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Achicar la Ciencia y la Tecnología (y la edad de los investigadores) es agrandar la Nación

Fuente: Banco Mundial (EE.UU. y Brasil, datos hasta 2013). La Argentina a la cabeza, ¡inaudito! En este gráfico se resumen las intenciones detrás del bárbaro ajuste y las aún más bárbaras expresiones del señor Barañao en relación a los científicos marchitos y su calidad de vida consecuencia de la pesada herencia (algo así como: "Achicar la edad de los investigadores es agrandar la Nación"). Como se demostrará más adelante, si nos topamos con un científico de 70 años todavía con empleo (digamos en INVAP), casa y familia, a no sorprenderse si tiene la misma capacidad para solucionar un problema o cantar "Eureka" de lo que podría hacer un colega suyo de 20 añitos.

Autor | Federico Bernal,

Conflictos de Interés

El autor no manifiesta conflictos de interés

21-12-2016 | Confirmado el ajuste en ciencia y tecnología, será cuestión de días -tal vez semanas- cuando el señor Presidente de la Nación y como hiciera con el consumo energético per cápita, nos explique a todos los argentinos que invertir mucho en ciencia y tecnología es nocivo o contraproducente a la salud y al ecosistema.

Recordemos brevemente. En la Primera Jornada Nacional de Eficiencia Energética, Macri expresó: “… dado que los precios de las tarifas (sic) eran ridículamente bajos, llevaron a consumos inusualmente altos comparados con cualquier otro ciudadano de la región.

Entonces eso generó un mal comportamiento cultural de todo el país, porque claro, como pensábamos que era gratis empezamos a despilfarrar algo que es escaso. Pero mucho peor que eso, a despilfarrar algo que daña, porque cuanto más energía se consume más se contamina“. Interpretando al Presidente, consumir mucha energía es nocivo, barbaridad oportunamente refutada por este Observatorio (ver bibliografía). Pasemos ahora a la ciencia y la tecnología. Siendo justos con la historia, debemos aclarar que no fue el Presidente sino Lino Barañao el primero en afirmar algo parecido. Dijo el ministro en Diputados: “Como hemos creado condiciones adecuadas [fiesta K], ya tienen 30 años de familia [los científicos beneficiados por la fiesta K]… eso es tremendamente nocivo… Tenemos que ver la manera de fomentar que la gente se vaya…”. Que científicos entrados en años vivan felices, en familia y ejerciendo su profesión es un gasto superfluo para el neoliberalismo.

El ajuste salvaje se abre camino, sin pausa y cínicamente. Adelantándonos a las zonceras de una inversión en ciencia y tecnología “inusualmente alta” o “científicos marchitos” per cápita inusualmente altos, las siguientes reflexiones.

Fuente: Banco Mundial (EE.UU. y Brasil, datos hasta 2013). La Argentina a la cabeza, ¡inaudito! En este gráfico se resumen las intenciones detrás del bárbaro ajuste y las aún más bárbaras expresiones del señor Barañao en relación a los científicos marchitos y su calidad de vida consecuencia de la pesada herencia (algo así como: "Achicar la edad de los investigadores es agrandar la Nación"). Como se demostrará más adelante, si nos topamos con un científico de 70 años todavía con empleo (digamos en INVAP), casa y familia, a no sorprenderse si tiene la misma capacidad para solucionar un problema o cantar "Eureka" de lo que podría hacer un colega suyo de 20 añitos.

Fuente: Banco Mundial (EE.UU. y Brasil, datos hasta 2013). La Argentina a la cabeza, ¡inaudito! En este gráfico se resumen las intenciones detrás del bárbaro ajuste y las aún más bárbaras expresiones del señor Barañao en relación a los científicos marchitos y su calidad de vida consecuencia de la pesada herencia (algo así como: “Achicar la edad de los investigadores es agrandar la Nación”). Como se demostrará más adelante, si nos topamos con un científico de 70 años todavía con empleo (digamos en INVAP), casa y familia, a no sorprenderse si tiene la misma capacidad para solucionar un problema o cantar “Eureka” de lo que podría hacer un colega suyo de 20 añitos.

