prosperaron de la noche a la mañana, en una parte porque justamente los proyectos estratégicos llevan largo tiempo para implementarse (sino no tendrían ese carácter), y por otra parte porque el establishment militar, tanto el interno como el extranjero, le opuso toda la oposición que le fue posible. Aún así se comenzaron a encarar proyectos más que interesantes por la trascendencia simbólica que tienen, como el del UNASUR I, el de la Escuela Suramericana de Defensa, el de la reforma de los planes de estudio, el de la repotenciación de medios, y varios otros que fueron quedando en el tintero con sus sucesores, que han demostrado que para adelante no pueden ver más allá de sus narices y sus bolsillos, y que tampoco han generado nada más que seguir aplastando los escombros, ni siquiera por ese lado son rescatables.

      Entonces, de toda esta calaña, realmente la de Garré hoy por hoy me parece la única gestión que -aún sin convencerme en muchos temas- al menos fué más rescatable, tuvo un vuelo más alto que el resto de quienes ocuparon su cargo en las últimas décadas, que solo tuvieron en mente el achicamiento y destrucción del sistema de defensa nacional. En eso fué diferente, lo cual no es poco en vista de lo que queda por comparar, claro que aún así dista mucho de lo que a uno le hubiera gustado.

      Saludos. Ernesto

      • Tam:
        Mi duda era sobre si el gasto de defensa había llegado a ser del 8% del Pbi incluso “hasta el inicio de los años 90” tal como escribe Ud en uno de los párrafos. Lamentablemente cuando uno escribe un comentario no existe la opción de subrayado, de negrita o de cursiva, pero me refería específicamente a la fecha hasta la que se extendió esa situación, ya que no me cerraba que hasta comienzos de menemismo hubiera existido ese nivel de gasto militar.

        Con respecto a las Meko 360, los Tr1700 y todo el material que se entregó durante los primeros años del Alfonsinismo (en el caso específico de las Meko 360 y los Tr durante 1984 y 1985) la verdad debo ser medio tonto, ya que no logro ver ningún mérito por parte de ese gobierno en ir al puerto a recibirl buques y submarinos que ya estaban terminados en Alemania. Dicho sea de paso ese mismo gobierno no fue capaz de construir ni uno solo de los 4 TRs que estaban proyectados, de los cuales, según tengo entendido, dos estaban prácticamente completos y “solo” había que armarlos. Ese para mí sí hubiera constituído un mérito digno de ser recordado.

        Y en relación al “derrumbe”, seguro que viene de antes, pero como bien dice Ud, hasta los años 90s el país conservaba cierta capacidad de respuesta militar, cosa que hoy ya no ocurre. Ese es el derrumbe al que me refiero concretamente.
        Y realmente ignoro cual era la “visión de largo plazo” de Garré para las FFAA, pero si me atengo a los resultados, no se diferencia mucho del resto de los ministros de defensa desde 1983 a la fecha.
        Lo único que puedo decir es que me cuesta muchísimo (acá harían falta negrita y subrayado) creer que esa sujeto quisiera “unas FFAA al servicio del pueblo” habiendo sido parte de un gobierno que dejó después de 12 años, un 30% por ciento de pobres y un 40 % de trabajadores en negro, por solo por dar un par de ejemplos.
        Porque seamos sinceros, ¿Porqué un gobierno querría “unas FFAA al servicio del pueblo” cuando durante 12 años puso todo el resto del aparato del Estado en contra de él?
        Y lo de la “recuperación de un complejo industrial para la defensa” sería bueno que aclare a que logro de esa impresentable se refiere.
        Saludos, Fireteam.

  4. Mi estimado Firetam, esta pidiendome que vuelva a repetir lo que ya dije, y eso vuelve tedioso el intercambio. Si a Ud. no lo convencen mis argumentos ni comparte mi parecer o valoración de los hechos está en su pleno derecho, pero no vuelva a pedirme que repita varias veces lo mismo porque sino esto va a ser más aburrido que una rutina de Abbott y Costello. Aparte, si lo que estoy planteando son lineamientos generales -cosa que aclaré en todo momento- me gustaría discutir los mismos en esta instancia, no cuestiones puntuales y descontextualizadas.

    Si a Ud. no le satisface lo que hicieron en el tema defensa nacional los gobiernos desde 1983 a la fecha le digo que a mi tampoco, con la diferencia que menos me gusta lo que hicieron desde 1975 hasta 1983, y que situe históricamente algunas circunstancias y condicionantes no quiere decir que haga la exégesis de los mismos ni mucho menos, pero lo que me llama poderosamente la atención -y que le pido que por favor amplie- es que en su postura pareciera que rescata lo actuado por el Proceso de Reorganización Nacional, porque si afirma que lo malo está desde 1983 en adelante entonces debo entender que en su razonar ese gobierno militar hizo algo bueno en defensa, y realmente me gustaría saber que es, porque tanto su actuación en 1978, como en 1982 y en la contrainsurgencia me hacen ver que no salen bien parados de la comparación, ni mucho menos, salvo que se cometa el error infantil de entender a la defensa nacional como la simple acumulación de tropas y armamento.

    Por eso me gustaría que amplie como es su visión del Proceso de Reorganización Nacional en este tema, le dejo la palabra.

    Saludos. Ernesto

  5. Tam:
    Nadie le está pidiendo que repita nada, solo señalo puntos del tema que estamos discutiendo que me parece que son necesarios aclarar.
    Lo mío no es escribir extensos y numerosos párrafos si no detenerme en ciertos puntos que me parecen oscuros o por el contrario, esclarecedores.
    Con respecto al autodenominado PRN yo no tengo problemas en repetir lo que ya dije, esto es, que hasta fines de los 80s o principios de los 90s (esto incluye al PRN y al alfonsinismo) el país todavía conservaba la capacidad de hacer frente al menos a conflictos regionales. Todo lo contrario a lo que sucede hoy. O sea, ninguna novedad, es algo que sabe todo el mundo. Eso de ninguna manera quiere decir que uno defienda la dictadura o al alfonsinismo o las políticas de defensa de esos gobiernos.
    Saludos, Fireteam.

    • Lamento que no le guste desarrollar los temas, porque ese es uno de los problemas de hoy, apelar al sobreentendido en textos cortos asumiendo que asi se pueden resumir problemas complejos. Con el tiempo ello lleva a tratar de simplificar todo más de lo que la prudencia aconsejaría, rayando esto en la omisión o banalización de cosas importantes, con otro defecto, cual es que el mensaje corto -para poder causar efecto comunicativo- debe apelar a la emoción y no a la razón, con lo cual se convierte en algo similar a un ejercicio publicitario, efectista y estético en el cual el contenido pasa a segundo plano. En este tipo de comunicación los malentendidos y conflictos estan a la orden del día, por lo cual el efecto final es poco recomendable, porque la síntesis debe seguir a un analisis lo más pausado y concienzudo posible.

      Por lo demás, esos párrafos a los que Ud. se refiere no son piezas sueltas sino que tienen que ver con un contexto, con lo que se dice antes y también después, no se puede hacer el ejercicio de sacarlos de contexto porque eso no es hacer una análisis, sino un recorte de esos que hacen los programas de chimentos y refritos televisivos, y con eso no se construyen ideas ni análisis sino que se destruyen.

      Explicado el porqué algunas veces escribo mucho para explicar algún punto, pasemos a la consideración del resto. Si no recuerdo mal en otro tópico Ud refería la capacidad de nuestras FFAA a afrontar un conflicto regional hasta 1983, ahora puede ser que esto se extienda hasta ppios de los 90, con lo cual parece que esta saludable inercia no fué afectada por la “peste” alfonsinista como sostenía antes. Por aquí o en otro tópico sostuve que a mi entender las FFAA a fines de los 80 estaban con una capacidad militar bastante superior a la de 1982 y lo sigo sosteniendo porque es lo que me tocó primero vivir en ellas como parte del EA, y después estudiar como analista, y además coincide con la experiencia de mis familiares y amigos que prestan o prestaron servicio en las diferentes fuerzas. Pero fijese que aún esta mejora en la capacidad militar no nos aseguraba poder sostener exitosamente un conflicto abierto y prolongado ni siquiera a nivel regional porque teníamos en contra una economía muy débil, una situación política tremendamente inestable, y una situación internacional muy desfavorable. A esto hay que agregarle que Chile ya no era el de 1978, y comparativamente Brasil había dado pasos agigantados en cuanto a su desarrollo industrial y económico, comenzando a sentar las bases de lo que es hoy en ese rubro. Y la verdad es que no imagino este tipo de conflictos con Uruguay, Paraguay o Bolivia. Aquellos paises hermanos tenían mejor posicionamiento externo e interno para sostener un conflicto convencional, haberlo tenido hubiera resultado finalmente tan ruinoso para los ganadores como para los perdedores (como frecuentemente sucede en la historia latinoamericana para beneplácito de los países imperialistas del norte), y agradezco a Dios que no haya permitido que ocurra.