“Científicos per cápita” inusualmente alto
Como consecuencia de las políticas en ciencia y tecnología del 2003 a 2015, la Argentina se encuentra -aún hoy- por encima de la media mundial en el impacto internacional de su producción científica. Tal aseveración no surgió de La Cámpora, sino de la prestigiosísima revista Nature. La imagen de abajo, extraída del informe titulado “The impact gap: South America by the numbers” (ver bibliografía), señalaba que la Argentina tiene la mayor proporción de investigadores de América del Sur por habitante, incluso por encima de China: 3 científicos cada 1.000 trabajadores.

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Como se observa, 3 científicos cada 1.000 trabajadores es parte de la “pesada herencia”. ¿Qué harán al respecto? Reducir los científicos, claro está, porque por más trabajadores que reduzcan -como efectivamente están haciendo- se trata de un indicador “per cápita”. Resulta clave, en este sentido, que las agrupaciones de científicos que luchan por su supervivencia pregunten al ministro del área: ¿qué cantidad de científicos cada 1.000 trabajadores pretende Cambiemos?

PBI – Ciencia y Tecnología
Le informábamos al señor Presidente Macri esta semana que el consumo energético por habitante es un indicador de la calidad de vida de la población, su Índice de Desarrollo Humano y expectativa de vida, entre otros parámetros. De hecho, son las naciones más industrializadas y desarrolladas del planeta las que ostentan los mayores consumos de electricidad por cabeza.

Igual, por supuesto, con la relación entre la calidad de vida de una población y la inversión en ciencia y tecnología. A propósito, el citado artículo de Nature afirma que “La expansion de las economías de América del Sur derivaron a un significativo aumento en la inversión científica…, y el gasto en investigación se ha incrementado en la mayoría de los países”. La imagen ilustra lo anterior:

Fuente: Revista Nature. Se lee arriba: "El gasto (sic) de la Argentina y del Brasil en investigación y desarrollo disparó incluso más de lo que crecieron sus economías…". Obviamente que esto no significa que la ciencia y la tecnología (CyT) se dediquen a la ciencia básica o a la aplicada, y en este último caso, aplicada al país o a terceras naciones.

Fuente: Revista Nature. Se lee arriba: “El gasto (sic) de la Argentina y del Brasil en investigación y desarrollo disparó incluso más de lo que crecieron sus economías…”. Obviamente que esto no significa que la ciencia y la tecnología (CyT) se dediquen a la ciencia básica o a la aplicada, y en este último caso, aplicada al país o a terceras naciones.

En base a datos del Banco Mundial, la expansión de las inversiones en CyT para los países seleccionados de América Latina:

 

Fuente: Banco Mundial.

Fuente: Banco Mundial.

Barañao y el “problema” de la superpoblación de científicos
Las declaraciones del ministro transcriptas al principio resultan aberrantes y no merecerían más tinta sino fuera porque además carecen de todo sustento empírico particularmente en lo que parece quitarle el sueño al funcionario: la producción de “papers” reveladores, publicados en revistas internacionales. Dijo Barañao en relación al supuesto problema de superpoblación científica que es uno “… inverso, de rebalse, porque los investigadores no se van. Como hemos creado condiciones adecuadas [fiesta K], ya tienen 30 años de familia [los científicos beneficiados por la fiesta K]… eso es tremendamente nocivo… y eso se refleja en la calidad de las publicaciones…”. Para lectores incrédulos, el video con el audio de Barañao:

Pongamos primero el eje en la “calidad de las publicaciones” que parece haber perdido la Argentina superpoblada de científicos marchitos contra los que despotrica el ministro. Antes que todo, la cuestión de la “calidad”. Para nosotros, un investigador es de calidad cuando se aleja de esta máxima del gran Oscar Varsavsky: “Cientificista es el investigador que se ha adaptado a este mercado científico, que renuncia a preocuparse por el significado social de su actividad, desvinculándola de los problemas políticos”. Por “problemas políticos”, el notable argentino entendía a aquellos problemas que traban el normal desarrollo social del país. La ciencia debe ser, decía, “pueblo-céntrica”.

Hecha la aclaración anterior, pasemos ahora al informe de Nature y la relación entre expansión económica y la salud de la ciencia y la tecnología de determinada nación. Se lee allí que “América del Sur ha incrementado exponencialmente su participación en la cantidad de artículos de investigación publicados en el mundo”. Se destacan los incrementos de Brasil y la Argentina:

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Como puede deducirse, es absolutamente mentira que la calidad de las publicaciones se haya deteriorado por una mayor presencia de científicos “viejos” que se atreven a trabajar en el país, tener un techo propio y una familia consolidada.

Y algo todavía más importante. La imagen que sigue muestra la cantidad de veces que los trabajos de autores de las nacionalidades seleccionadas son citados por publicaciones internacionales. La Argentina figura segunda, pero con una distinción clave: su producción ha venido creciendo en cuanto a su presencia de autores locales. En otras palabras, la producción científica argentina entre 2008 y 2012 (datos de Nature), ganó en independencia frente a colaboradores internacionales. Y no solo esto, incluso se expandió en cuanto a la coautoría regional.

Fuente: Revista Nature.

Fuente: Revista Nature.

Achicar la edad de los investigadores es agrandar la Nación
Y para concluir sobre las monstruosas declaraciones del funcionario, la cuestión del “envejecimiento” de nuestros científicos. El gráfico de abajo fue extraído de uno de los trabajos más categóricos en cuanto a su demolición del mito de “mientras más veteranos los científicos menos inteligentes o más ineficientes”. Mito, ciertamente, que en nuestro país tranquilamente podría derivarse de la zoncera “Achicar el Estado es agrandar la Nación”. Es decir, “Achicar la edad de los investigadores es agrandar la Nación”. Veamos el gráfico en cuestión y luego expliquemos.

Fuente: National Bureau of Economic Reseach. "Edad y genio científico" (ver bibliografía).

Fuente: National Bureau of Economic Reseach. “Edad y genio científico” (ver bibliografía).

En el eje horizontal se ilustra la edad de una muestra de investigadores en la que fueron protagonistas de logros en sus respectivas disciplinas; en el vertical, la frecuencia de esos logros. ¿Qué logros? Premios Nobel y las más grandes contribuciones tecnológicas durante el siglo XX.

Examinando las curvas encontramos, en primer término, que la frecuencia máxima de logros se viene corriendo -conforme el transcurrir del siglo pasado- hacia investigadores de mayor edad (ver colores y fechas de las curvas). En segundo término, que al ser una campana de Gauss (asimétrica) la resultante de la combinación de las variables estudiadas, la frecuencia de logros y premios Nobel adquiridos es la misma por ejemplo a los 55 años que a los 28; a los 60 que a los 22; y a los 70 que a los 20. Resumiendo, si encontramos un científico de 70 años con empleo (digamos en INVAP), casa y familia -todo resultado de doce años sistemáticos de apuesta inédita a la ciencia y a la tecnología en la Argentina- a no sorprenderse si tiene la misma capacidad para solucionar un problema o cantar “Eureka” de lo que podría hacer un colega suyo de 20 añitos.

Y si estuviéramos en presencia de equipos de jóvenes con adultos de 60 o 70 años, ¿acaso no aportaría aún mayor conocimiento y experiencia a nuestras investigaciones y avances? Sería como incluir los adelantos científicos del Segundo Plan Quinquenal, el Plan Trienal y los últimos doce años todo en un solo cerebro.

¿No lo sabe Barañao?

Freno a la transferencia generacional científico-tecnológica
Remover que los científicos con la mayor experiencia se vayan del país rompe con la formación de las nuevas camadas. Es la otra cara de una misma moneda en cuanto a lo igualmente perjudicial que significa la fuga de jóvenes cerebros. ¿No lo sabe Barañao? Claro que lo sabe. ¿Entonces?

Asistimos en verdad a un perfecto trabajo de pinzas entre una reducción del presupuesto en ciencia y tecnología, la desaceleración en la formación de científicos y técnicos jóvenes (fomento a que se vayan), en paralelo a generar las “condiciones adecuadas” para que los científicos responsables de los grandes hitos y hallazgos de los últimos doce años (incluyendo en el zarpazo a los protagonistas de gestas anteriores) se vayan del país o dejen de hacer “ciencia”, rompiendo así con la transferencia generacional científico-tecnológica entre compatriotas. Por cierto, una manera solapada de justificar la invasión de tecnologías importadas.