      Por ello sostengo que es peligroso creer que tener mejores o más armas y tropas significa estar mejor defendido, la defensa nacional es un sistema y, como tal, para que funcione y responda correctamente debe tener a sus TODOS sus componentes en estado óptimo. Aún así, los extremos a los que hemos llegado en desarme hacen que hayamos perdido muchas capacidades, pero la mayor parte de ellas son relativas a las HHCC clásicas, las cuales hoy son de bajísima probabilidad de ocurrencia, aunque jugar con las posibilidades siempre es peligroso.
      Esto es debido a que los conflictos tradicionales perdieron peso en las últimas décadas porque se ha producido una distensión basada en intereses económicos al tiempo que los estados-nación iban disminuyendo su peso como entidad de decisión, por lo cual no tenía sentido este tipo de enfrentamientos, y lo que reaparece con toda fuerza es la “guerra asimétrica” en donde las potencias mundiales y sus aliados demuelen directamente a los pocos estados que todavía ofrecen resistencia, o indirectamente les generan fuerzas insurreccionales o separatistas para justificar la intervención.

      Estas estrategias imperialistas ya conocidas desde la Guerra Fría mediante la estrategia indirecta justifican que se compren turbohélices para cuidar la frontera de contrabandistas y traficantes, tareas propias de las FFSS, en vez de prepararse para un conflicto de tipo convencional, por lo cual desde hace años nuestra FAA no posee cazas adecuados para intervenir en estos. Así como se prorroga soberanía en la emisión de deuda externa poniendo a los tribunales de New York o Londres para resolver eventuales conflictos, también se prorroga la soberanía al no reclamar ni ejercer esos derechos sobre el territorio que nos pertenece, sea porque están ocupados por fuerzas extranjeras -caso Malvinas-, así como por empresas o ciudadanos de otra nacionalidad -caso mineras, petroleras, terratenientes, etc-. Si esta es la idea ¿para que se quiere tener FFAA preparadas para un conflicto convencional?. Creo que esto es más que claro para entender nuestro problema, que no es ni presupuestario, ni por Malvinas, ni por pacifismo: es por el colonialismo mental de nuestra clase dominante, entre ellos sus representantes en los cuadros superiores de las FFAA. Ahora bien, todo esto puede llegar a ser diferente en los proximos años, pero todavía hay que esperar para ver como se desarrollan los reacomodamientos a nivel mundial.

      Saludos. Ernesto

  6. Tam:
    No rechazo en absoluto las explicaciones extensas, me parecen totalmente necesarias. Sucede que tal como se dio este intercambio Ud terminó haciendo de profesor y yo de alumno preguntón. Lo cual es totalmente lógico teniendo en cuenta su bagaje de conocimientos comparado con el del resto de los comentaristas, incluyéndome a mí. ¿O acaso qué puede hacer un civil aficionado a estos temas -y encima con poco tiempo disponible- más que preguntar, expresar dudas, pedir aclaraciones, etc?
    Con respecto a mi supuesto cambio de posición, yo lo que había señalado al principio de esta charla no es que el 10/12/1983 el país automáticamente hubiera entrado en un estado de indefensión absoluta, si no que me parecía -tal vez apresuradamente- que para esa fecha se había tomado la decisión de comenzar un lento pero seguro proceso de destrucción de la ya entonces limitada capacidad de defensa de la nación, proceso a cuyas instancias finales estamos asistiendo en la actualidad.
    Por lo demás suelo estar bastante de acuerdo con Ud en mucho de lo que escribe, pero como le decía antes, lamentablemente dispongo de muy poco tiempo libre y el poco que tengo elijo usarlo -como le decía antes- en hacer preguntas y pedir aclaraciones sobre determinados puntos que me parecen oscuros y/o me generan dudas.
    Desde ya agradezco poder expresarme en este sitio con muchísima más libertad que en cualquier otro, incluso a pesar de no coincidir 100% con la linea política de sus administradores.
    Saludos, Fireteam.

    • No lo tome como algo personal, lo mío es una explicación en general, y bienvenidos sean la lectura crítica y los desacuerdos porque de esos intercambios es que se aprende y se crece, obviamente si ellos están realizados de buena fe. También agradezco a este sitio poder expresarme libremente, lo cual habla de la nobleza de Marcelo (MRC), su responsable, así como de los muchachos que casi a diario le ponen el hombro para sostenerlo, en especial Matías (Mavecc) entre otros, ya que en mi caso soy un colaborador ocasional tanto como Ud. o muchos otros, así que valga el merecido reconocimiento para ellos.

      Por lo demas, insisto que para 1988 en lo relativo a equipamiento estabamos mejor que en 1983, lo cual no quiere decir que tuvieramos una mejor capacidad de defensa. Y repito que la debacle tanto militar como de la capacidad defensiva nacional ocurrió desde 1990, pero la de la capacidad de defensa ya desde 1974 con el comienzo de la ruina de nuestras instituciones, economía y tejido social, lo que se acentuó enormemente durante la dictadura del Proceso, sumandole además el aislamiento de buena parte del mundo civilizado. Sea como sea, eso ya es historia, la cual vale conocer, pero ya es pasado, el problema que tenemos ahora es como recuperar a futuro un Sistema de Defensa Nacional que sirva a nuestros intereses y no a los foráneos, tratando de no repetir los errores ya cometidos.

      Saludos. Ernesto

  7. Interesante, salvo que faltó aclarar que durante el gobierno K, no solo no se adquirió equipo militar, salvo contadisimos casos menores, sino que se desorganizó el sistema militar en cuanto a personal.
    Sin duda, la peor década para los militares, incluso, peor que la de Menem.
    En 12 años, no modernizaron ningún buque, ningún submarino, ningún escuadrón aéreo, ni una parte del parque blindado, no se adquirieron capacidades AA, Atan, etc.
    Pero se gastaron fortunas en cada pelotudez y sin sentido, que no admite lógica.
    Basta con ver el estado en el que dejaron la FAA, para comprender el tamaño del daño realizado.
    Ojalá algún día paguen por lo que hicieron.
    Slds

    • Hola Juan Pablo, un gusto leerte por acá.

      Agradezco que te parezca interesante la nota, aunque estimo que podrás hacer mucho por mejorarla. Respecto a tu opinión, a pesar de que sos testigo de mi desacuerdo con la política de defensa del anterior gobierno y su gestión en ese rubro, no estoy demasiado de acuerdo con lo que mencionás ya que, como lo señalo en la nota, la debacle en las FFAA comienzan con el menemismo y ninguno de los gobiernos que le siguieron hizo demasiado por revertir la situación. Si la década del menemismo no fué aún peor fue porque todavía seguía gozando del periodo de vida útil de las armas compradas antes, y a medida que estas iban saliendo de servicio se usaban para canibalizarlas para sostener la operación de las cada vez menos que quedaban activas, en vez de optar por mantener o mejorar lo que había -por entonces algo razonable- lo único que se hizo es traer basura desde los EEUU, equipos en los que se gastaron fortunas para ponerlos operativos o mantenerlos en operaciones, y que en muchos casos representaron una carga logística importante porque tenían poco y nada de compatible con lo que ya teniamos, salvo tal vez los casos de los P-3 y los M-113, porque en el “premio consuelo” de los A-4 AR poco se pudo aprovechar de lo que había. Claro que como todavía había algo de plata de reventar las joyas de la abuela, o del enorme endeudamiento externo, sumado a que esta chatarra llegaba a precio de ganga, ese gasto enorme no se notó tanto, pero fijate que con muchos menos operando respecto a 1989, e incluso en 1995, ya con el SMO suspendido, el nivel de gasto militar desde 1991 va disminuyendo paulatinamente, lo cual implica que las FFAA estaban en franco proceso de achicamiento, porque si bien existía convertibilidad monetaria, los precios en dólares fueron subiendo en todo ese tiempo, lo cua implica una reducción importante, lo cual se confirma por mantenerse el índice del gasto militar en un nivel similar pese a la significativa baja del PBI en esos años.