Repatriar capitales fugados y cerebros formateados a imagen y semejanza de Friedman
Entre 2003 y 2015, la ciencia y la tecnología fueron colocados al servicio del pueblo argentino y del desarrollo y potenciación de su ingenio científico y tecnológico. Parafraseando a Oscar Varsavsky “Ciencia y Tecnología pueblo-céntricos”. Decía también este notable argentino que “cientificista es el investigador que se ha adaptado a este mercado científico, que renuncia a preocuparse por el significado social de su actividad, desvinculándola de los problemas políticos”. En igual sentido: “La misión del científico rebelde es estudiar con toda seriedad y usando todas las armas de la ciencia los problemas del cambio social, en todas sus etapas y en todos los aspectos teóricos y prácticos. Esto es hacer ciencia politizada”.

La ciencia jamás es neutral. Entre 2003 y 2015 tampoco lo fue: se elevó como política de Estado, partió del pueblo y para el pueblo, en función de un proyecto diversificador y modernizador de nuestro aparato productivo e industrial. Ciencia y tecnología para la autosuficiencia económica, para dejar atrás al granero del mundo (ahora según el Presidente transitando una fase superior: el supermercado del mundo). ¿Y dejar atrás el granero del mundo por qué? Porque una Argentina atrofiada, chiquitita, reprimarizada, reducida a la Pampa Húmeda, excluyente del resto de las provincias y del 99,9% de la población no precisa fabricar radioisótopos ni Molibdeno 99 ni medicamentos ni medicina nuclear ni robots ni reactores nucleares ni satélites ni radares; mucho menos enriquecer uranio y repatriar científicos.

Y ya que estamos, un poco de nutrición nacional y popular, porque viene bien recordar que hasta nos prohibieron comer lomo más allá de los límites de la General Paz. Es que si no consumimos proteínas de calidad no hay neurona que sobreviva. Una alimentación sana y con ella la energía interna de cada uno de nosotros es vital para una ciencia y una tecnología pujantes, modernas y desarrolladas. La política de crecimiento y recomposición de salarios, la mejor alimentación y calidad de vida de la ciudadanía, las nuevas oportunidades laborales de un país que quiere ser mucho más que supermercado del mundo fueron los factores que en definitiva consiguieron frenar la histórica fuga de cerebros que ocurrió, como señalara oportunamente Cristina Kirchner, desde la noche de los bastones largos en 1966 y hasta 2003.

Por desgracia, están sembrando las condiciones para que los cerebros no sólo vuelvan a fugarse, sino a atrofiarse, que es peor; y mucho peor aún: discriminar cerebros por sus años en la profesión, de tal suerte de romper con la tradición de una ciencia y una tecnología trasvasada a los más jóvenes, todo gracias a una de las mayores expansiones en CyT como porcentaje del PBI de todas las naciones desarrolladas del globo (ver gráfico del comienzo).

Y qué paradójico: volverán a fugar cerebros como ya fugan capitales a la vez que repatriarán capital fugado (evadido al fisco) y cerebros formateados a imagen y semejanza de la escuela de Milton Friedman, para intentar recolonizar 42 millones de cerebros, otra vez.

 

Bibliografia
OETEC (16/12/2016) La barbarie energética del señor Presidente (sobre el consumo per cápita)
http://www.oetec.org/nota.php?id=2241&area=1

Lino Barañao y sus aberrantes expresiones

Revista Nature
http://www.nature.com/news/the-impact-gap-south-america-by-the-numbers-1.15393

National Bureau of Economic Reseach
http://www.nber.org/papers/w19866.pdf


 FUENTE : http://www.oetec.org/nota.php?id=2252&area=14

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1 Comentario en Achicar la Ciencia y la Tecnología (y la edad de los investigadores) es agrandar la Nación

  1. El rol del CONICET y las universidades nacionales es central en un país como Argentina, en donde el grueso de la investigación depende del Estado ya que la producida por el sector privado es insignificante, tiene uno de los guarismos más bajos a nivel mundial (0,12% del PBI, ver http://www.clarin.com/sociedad/Argentina-cientificos-region-lejos-elite_0_1709829220.html y http://datos.bancomundial.org/indicador).

    Sacarle recursos al sector implica un gran retroceso para el futuro de nuestro desarrollo nacional, el cual será cada vez más dependiente del know how y patentes extranjeras, lo cual implica enormes erogaciones en divisas añ exterior que podrían aprovecharse aquí para mejorar nuestra calidad de vida.

    Es tan simple como esa la cuestión, y Barañao bien lo sabe, pero no duda en apoyar el relato de quienes quieren asegurar nuestra dependencia de potencias extranjeras para siempre.

    Saludos. Ernesto

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