      Respecto al tema de personal, si el menemismo hubiera hecho las cosas como corresponde hubiera pagado los sueldos y pensiones como la ley manda y no hubiera generado una catarata de juicios que solo se resolvieron en los últimos años, y no del presupuesto militar sino del del ANSES, por lo cual hay que considerar a esas enormes sumas como parte del presupuesto militar aunque formalmente no figure en el mismo. Seguramente tu crítica está en la deformación de la pirámide de personal, que dejó de serla hace tiempo, basada en la mayor proporción de cargos superiores en función de la cantidad de subordinados, pero eso tiene que ver -como ya lo hemos tratado- con el mantenimiento de una estructura administrativa similar a la de los años 80, aunque desde entonces a ahora pasaron muchas cosas en el medio, tanto en nuestro país como en el mundo. Aquí también vuelve a verse la responsabilidad del menemismo, porque el bajo nivel salarial de los militares y las sumas no reconocidas que generaron los juicios, ademas de la baja general en la operatividad, generaron el desaliento de muchos oficiales y suboficiales en los escalones más bajos, por un lado por los que se iban a realizar otras actividades, y también por la menor cantidad de nuevos ingresanes a las fuerzas. o sea, misma estructura con menos subordinados en los escalones inferiores significa un afinamiento en la base de la pirámide, y si encima reactivas brigadas y sumas carga burocrática y de mandos la cuspide de esa pirámide se ensancha, y ambas cosas en conjunto indican que algo anda muy mal en cuanto a asignación de recursos.

      Respecto a la gestión de defensa del kirchnerismo, ya dije por donde le veo hoy -retrospectivamente- lo interesante, que entre otras cosas fué la activación de numerosos proyectos para recuperar la capacidad industrial en defensa durante la etapa Garré, la mayor parte de los cuales después quedaron en la nada por falta de continuidad por parte de los que le sucedieron, que solo fueron títeres sin dos dedos de frente para ver más allá de sus narices, y aparte sin conocimiento o interés en el tema (incluso al “chivo” Rossi le dan ese cargo como castigo, ya que quien en verdad dirigía la política militar en su gestión y la anterior de Puricelli era Milani). La etapa Garré fué la única durante décadas en la cual se vuelve a planificar para el largo plazo, y en donde además esa planificación se hace sin el alineamiento automático y carnal a los intereses de los EEUU, y lamentablemente todo eso se pierde cuando se va su equipo y es reemplazado por gente cercana a Milani, volviendose ahí al realineamiento con los intereses de ese país, lo cual con el actual MinDef en manos de Angel Tello y la gente de Gomez Centurión (el verdadero think tank militar del macrismo) se profundiza aún más, ya de forma indiscutida, incluso volviendo a la peligrosa idea de involucrar a las FFAA en tareas de seguridad interior, idea que cada vez se disimula menos, lo cual constituye un inmenso retroceso para la razón de ser de nuestras FFAA y para la institucionalidad de nuestro país.

      Además hay un dato que pasa desapercibido, o no se lo quiere ver, que es que el nivel de gasto en defensa, si bien se mantiene en el orden del 1% del PBI desde mediados de los años 90, durante una parte del kirchnerismo -del 2004/05 al 2009/10- con un PBI en franco crecimiento significó que el mismo también aumentaba, todo lo contrario a lo que pasaba durante el menemismo y la Alianza, en que fue solo en declive cada vez más pronunciado. En ambos casos el grueso de los recursos se fueron en sueldos y pensiones y en gastos de estructura, mientras que quedaban chirolas para gastos operativos, y casi nada para nuevas adquisiciones. Incluso si mal no recuerdo en 1997 el Congreso vota una partida especial de USD 1.000 millones para adquisición de equipos militares, de la cual solo una parte se ejecuta en la adquisición de la basura que mencioné antes, armamento ampliamente desfasado al momento de su incorporación, cuando no obsoleto, con un horizonte de vida útil remanente alarmantemente corto, y en el cual -como dije- se gastaron fortunas en ponerlo y sostenerlo en condiciones operativas.

      Y si bien no es cierto que no se hizo nada de nada en 12 años (algunas pocas cosas se hicieron, de hecho se recuperaron los astilleros y FMA, se terminó e incorporó la Gomez Roca, se incorporaron los Neftegaz y Mi-171, se construyeron los radares primarios, el proyecto TAM 2C, los Grob, equipos de comunicaciones y guerra electrónica, remotorización de los Pampa, y alguna que otra que ahora me olvido) esa “nada” fue coherente con una política que no concibe la posibilidad de conflictos tradicionales a gran escala entre estados nacionales, mucha de esa inversión fué redirigida hacia cuestiones de seguridad interna, y por ello las FFSS si han resultado ampliamente beneficiadas presupuestariamente y reequipadas durante el kirchnerismo como no lo habían sido en décadas.

      Así que, a la hora de pagar por lo que se hizo, espero que en la fila estén, al menos, los gobiernos desde 1975 a la fecha, sin que se pueda salvar ninguno de ellos de la decadencia en que nos han sumido en estos más de 40 años. Si vamos a juzgar para atras, no seamos simplistas y comencemos por donde corresponde, porque esto es resultado de un largo y complejo proceso.

      Saludos. Ernesto

  8. “Nilda Garré. la mejor ministra de defensa de la historia”: http://www.unsam.edu.ar/tss/defensa-y-planeamiento-por-capacidades/

    Disculpen, pero no sabía donde ponerlo y me acordé del intercambio con Tam.

    El artículo me resulta insólito; francamente postular a Garre como la mejor ministra de defensa de la historia, me parece tan delirante como postular a Cavallo o a Martinez de Hoz como los mejores ministros de economía.

    En fín, hay de todo en este país.

    Saludos, Fireteam.

    • Mi pensamiento al respecto lo he formulado oportunamente al pie del mismo artículo citado por Fireteam, a él remito a quien le pueda llegar a interesar. Indudablemente la visión que se tiene desde la militancia nunca puede ser la misma de alguien a quien le interese el análisis de los hechos, los objetivos y efectos buscados en ambas miradas son bien diferentes, y eso hay que comprenderlo para no indignarse innecesariamente. En todo caso, cualquier relato insustentado siempre sucumbe cuando es contrastado con los hechos mismos.

      Saludos. Ernesto

      • FIRETEAM // 19 marzo, 2017 en 2:26 pm //

        La avivada del “planeamiento por capacidades” equivale a la situación en la cual un estudiante se prepara para todos los parciales y finales de todas las materias (y de todas las cátedras), de todas las carreras de todas las universidades del mundo.
        O sea, una locura.
        Resulta muy difícil creer que Garré y su equipo no advirtieran las concecuencias inmediatas de esta insólita postura.
        Más bien parece una posición en orden con la política de estado de desarticulación total de la capacidad de defensa del país.

        Recién ví el comentario de TAM al mencionado artículo y su crítica al planeamiento por capacidades me parece clara y acertada.

        Saludos, Fireteam

      • tamargento // 21 marzo, 2017 en 7:44 pm //

        Hay que tener en cuenta que el Planeamiento por Capacidades nace del estudio “The Force Planning Faculty” de Barlett, Holman y Somes, que fuera editado por Naval War College de los EEUU en 1990. Este trabajo se realiza al calor de la caída del Muro de Berlín con los EEUU puesto en su rol de gendarme mundial, por lo cual ya su sistema de defensa no podía mantenerse estructurado en torno a una amenaza concreta como lo era liderando un eventual enfrentamiento entre Occidente y el bloque socialista encabezado por la URSS, sino que al esfumarse ese oponente, y en su nuevo rol, los EEUU debían prever la aparición de “nuevas amenazas a la seguridad” de origen incierto que harían necesaria la intervención de las fuerzas estadounidenses y de sus aliados para mantener el nuevo orden hegemónico. Por lo tanto ya no era posible realizar la planificación contra una determinada amenaza, sino -como dice Fireteam- había que prepararse para enfrentar cualquier tipo de agresión, sea desde grupos de delincuentes armados hasta una imposible invasión desde el espacio exterior, pasando por revueltas populares por gobiernos impopulares, estados que no pudieran asegurar el orden mínimo para mantener los negocios (estadounidenses y europeos, claro está), o cualquier movimiento que amenazara los intereses estadounidenses en cualquier parte del globo, incluidos los grupos nacionalistas o los de indígenas que pedían la recuperación de tierras ancestrales en territorios con potencial económico.

        Un listado de estas “nuevas amenazas” puede verse claramente en los documentos de Santa Fe, pero luego con el tiempo se van ampliando y actualizando las mismas en otras publicaciones, a medida que la antigua “nueva amenaza” dejaba de espantar al gran publico estadounidense, siendo que por ese espanto es posible mantener bien activo al aparato militar-industrial de ese país. Por eso primero estas amenazas fueron los cárteles de narcotraficantes, luego el remanido de las guerrillas nacionales, desde estos se intentó ligar guerrilla y narcotráfico con el indigenismo, luego le llegó el momento a las luchas tribales y políticas en paises del Tercer Mundo y de Europa del Este, y más tarde, ya con Al Qaeda y el terrorismo global como nuevo cuco, también se hace uso de la vertiente “humanitaria” probada en Haití y en Africa para intervenir en el control de los países con la excusa de la ayuda humanitaria, inclusive creando una dependencia del Departamento de Estado para esos menesteres. La nueva versión de esta estrategia se denomina “Light Footprint” (Huella Leve), la que basicamente consiste en una intervención norteamericana más velada ayudando a grupos políticos y militares locales en tareas policiales, de seguridad, militares, o -como en Venezuela o la Primavera Arabe- simplemente apoyando a movimientos desestabilizadores en contra de gobiernos que se opusieran a sus intereses.

        Los países de la OTAN fueron luego los que fueron tomando esta doctrina de la incertidumbre y la agregaron en el diseño de sus propias FFAA, y esta moda, por imitación -como siempre-, luego fué adoptada por muchos países con dependencia de aquellos, aunque claramente el contexto de defensa de estos paises dependientes poco y nada tiene que ver con el de los países centrales. Por la dependencia de muchos planificadores militares de nuestro país formados en las escuelas norteamericanas y europeas, esta moda también llegó y se impuso en nuestro país, aún en el periodo de Garré, y a contramano de que esa misma gestión efectuara, en el marco de la UNASUR, la gestión para la creación de una Escuela Sudamericana de Defensa -finalmente creada el año pasado- que formara a nuestros militares sin estas taras de dependencia cultural en el sector castrense, y para que, a partir de la misma, se pudieran estudiar nuestros asuntos militares desde una optica propia y en virtud de ello proponer las soluciones adecuadas para nuestro contexto libre de las influencias interesadas de los paises del Norte mundial. Vale aclarar también que en nuestro medio siempre se ha mal-identificado el modelo de planificación mediante HHCC con el sistema establecido para la guerra antisubversiva mediante la Doctrina de Seguridad Nacional, sin entender que ese tipo de planeamiento es solo una herramienta que bien pudo se usada para esto, como para crear FFAA al modelo cubano o vietnamita, se cometió el error de indentificar los medios con los fines y eso supuso una propaganda negativa para el planeamiento por HHCC en algunos de nuestros políticos, como siempre ignorantes de los temas relativos a Defensa (como lo son en muchos otros campos también).

        Pero de estas contradicciones estuvo lleno el gobierno kirchnerista como parte de la puja de modelos que se dieron en sus distintos ámbitos, pero es rescatable que al menos por entonces haya existido una puja de modelos que dejó de existir en cuanto Garré abandonó el Edificio Libertador, y sus sucesores volvieron al status quo anterior, y peor todavía, cuando a partir de este gobierno retomaron el control de esa cartera antiguos halcones con buena llegada a los EEUU y Europa, que funcionan tras la máscara de administradores que figuran al frente de la cartera y en los puestos relevantes, y estén profundizando aún más el desarme que implica seguir planificando con una metodología que, como señalo al principio, estuvo concebida para una potencia global que debía hacerse cargo de un nuevo orden mundial, y no de un país periférico como el nuestro en donde los conflictos potenciales son bien diferentes.

        Saludos. Ernesto

  9. Desconocía el origen histórico de la “teoría” del planeamiento por capacidades. Al parecer, y tomando en cuenta lo que Tam explica, en los países centrales sirvió para conservar estructuras y capacidades que de otra manera hubieran desaparecido o al menos disminuído sustancialmente, debído al declive de la principal HHCC de esa época en esos países.
    Pero en nuestro país, de acuerdo a los resultados vistos hasta el momento, sirvió más bien para lo contrario, esto es; para seguir arrasando con estructuras -sin reemplazarlas por otras- y capacidades frente a probables HHCC .
    Al menos eso es lo que yo veo.
    Saludos, Fireteam.

    • Como siempre, mi estimado Fireteam, las cosas hay que verlas en su contexto. Sin perjuicio de lo que conté antes respecto a la puja de modelos, también es cierto que el planeamiento por HHCC no conducía a ningún tipo de reequipamiento de las FFAA, pues nuestras principales HHCC habían dejado de serlo: en Malvinas se tomó la vía del reclamo pacífico al tiempo que no se renunciaba a los vergonzosos y contraproducentes Acuerdos de Madrid, fruto tal vez del hecho de que una opción militar requeriría una inversión prohibitiva para nuestra economía; con Brasil y Chile se estaban profundizando las relaciones comerciales, políticas y diplomáticas, lo mismo que con los demás vecinos; se vivía un raro periodo de baja conflictividad en América Latina, con los conflictos puntuales acotados en su alcance, tanto entre los estados nacionales como entre estos y organizaciones políticas armadas; al tiempo que las poblaciones de la región vivían un periodo de prosperidad generado por el alza del precio mundial de los commodities y productos primarios y de políticas económicas redistributivas en los principales actores económicos de la región, lo cual tambien motorizaba la economía de los paises vecinos. El único conflicto que comenzaba a crecer al compás de la integración regional y global era el del trafico ilegal de personas, mercaderías y estupefacientes, pero esto a todas luces es un problema policial y de seguridad de fronteras, y por ello se procedió al correspondiente refuerzo de las FFSS y FFPP.

      En este contexto es claro que no existían HHCC militares serias que plantear, y eso dio pie a que desde diferentes gobiernos se relegara la cuestión castrense entre las últimas prioridades de las acciones de gobierno, sobre todo cuando el interés estaba puesto en utilizar los recursos disponibles en resolver otras cuestiones económicas y/o sociales más acuciantes. Se intentó el camino de justificar la estructura militar en la participación en lejanos conflictos mediante los cuerpos de paz y en el apoyo a la comunidad, pero esas son funciones subsidiarias de las FFAA que no hacen a su nucleo principal de problemas.

      Ante este cuadro de situación no fueron pocos los que vieron en el planeamiento por capacidades una ventana de oportunidad para poder plantear una recomposición de las FFAA a partir de plantear estándares elevados de “capacidades a lograr” aprovechando la indefinición intrínseca de este modelo, mientras que para otro sector era la puerta de entrada para posicionar a las FFAA en un lugar más protagónico de la mano del combate a las “nuevas amenazas a la seguridad”. En esta conjunción coyuntural de finalidades opuestas fué posible adoptar con un amplio consenso el planeamiento por capacidades, pese a las críticas del algunos viejos estrategas y pensadores militares de nuestro medio, en algunos casos desde figuras impresentables por su accionar pasado, lo cual convenció aún más a algunos “progresistas” dubitativos que se estaba actuando en el camino correcto. Pero esta confluencia de intereses duró hasta la primer definición de cuales eran las capacidades mínimas a lograr y el para qué, y allí se generó uno de los grandes encontronazos con el establishment militar, con el resultado que ya conocemos: expulsión de la Ministra del ministerio, el autobombo y ascenso de Milani como “barrera de contención” de los sectores castrenses más conservadores, la adopción de políticas de involucramiento de las FFAA en tareas de seguridad interna acorde a la doctrina de las “nuevas amenazas a la seguridad”, y el realineamiento con los EEUU al tiempo que se enfriaba la relación con otros actores extracontinentales, sobre todo a partir de la asunción del actual gobierno, momento desde el cual el establishment militar recuperó sus antiguos fueros, con todo lo que ello implica.

      Saludos. Ernesto

  10. Hola a todos. Como me suele pasar, entro tarde a los debates. Recién leo la nota y me gustaría hacer un comentario. Las cuestiones de equipamientos no son mi especialidad, pero como se dice en la nota, estas dependen de políticas que las subyacen y en referencia a esto creo poder decir algo en el sentido de lo que venía explicando Tamargento, respecto a las responsabilidades de la Dictadura en la perdida de capacidades.

    Lamentablemente en nuestro país los debates entre las diferentes fuerzas políticas-sociales no son sobre diversos enfoques acerca de un modelo de desarrollo sobre el que se tenga un mínimo de acuerdo general, sino, muy por el contrario, las disputas se afirman a partir de profundísimas diferencias acerca de qué país queremos tener. Son disputas entre esquemas totalmente antagónicos que llevan a que lo que haga un gobierno, lo deshaga el que le sigue, y ello obstaculiza la capacidad de tener visión estratégica y nos dificulta a la hora de sostener Políticas de Estado. La famosa “grieta” no la invento el kirchnerismo ni mucho menos Lanata la descubrió, sino que la “grieta” existe básicamente desde que dejamos de ser colonia española.

    En este sentido coincido con que el declive de nuestras capacidades de defensa comenzó con la Dictadura Militar de 1976. A partir de allí se comenzó a aplicar un plan sistemático de destrucción de las potencialidades nacionales. Como bien decía Walsh, se puede comprender que en la lucha política haya muertos, torturas o desapariciones, pero lo que no se puede concebir es la “miseria planificada”. La dictadura militar fue eso, la planificación de la miseria Argentina. El único objetivo del Proceso de Reorganización Nacional fue sentar a José Alfredo Martínez de Hoz en el Ministerio de Economía para que haga lo que Tamargento resumió muy bien en su nota y en posteriores comentarios. La guerra antisubversiva fue solamente una excusa.

    Ahora bien, desde mi punto de vista, una cosa es equiparse en función de aumentar las “capacidades de Defensa” y otra, simplemente, “equiparse” (o “tener armas”). Muchas veces veo en discusiones que se reduce la Defensa a una cuestión de adquisición de armas, o se suele señalar que un gobierno que apuesta al equipamiento de armas es un gobierno que apuesta a la Defensa (este, pero cierto, es uno de los argumentos que escuche de algunos pocos conocidos militares que tengo -suboficiales del EA- para justificar su voto por Cambiemos en 2015). Esto lo veo como un grave error. Un gobierno cuyo interés es convertir a las FFAA en guardianes de un orden neoliberal-colonial que para instalarse necesita suprimir la resistencia social, como fue la Dictadura Militar, puede equiparse muy bien pero ello no implica que el país gane en “capacidades de Defensa”. En estas circunstancias, aunque se tengan FFAA poderosas en términos de equipamiento, el país está siendo víctima de la extranjerización y el coloniaje. Un país endeudado, copado por el capital trasnacional y empobrecido no está realmente preparado para defenderse.

    Por el contrario, un gobierno orientado a un modelo de desarrollo industrial autónomo con justicia social, por el contrario, orientará la Defensa en un sentido propiamente Nacional y necesitará de unas FFAA al servicio de los grandes intereses estratégicos. A grandes rasgos: el resguardo de los recursos naturales; FFAA como factor de poder de un Estado que busca defender su desarrollo frente a las resistencias que podría encontrar en el plano internacional; contribución al desarrollo científico-tecnologico e industrial nacional; relación con diversos sectores sociales, en el sentido que la Defensa Nacional le incumbe a todos los actores de la vida nacional y no solo al instrumento militar. Bajo este paradigma, el equipamiento se hace en el sentido de aumentar la “capacidad de Defensa” de un país que enteramente se esfuerza por superar el subdesarrollo en un mundo donde los grandes poderes internacional nos empujan a eternizarnos en la condición periférica.

    En este sentido puede que la dictadura haya equipado las FFAA, pero desde mi punto de vista no se gano en capacidades de Defensa, y eso, a mi entender, se demostró en Malvinas. Resumiendo, un gobierno que viene a poner de rodillas a un país frente al poder financiero internacional no puede hacerse cargo con éxito de una causa estrictamente Nacional como lo es Malvinas.

    Los militares en el gobierno fueron un desastre, a tal punto de considerar al PRN como la gran tragedia argentina que nos condenó gravemente al subdesarrollo. Como ya se dijo, fue un golpe instrumentado por los militares pero del que sus únicos beneficiarios fueron los grandes capitales extranjeros, a costa de destruir la estructura productiva nacional. No es casualidad que la principal víctima de la represión no hayan sido las guerrillas, sino el mismo movimiento obrero organizado. Destruir el poder de la CGT era esencial para destruir el Estado de Bienestar (uno de los graves errores de Alfonsín es que una de las primeras medidas fue desarticular la CGT, poniéndose en contra a todo un sector que le podría haber sido favorable en su intento fallido de reconstruir el Estado de Bienestar). Cuando los militares caídos en desprestigio luego de Malvinas no les sirvieron más a los empresarios y banqueros, se deshicieron de ellos como quien descarta un preservativo usado. Los militares después de su catastrófico y trágico gobierno volvieron a los cuarteles, total el trabajo sucio para el que fueron usados ya estaba hecho y el poder económico ya estaba instalado y podía continuar presionado a los sucesivos gobiernos constitucionales que vinieron después para que continúen profundizando las políticas que respondieran a sus intereses.

    Recién con el gobierno kirchnerista este modelo instaurado por el PRN fue incipientemente empezado a ser cuestionado pero lamentablemente su perspectiva antimilitarista mas propio del progresismo clasemediero o de un izquierdismo revanchista que del peronismo histórico hizo que la agenda de Defensa esté lejos de ser una prioridad.

    En fin, creo estar diciendo lo mismo que dijo Tamargentino pero con otras palabras. Reconozco que la realidad no es tan esquemática como acá se presenta, que hay grises y casos que no se ajustan a la explicación general (el ejemplo de Castro Madero en CONEA me parece interesante en este sentido), pero creo que la idea igualmente es válida.

    Quisiera, por último, hacer un comentario respecto a algo que se afirma en la nota que me dejó pensando: el gobierno K se esforzó más en aumentar las capacidades de las FFSS que de las FFAA. Ahora bien, como parte de las contradicciones de aquel gobierno, me llama la atención que mientras para las FFAA el gobierno buscó darle una doctrina y una directiva que se pueden observar en el Libro Blanco, en los DPDN o en el decreto de reglamentación de la Ley de Defensa, en lo que respecta a FFSS, no veo que se haya esforzado por darle doctrina, conducción y directiva de forma semejante a como se intentó hacer en el área de Defensa.

    Tengo muchas más cosas que comentar y preguntar respecto al tema, pero será en otra ocasión. Ya me extendí demasiado.

    Saludos!
    Gonzalo

    • Muchas gracias por su participación estimado Gonzalo, y por su consideración a lo pobremente explicado por mí, que se enriquece y sintetiza mucho mejor y con una visión del contexto más clara y abarcativa en su intervención. Tal vez -como me sucede frecuentemente- la necesidad de sintetizar problemas complejos en poco espacio haga parecer que las ideas que se expresan sobre los mismos son esquemáticas y coherentes con lo que algunos llamarían un “relato” prearmado o meramente basado en lo ideológico, pero quien eso crea deberá tener en cuenta que las cuestiones complejas, sobre todo desde la perspectiva de las ciencias sociales, no pueden analizarse sino abordandolas desde determinados paradigmas abarcativos, y en todo caso será la misión del analista saber que ese paradigma puede llegar a ser “falseable”, o sea que si no se corrobora con los fenómenos observados (siempre que sea posible observarlos) debe vencer a la tentación de defenderlo a capa y espada y ceder a la idea de otra posible explicación de los hechos.

      Pero en ningún momento si lo que se pretende es conocer un tema como este debe dejar de efectuarse ese análisis abarcativo, y desgranar en el mismo los hechos que aún formalmente contradictorios con el mismo no lo son, así como sí lo serán otros. Este tipo de análisis no ha sido frecuente en lo relativo a la cuestión de nuestra política equipamiento militar, y las pocas referencias que existen resultan puntuales y siempre con eje en otros asuntos ajenos a esta temática. Esa carencia, que hace que recurrentemente se vuelvan sobre estas cuestiones en los intercambios, me llevó a tratar de sintetizar el periodo histórico del artículo centrado en la política de equipamiento relacionada con su contexto histórico, tratando de abordarla desde una posición de análisis situado pero que diera cuenta que esas políticas fundamentalmente responden -como Ud bien señala- a la idea de un modelo de país, con su consecuente modelo de defensa nacional. Lamentablemente realizar este análisis como corresponde requeriría cientos de páginas, y muchas más si nos extendemos más atras en lo temporal, tentación que me invade, pero ello escapa tanto a la finalidad de este sitio como a mis posibilidades de tiempo para redactarlo, mucho más si debo recurrir a la revisión y referenciación seria de ese texto.

      Pero realizando tal análisis abarcativo apararece claramente la hipótesis que -como se dijo- armarse no significa necesariamente tener una mejor capacidad de defensa, sino que por el contrario, en algunos casos este rearme puede ser hasta contraproducente para la Defensa Nacional, concebida esta desde el punto de vista sistémico. Esta hipótesis general como todas debe ser demostrada y verificada, pero en principio y de momento no existen elementos de peso para falsearla y descartarla, por lo cual sigue siendo válida para guiar el análisis hasta que ello suceda, si es que llegara a suceder en algún punto de la investigación. Sustenta desde lo teórico a esta hipótesis entender a la defensa nacional como un complemento de la acción política de un Estado-Nación, una herramienta que permite al mismo los grados de libertad suficientes para sustentar acciones en los demás ámbitos de su interrelación con los demás Estados-Nación y/o con organizaciones paraestatales adversarias que busquen restringir tales grados de libertad. Por ello su acción no se limita solo al instrumento militar, sino que además debe considerar la relación de este instrumento con los aspectos políticos, económicos y sociales de la propia nación y la de Estados y organizaciones paraestatales vistos como posibles adversarios, a partir de lo cual se puede construir una determinada estrategia nacional.

      Pero para que esta construcción sea posible faltaría aún un elemento fundamental, y es la visión que el gobierno del Estado tenga sobre el rol que la nación deba jugar en el concierto mundial, asi como quienes son los demás estados nacionales que favorecerán o serán obstáculos para lograr tal objetivo. Esta visión o ideal estratégico puede mantenerse en el tiempo allí donde una determinada clase dirigente -entendida esta por el conjunto de miembros que en los diferentes aspectos de la vida social e institucional de un país comparten un determinado imaginario y ocupan lugares institucionales con poder de decisión o simbólicos que constituyen referencias sociales- mantiene un modelo sociopolítico a lo largo del tiempo, pero en sociedades en donde, aún en el seno de esta misma clase, surgen contradicciones sobre el modelo más convenientes a sus intereses, el ideal estratégico será diferente, y por ende variará la estrategia nacional consecuente, y de la mano de ésta, la política de defensa a aplicar, y con esta la definición sobre el equipamiento militar, cuando no sobre el mismo rol de las FFAA. De acuerdo a esto, mientras la conformación de esta clase no se haya estancado, rigidizado, es posible que el modelo estratégico sufra tantos cambios como correlaciones de fuerza entre facciones sucedan en el seno de esa clase dirigente. Esto fué notorio en muchos momentos de nuestra historia, y creo que ayuda a entender mejor el papel que las FFAA han tenido en cada etapa de la misma, pero en lo fundamental la gran disputa -saldada desde 1984 y que algunos partridarios de este gobierno parecieran poner en duda- es si las mismas deben ser el elemento rector de control social interno, o ese rol debe estar primordialmente en manos de las FFSS. La diferencia no es menor, no es lo mismo armar un ejército de ocupación o guardia pretoriana que permita aplicar determinadas políticas impopulares, que tener a esas fuerzas centradas en la defensa contra agresiones externas estatales o paraestatales, no es lo mismo en cuanto al equipamiento y doctrina, sino a las consecuencias políticas y sociales que de esto se derivan, y que por ende, como se dijo, afectan a la capacidad de defensa nacional.

      Por lo demás comente y pregunte tranquilo, eso mejora lo que podamos aportar sobre los diferentes temas y nos abre a nuevas opiniones, será un gusto que participe al igual que cualquiera que quiera hacerlo.

      Saludos. Ernesto

  11. Como siempre usted muy claro tamargento. Quisiera aclarar que no me refería a su exposición cuando en mi comentario hablé de “explicaciones esquemáticas”. Por el contrario, estaba refiriéndome a mi propio comentario donde hablo de blancos y negros cuando en la realidad, siempre mucho más compleja, se presentan grises difíciles de encajar en esquemas tan rígidos como los que presenté. Sin embargo, como usted dice, hacer afirmaciones de forma detallada requeriría mucho tiempo y muchas páginas y en estos foros uno se ve obligado a ser sintético

    Mi duda viene más que nada porque nunca entendí bien eso del Planeamiento por Capacidades ¿cómo funciona en el caso argentino? Bajo la forma que me lo han explicado, a pesar de no captar mucho, no me parecía tan malo, y hasta me parecía superador al planeamiento por HHCC.
    En este sentido, la explicación que da Fireteam (“La avivada del ‘planeamiento por capacidades’ equivale a la situación en la cual un estudiante se prepara para todos los parciales y finales de todas las materias -y de todas las cátedras-, de todas las carreras de todas las universidades del mundo”) ¿es correcta?

    Aquí me pasa un poco eso que decía Jauretche que cuando tenía duda de algo, se fijaba que dice La Nación y tomaba la postura contraria. Bueno, en este caso, revistando en foros y páginas de defensa información sobre el tema me encontré que los tipos atados a visiones tradicionalistas de la defensa, que fueron las que llevaron a los militares a intervenir en política innumerables veces y a cometer atrocidades durante el PRN, son rabiosos opositores al PxC. Para ellos el enemigo o es Chile o cualquier país vecino, o el terrorismo y el narcotráfico. Digamos, los paladines de la colonización cultural y de la defensa de intereses foráneos están en contra del PxC. En este sentido, me parece que Argentina adopto esta doctrina buscando readaptarla a su realidad, sin generar vínculos de dependencia con EEUU/OTAN.

    En este sentido usted afirma lo siguiente: “Los países de la OTAN fueron luego los que fueron tomando esta doctrina de la incertidumbre y la agregaron en el diseño de sus propias FFAA, y esta moda, por imitación -como siempre-, luego fué adoptada por muchos países con dependencia de aquellos, aunque claramente el contexto de defensa de estos paises dependientes poco y nada tiene que ver con el de los países centrales. Por la dependencia de muchos planificadores militares de nuestro país formados en las escuelas norteamericanas y europeas, esta moda también llegó y se impuso en nuestro país…”.

    Como usted explica, EEUU tomó esta doctrina incluyendo las “nuevas amenazas” en la agenda de intervención militar. Sin embargo, Argentina adoptó esta postura sosteniendo firmemente la separación entre Defensa Nacional y Seguridad Interior, separación que incluso logró que el mismo Consejo de Defensa Suramericano adopte incluso con el recelo de otros países que o directamente las mezclan o no hacen una diferenciación tan tajante como la que hacemos acá. Si por imitación, típica de la dependencia cultural, importamos una doctrina surgida de EEUU que justifica la incorporación de las “nuevas amenazas” al ámbito militar, pero nosotros no aceptamos esta incorporación, por lo menos durante el gobierno anterior ¿en qué nos vuelve dependientes?

    No hago estas preguntas como cuestionamientos o intentos de refutar, sino más bien queriendo saber de un tema del que me gustaría saber más.

    Saludos!
    Gonzalo

  12. Estimado Gonzalo, no sé que es lo que le habrán explicado sobre el Planeamiento por Capacidades, pero como dije antes el mismo está definido en el trabajo de Barlett, Holman y Somes “The Force Planning Faculty”, el trabajo del cual se inspiran casi todas las subsiguientes variantes. No vamos aqui a sintetizar los miles de páginas de este trabajo y los que le siguieron, pero la idea de la que parten los mismos es que la caída del bloque soviético le seguiría la descomposición del orden mundial bipolar, y ello provocaría una serie de sucesos conflictivos en todo el mundo, por lo que sería poco probable anticipar los escenarios y amenazas surgidos del mismo, por lo cual en esa indeterminación lo que quedaba era determinar las capacidades propias necesarias para hacer frente a tal incertidumbre, las que se irían ajustando de acuerdo a como evolucionase el escenario en cada caso según criterios de eficacia y eficiencia. El esfuerzo entonces no estaría puesto en determinar un dispositivo necesario para enfrentar a riesgos o amenazas predeterminados, sino un proceso de gestión de la propia fuerza que se configure de acuerdo a la indeterminación de las nuevas amenazas a la seguridad que planteaba la descomposición del antiguo orden mundial, reservando para los EEUU el rol de potencia rectora en la reconfiguración de un nuevo orden.

    Pasada la zaranda, puede verse claramente que esta metodología no se trata de más que la adaptación de los sistemas de planeamiento estratégico y de gestión de riesgos utilizados en administración de organizaciones, cuyas vertientes iniciales surgieron de la planificación militar clásica, pero que a lo largo fueron reelaborados por economistas y administradores a medida que las empresas necesitaban ganar mayores mercados, se globalizaban y necesitaban competir a escala mundial, tomando elementos y principios de la Teoría de Sistemas. En este paradigma, como se dijo, el dispositivo queda supeditado a la capacidad de gestión del sistema para contrarestar la amenaza, configurando una respuesta adecuada para cada conflicto que suceda, siendo estas respuestas tipificadas previamente para cada tipo de amenaza posible, probable y con efecto relevante. Lo que se define son las funciones y capacidades que cada componente del sistema de defensa debe realizar y poseer en un plazo determinado para contrarestar amenazas poco definidas en origen, pero si en tipo y características en los niveles inferiores del planeamiento.

    Para verlo desde la tradicional fórmula de Riesgo = Amenaza x Vulnerabilidad, en el planeamiento por HHCC las variables determinadas eran el Riesgo y/o la Amenaza, a partir de la cual se configura el dispositivo para reducir la Vulnerabilidad, mientras que en el planeamiento por capacidades lo único previamente determinado es lo relativo a las Vulnerabilidades en función de distintas estudios de probabilidad de ocurrencia e impacto de distintos riesgos, por lo cual a partir de ellos se determinará a posteriori el nivel de Amenaza asumible, y las capacidades mínimas necesarias para lograrlo. Desde esta perspectiva queda claro que una de las metodologías está orientada a quienes pueden identificar las probables amenazas y riesgos que enfrentar, mientras que la otra se orienta a reducir la vulnerabilidad a partir de “testear” las capacidades actuales ante diferentes hipótesis y escenarios.

    O sea, definitiva la diferencia entre ambas metodologías es cuales componentes de esa ecuación R = A x V se tienen como dato y como incógnita, intrínsecamente ninguna es mejor que otra, sino que un de estos métodos ellas será más “apropiado” que otro de acuerdo a cada caso particular. Como nuestro país no anda a lo largo y ancho del globo tratando de ejercer una función de gendarme mundial, sus conflictos presentes y efectivos son limitados y bien conocidos, y el escenario a futuro permite prever efectivamente por donde puede venir el viscachazo, a mi entender no tiene sentido alguno planear por capacidades, sino recurrir al planeamiento por hipótesis de conflicto, particularmente combinando su variante de planificación estratégica por escenarios para el mediano y largo plazo y el FLOA para el corto plazo, con lo cual podría definirse más precisamente el dispositivo necesario y concretar la planificación para su concreción, lo cual no es poco en un país con el presupuesto limitado como el nuestro. Es más, esto de ninguna manera es incompatible con una política de gestión integral del sistema de defensa, que en definitiva es de lo que trata el Decreto 1729/07 sobre el Ciclo de Planeamiento de la Defensa Nacional (CPDN), así como la DPDN, sino que esta integralidad debe ser la rectora en este tipo de planeamiento, que es en donde comunmente ha fallado el planeamiento por HHCC, ya que en buena parte de los casos -en particular en esta parte del mundo- al ser ejecutado por militares se ha limitado a cuestiones propias del instrumento militar sin tener demasiado presente el resto de los aspectos que hacen a la conformación y sostenimiento del sistema de defensa nacional, salvo tal vez lo efectuado por el primer peronismo, y luego por lo dictado por el Gral. Juan Enrique Guglialmelli, uno de los últimos lúmenes con los que contaron nuestras FFAA, que tenían esa visión integralista que inspira lo aquí se dice.

    Ya dicho como es que el planeamiento por capacidades ha ganado difusión internacional por emulación sobre todo en los países alineados con los EEUU, queda pendiente el porqué el planeamiento por HHCC tiene tan mala fama en nuestro país que ha hecho que un gobierno que en teoría se apartaba de esa influencia lo haya adoptado. Más allá de lo antes descripto en el mal uso de ese instrumento de planificación por cortedad de miras de sus usuarios, lo cual lo tornaba rígido y limitado, otro aspecto que le jugó en contra fue el ser una metodología utilizada casi exclusivamente por militares y destinada a militares, con lo cual han sido pocos los gobiernos civiles que se han inmiscuido en estas temáticas, y lo han hecho en forma tangencial en las pocas veces que intervinieron. Esto ha hecho que los gobiernos militares manifestaran en sus planes de gobierno estas hipótesis como justificación de sus acciones antidemocráticas, y eso asoció a esta forma de planear con esos gobiernos golpistas, aunque a ciencia cierta esta metodología era la habitualmente utilizada por la mayor parte de los gobiernos del mundo de todo signo y condición para conformar su propio sistema de defensa. Ya recordaré cuando recupere algo de memoria el nombre del colaborador de Nilda Garré formado en el Reino Unido que fué quien propuso y diseñó la adopción en el MinDef de esta metodología de planear por capacidades, dentro del heterogéneo equipo de la ex ministra este ha sido el verdadero “padre de la criatura”, este tal vez sea el motivo primordial por el cual se haya adoptado este instrumento.

    Si se leen mis anteriores respuestas a Fireteam se verá lo que pienso de como es que se pudo fructificar esta herramienta en nuestro medio, pero un mero instrumento no significa que nos haga “más dependientes” o “más libres”, parafraseando al Che Guevara se podría decir que lo importante no es de donde provienen los instrumentos, sino el uso, contenido y finalidad que se les da a los mismos en aras de la liberación o dependencia de nuestros pueblos. Lo que sostengo es que es una metodología inadecuada para nuestra situación porque no aborda claramente las necesidades estratégicas para los conflictos hoy en curso.

    Pero no tiene demasiado sentido abundar más en esto pues un mero cambio de gobierno ha cambiado sustancialmente el eje de las previsiones de aquellas DPDN, hasta el punto de dejarlas sin efecto en su mayor parte. Tampoco esto significa que se haya vuelto al esquema de planear por HHCC, solo se vuelve a improvisar en lo referente a la política militar dejando para una mejor ocasión la necesaria recuperación de nuestro instrumento militar a sus fines primordiales.

    Saludos. Ernesto

  13. Gracias Tamargento por su respuesta, como siempre, llena de información valiosa. No me siento capacitado como para discutir qué tipo de planeamiento es el más adecuado, pero su explicación me brinda importantes datos acerca de las características del “planeamiento por capacidades” que tan complicado me pareció cuando me lo explicaron. Este tema lo vi muy por encima cuando curse hace unos años en la EDENA y lamentablemente poco capté, muy acostumbrado a otro tipo de lenguaje. Sin embargo, le reconozco que sucedió lo que ha remarcado en su comentario, es decir, que lo convincente del Planeamiento por Capacidades proviene de la mala fama del Planeamiento por HHCC. Basicamente el discurso era que hoy no es conveniente planear la fuerza militar sobre la base de amenazas identificables porque eso es propio de un mundo con reglas del juego establecidas, claras, y, por lo tanto, con cierto nivel de certidumbre y previsibilidad. Por el contrario, hoy, que los peligros pueden venir desde diferentes lados, en un mundo tan cambiante e incierto y en disputa constante, este esquema quedaría obsoleto y se vuelve necesario reemplazarlo y de ahí la incorporación de la doctrina del Planeamiento por Capacidades. Me había faltado comprender bien qué era el PxC.

    En fin, a pesar de las diferencias que se pueda tener con este tipo de planeamiento, es una lástima que las DPDN hayan quedado en la nada (esa era otra de mis consultas) ya que, gusten o no, por lo menos se tenía lineamientos y directivas, primer paso para salir de la improvisaciones. Seguramente el gobierno kirchnerista tenga sus responsabilidades en que estas políticas hayan sido tan frágiles a tal punto que las vuelen de un plumazo con el primer cambio de aire sin que a nadie se le mueva un pelo (como la Ley de Medios, por poner un ejemplo por fuera de lo castrense y que ha movilizado más voluntades), pero peor es saber que con el gobierno que tenemos nada bueno se puede esperar en el ámbito de la Defensa mas que en avanzar por el camino de la transformación de las FFAA en policías internas, ahondando viejas heridas que todavía aun no se han clausurado y que uno se esfuerza por cerrar.

    Saludos!
    Gonzalo

    • Estimado Gonzalo, siempre es un gran gusto intercambiar ideas con quienes lo hacen de buena fe y meditada argumentación, así que no agradezca nada.

      El imprescindible Raúl Scalabrini Ortiz decía que en economía y finanzas había asuntos tan simples que estaban al alcance de un niño, y que solo con saber sumar y restar se entendían, y por lo tanto si un economista hablaba de forma que no se entiendiera alguna cosa, lo que había que hacer era preguntar: “pregunte hasta que la entienda. Si no la entiende es que están tratando de robarlo. Cuando usted entienda eso, ya habrá aprendido a defender la patria en el orden inmaterial de los conceptos económicos y financieros”.

      Algo similar es aplicable a algunos asuntos de defensa, tan elementales que explicados sin ambages estarían al alcance de cualquiera, pero a los cuales por otros intereses se tratan de tapar con diferentes velos de dificultad y complicación que no corresponden a una etapa de definición, sobre todo cuando a lo que se propone se le trata de dar cierto tono “científico” o “académico”, ahí la cuestión se trata de oscurecer lo más posible tras una barrera de lenguaje solo comprensible para iniciados, justamente para que pocos la comprendan y poder avanzar en ella. Algo de esto ha sucedido con este tema del Planeamiento por Capacidades, y si cualquier hombre común entiende que si se quiere defender su hogar de posibles riesgos lo primero que debe hacer es determinar los probables amenazas y vulnerabilidades antes de saber que medidas puede tomar para prevenirlos ya que no se puede estar protegido “contra todo”, lo mismo se puede entender en el planeamiento del sistema defensivo de una nación; y si ese mismo ciudadano encima ya ha tenido varias peleas e incidentes con uno de sus vecinos que es el malo del barrio, la amenaza está bien determinada y esta debe ser la que se tome más seriamente como hipótesis para reducir la vulnerabilidad, o sea la propia capacidad de resistir la materialización de la amenaza, así como de prever las acciones de recuperación tras el suceso del evento, o sea la resiliencia, término que se ha puesto de moda en diferentes campos, pero que proviene de la ciencia de los materiales para designar a la capacidad de un material de recuperar sus formas y características luego de cesado un esfuerzo que le provocara deformaciones. Es decir, la capacidad necesaria deviene de determinar previamente el riesgo, y por consiguiente es necesario conocer previamente la amenaza, y no al revés.

      Algo similar sucede al tratar de definir en nuestro caso el sistema de defensa nacional, cuando tenemos bien en claro cuales son los problemas que debemos enfrentar, y cuales son las amenazas con más probables de suceder, al contrario de una superpotencia global que debe enfrentarse a cualquier cosa en cualquier parte del globo (y más allá del mismo, incluso algunos analistas en EEUU y Europa ya estudian dentro de la “exopolítica” las amenazas provenientes desde el espacio y de nuestro eventual encuentro con otras civilizaciones extraterrestres), y para posibilitar eso gasta fortunas inalcanzables en sostener el aparato industrial-militar más grande del planeta, en nuestra posición en el trastero del mundo sabemos muy bien cuales son los riesgos a abordar, así que no tiene sentido perder tiempo, esfuerzo y mucho dinero en poseer capacidades para el caso que se dé lo de “Marcianos al ataque” o “La guerra de los mundos”, sino como vamos a actuar y preparar nuestro dispositivo defensivo frente a temáticas como la de Malvinas, el control de nuestro mar, el reclamo por la Antártida, el eventual control del paso bioceánico o la eventual secesión de parte del territorio nacional, todo esto en un mundo en pugna por pasar de un modelo unipolar a otro con una configuración de bipolaridad (EEUU-China) o multipolaridad (idem + UE y Rusia e India + Brasil, Sudáfrica y otros países de Oriente Medio y Golfo Pérsico).

      A partir de estos escenarios creo que se pueden elaborar un conjunto finito de hipótesis ciertas que definan que debemos hacer y qué necesitamos para hacerlo, y en esto es la base de las DPDN, o sea que nada impide a partir de tales directivas realizar el planeamiento mediante las HHCC que se establezcan desde los escenarios allí previstos. Es más, tal es así que hasta de esta forma parecen estar redactadas las DPDN del anterior gobierno, si bien el eje estuvo puesto en el CPDN, o sea el modelo de planeamiento (determinación de principios de funcionamiento y configuración general del sistema), ello no impide de ninguna forma que la planificación (determinación de las acciones para lograr los objetivos y metas que regirán los diferentes planes) sea abordada según escenarios, y luego los planes lo seán de acuerdo a las diferentes HHCC planteadas, surgiendo de ellos los programas respectivos para su implementación.

      Comparto que haberse apartado de un modelo de planeamiento no conduce más que a la improvisación de siempre, aún este no sea el más adecuado, cuestión que no es tan grave pues puede corregirse de la misma forma en la cual se impuso la anterior, que es a partir de una simple norma. A veces hay gente que cree que cambiando alguna ley o decreto la realidad cambia consecuentemente, cosa que pocas veces se da en la realidad, pues la conducta social y política es la que hace a la real eficacia de las normas, y por lo general son estas quienes van atrás de aquella realidad para darle cierta regularidad, o bien reglamentar prácticas ya efectuadas. En este caso creo que muchas de las consideraciones establecidas en las DPDN de 2014 no coinciden para nada con la visión ideológica de este gobierno, y por tal motivo desconoce todo lo que en la misma se le pueda oponer a este posicionamiento ideológico, al tiempo que se “estira” la interpretación de otras según la conveniencia política, por ejemplo llevar al límite el espíritu de la “Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur” (ZPCAS) para justificar la promoción de los acuerdos que Cancillería quiere realizar por Malvinas contrariando lo establecido en el Capítulo II de la misma norma, o resaltar las misiones complementarias -como el apoyo a los Operativos Escudo Norte/Fronteras- pasando a ser la misma el eje de la planificación del instrumento militar e incluso justificando en ella la política de equipamiento y despliegue operacional.

      Podríamos estar largo rato analizando cada uno de los puntos de esa norma, pero perderíamos de vista lo esencial, que es el sesgo ideológico que este gobierno quiere imprimirle a las FFAA, y que es la restauración de la idea de ver a las mismas como fastasma para agitar socialmente en el rol de último recurso para el mantenimiento del orden social interno ante una eventual resistencia a la aplicación de un modelo económico neoliberal, lo cual supone un grave retroceso respecto a la política de Estado establecida en 1984 en sentido de separar a las FFAA de las cuestiones de seguridad interna y de evitar que las mismas se vean nuevamente involucradas en delitos de lesa humanidad. Los hechos que este gobierno ha realizado y consentido en el seno de las mismas FFAA muestras claramente que lamentablemente esto es parte de su programa de curiosa forma de realizar la “reivindicación social” del rol e imagen de las FFAA, nuevamente puestas en guardia pretoriana de los intereses de clase y no al servicio del desarrollo nacional para todos los habitantes. Lamentablemente esta “grieta” respecto al rol de nuestras FFAA va a ser difícil de cerrar pues es parte de una antigua pugna entre perspectivas que viene desde la misma conformación de nuestra Patria, y que nunca se ha saldado hasta la fecha.

      Saludos. Ernesto

  14. Bueno, me va quedando más claro la cuestión del planeamiento por capacidades. Fue algo que algunos me vendieron como lo nuevo y maravilloso que vence a lo viejo y obsoleto, aunque otros ponían sus reparos, lamentablemente, con argumentos al estilo de “como lo pusieron los K y los K son corruptos que quieren destruir a las FFAA, entonces es malo”. Como no me siento identificado con estos últimos, sentí más confianza por los primeros. En fin, buscaré profundizar en el tema, desde ya muy aleccionador el debate.

    Por lo demás, lo que me preocupa no es solo lo que el gobierno quiera hacer con las FFAA, sino el consenso que este pudo lograr al interior de las mismas. Entiendo que el mundo militar es demasiado heterogéneo como para ser tan categórico en las definiciones, pero si mal no estoy tengo entendido que la gran mayoría de los militares votaron por Cambiemos, y entre los que yo conozco, algunos lo votaron por odio al anterior gobierno y querer que se vaya de cualquier forma, y otros, además, por pensar que sería un gobierno que apostaría a la Defensa, con lo cual supuse a partir de ello que hubo algún tipo de lobby interno a favor del “cambio”. Me gustaría saber cual es el estado de animo actual dentro de la fuerza al pasar un año de gobierno macrista donde ya se pudo percibir el claro contenido extranjerizante y antipopular de su gobierno y al no resolverse nada de lo que dijo que iba a resolver en Defensa (respecto, justamente, a presupuesto y re-equipamiento). Igualmente esto es para otro debate largo que se va de tema respecto a lo planteado en la nota. Pero en fin, me queda la duda.

    Saludos!
    Gonzalo

  15. Estimado Gonzalo, a mi también me gustaría saber que se piensa hoy para adentro de las FFAA, sobre todo en las charlas de la aburridísima vida cuartelera, de la cual por suerte estoy desligado hace años, pero no crea que las fuerzas son tan heterogéneas ideológicamente como Ud cree, desde 1975 se han encargado que eso no suceda, y repasando lo sucedido desde entonces podemos tener una clara idea de ello, cuando si no se comparte el ideario de la fuerza el único camino es el retiro voluntario o la expulsión.

    Hoy día no es aplicable aquella frase del Gral. Peron que decía que un 20% de los militares estan a favor de la revolución, otro 20% son contrarevolucionarios, y el 60% restante hace lo que dice el bando que gana, ese 20% de “revolucionarios” se ha extinguido a fuerza de un rígido modelo ideológico al interior de los cuadros y tropas, no exento de varias purgas entre medio, sobre todo a partir de la década de 1990. Bajo un supuesto halo de “profesionalismo” casi la totalidad de los componentes hoy estarían comprometidos con el modelo ideológico de este gobierno, que no es más que el que aprenden en los cursos militares en el exterior, o los dictados aquí por personal estadounidense. Salvo excepciones, un militar de rango medio y subalterno no es una persona que sepa o comprenda demasiado sobre cuestiones de estrategia y de política de largo plazo pues lo que se espera de él es que siga instrucciones de sus superiores sin chistar, y ello fomenta un carácter de pasividad y falta de iniciativa pasmoso. Al contrario de otros ejército con estructuras de mandos más flexibles y relajadas, como el israelí o el sueco, en el orden disciplinario el EA todavía sigue teniendo mucho de aquel modelo prusiano (paradójicamente las leyes que le dieron forma fueron establecidas en 1951 como reelaboración de otras establecidas a fines del Siglo XIX y ppios. del XX), y en esto la reforma profunda a los reglamentos todavía es una cuestión pendiente, pese a que en los últimos años -y como consecuencia de Malvinas- se comenzó a entender que en operaciones el personal subalterno tiene en la faz operativa táctica información que es vital para la correcta planificación de operaciones por parte de sus mandos. Si bien esto ha sido un gran avance conceptual, todavía se está lejos de dotar a las fracciones de una alta capacidad de iniciativa, salvo las de determinadas FFEE y especialidades, que casualmente han sido las que más han defendido el status quo reinante pese a su mayor capacidad de pensamiento político.

    Saludos. Ernesto

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