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Armada Argentina: Modernización de los T-34 C1 “Turbo Mentor” del COAN

Foto Ignacio Amendolara. Las células de los T-34 C1 "Turbo Mentor" del COAN aún tienen por delante el 30% de su vida útil en hs

Por Marcelo R. Cimino

Según trascendió, el Comando de la Aviación Naval (COAN) emitió a mediados de Septiembre de 2016, un Requerimiento Operativo (R.O) para llevar adelante el proceso de modernización de cabina de sus aeronaves de instrucción T-34 C1 Turbo Mentor.

Dado el excelente estado general de las aeronaves y el importante remanente en horas que presentan las células, la Armada Argentina se propone generar un enfoque sistémico que brinde una solución aplicable a la totalidad de las aeronaves que componen la flota de T-34 C1 Turbo Mentor, puntualmente en lo que refiere a obsolescencia, faltantes y problemas logísticos propios relacionados a la antigüedad de la aviónica original.

El proceso de modernización se extiende para los diez (10) T-34 C1 Turbo Mentor que posee la Armada, actualmente en dotación de la Escuela de Aviación Naval (ESAN), el mismo debe adaptarse a las Regulaciones Argentinas de Aviación Civil (RAAC) y Reglamentación de Aeronavegabilidad Militar (RAM). Comprende la incorporación de un nuevo y completo Sistema Integrado de Navegación compuesto por VOR/DME/ILS, ADF, GPS, TRANSPONDER, que permita la mayor comunidad posible entre la información GPS y el resto de los equipos de navegación de la aeronave. Adopción de radiobaliza ELT. Además; incorporación de un sistema de comunicación completo y actualizado, de manera de permitir la operación de la aeronave sin restricciones dentro de las distintas zonas de control de Tránsito Aéreo. Optima presentación de los seis instrumentos básicos de vuelo, display de presentación videomap, sistema de iluminación de cabina con reóstato e iluminación a través de LED.

Por su parte, la empresa que resulte encargada de la modernización, deberá asegurar total estandarización, logrando un único tipo de equipamiento en todas las unidades. Soporte logístico, documentación y manuales, soporte informático, capacitaciones y entrenamiento.

De esta manera, la Armada Argentina se encamina a optimizarar medios y recursos que le permitirán avanzar en la modernización de otros sistemas aeronavales de mayor complejidad como ser los B-200 y P-3 Orión e incorporar nuevos medios tales como los deseados ocho (8) Pampa III.

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El T-34C-1 “Turbo Mentor”, construido por Beech aircraft Corporation, es un avión de instrucción de vuelo biplaza en tándem. Se encuentra propulsado por un motor turbohélice PT-6A-25 Pratt & Whitney of Canadá de 715 HP, que mueve una hélice tripala de paso beta. Mide 10,17 m. de envergadura, 8,75 m. de largo y 3,02 m. de alto, pesa 1.193 kg vacío y 2.475 kg a carga máxima, Desarrolla 484 km/h de velocidad y dispone de un alcance de 1.200 km (4 horas de autonomía). Su armamento consiste en ametralladoras Matra 7,62 mm, cohetes y bombas en 4 estaciones alares. Se adquirieron 15 aviones (1-A-401 a 1-A-415) y son utilizados desde 1978 (entraron en servicio en la ARA al unísono con los ejemplares de la U.S Navy).

Intereses Estratégicos Argentinos©

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14 Comentarios en Armada Argentina: Modernización de los T-34 C1 “Turbo Mentor” del COAN

  1. buena idea, pero porque desecharon los PAMPA?, ahi alguna info al respecto?

    • Estimado Pablo, por lo que se lee en la nota de ningún modo se ha desechado a los Pampa, sino todo lo contrario, se piensa -como lo aclara Marcelo- en la incorporación del Pampa III. La incorporación del Pampa es un viejo anhelo del COAN, incluso en su momento los técnicos navales llegaron a plantear una versión navalizada del Pampa para permitir su operación embarcada en portaaviones.

      Saludos. Ernesto

  2. xd parezco ignorante, quise poner si hay alguna información al respecto

    • Hola Pablo!

      Mirá, el requerimiento por Pampas para la Armada es viejo aunque se viene renovando permanentemente, te digo más aún, no en este número , seis si no me falla la memoria, pero el mismo está plasmado en documentación oficial. El tema es que hasta que no lleguen los componentes que se fabrican afuera para la serie Pampa III, nada comenzará y eso va ligado a las partidas de dinero que se giren a estos proveedores externos. Por lo pronto, este año esos giros fueron discontinuos y escasos. Roguemos que los fondos que se giren al exterior por otras compras no surtan un efecto frazada corta, que deje al programa Pampa sin fondos.
      Agrego, si lees en profundidad el proyecto de presupuesto para 2017 vas a ver que la partida asignada a FAdeA mayormente va a mantenimiento y casi nada a fabricación, salvo que eso varíe, no es muy prometedor el horizonte.

      Saludos

  3. hola , si realmente es economicamente rentable actualizar y no comprar uno nuevo me parece bien

    • Estimado Luis, por lo que se desprende de la nota la modernización pasaría por el completamiento e integración de la suite de aviónica y la normalización de la cadena logística, siendo que la célula todavía tiene mucha vida por delante y la planta motriz no se toca, esta intervención pareciera de lo más razonable desde el punto de vista económico, sobre todo porque el COAN ya cuenta con los recursos humanos y materiales adecuados para operar este aparato, y la introducción de uno nuevo lleva a sobrecostos por estos conceptos, que a veces no son tenidos en cuenta en las evaluaciones económicas, pero que suponen costos importantes.

      Aparte con la modernización se completa -o hasta puede extenderse- la viada útil del avión, con lo cual mejora su relación de amortización y reemplazo, generando importantes ahorros de costos sin una merma apreciable en la capacidad de formación del alumno, que es lo que finalmente cuenta.

      Para el COAN otro aspecto “políticamente” importante es que le permite recuperar tramos de formación que antes dependían de la FAA, y en eso personalmente prefiriría que la formación primaria de los pilotos de ambas fuerzas se realice conjuntamente.

      Saludos. Ernesto

      • Yendo al tema de la “conjuntez” soy de los que cree que, por lo menos la totalidad de la aviación tripulada de alas fijas con base en tierra debe ser operada exclusivamente por la FAA tal como ocurre en la mayoría de los países del mundo. Las FFAA argentinas tienen muy pocos aviones para estar dividiéndolos en tres fuerzas diferentes. Y lo que es peor, operarlos desde diferentes bases, con todo lo que eso implica. Mayores gastos de mantenimiento de las bases en si mismas (p.ej. pistas, hangares), más soldados para brindar seguridad, y lo que es peor, más sistemas de defensa antiaerea para proteger esas bases, con lo oneroso que es ese tipo de equipamiento.
        Además la principal amenaza naval para la Argentina al día de hoy, son, por un lado los misiles Tomahawk que pueden ser disparados desde submarinos nucleares ingleses y por otro los F-35B que pronto comenzaran a operar desde los nuevos portaaviones británicos. Y aunque en principio estás podrían ser consideradas amenazas “navales”, en el fondo se trata de cuestiones de defensa aerea y como tales, de interés de la FAA.
        Saludos.
        Fireteam.

      • TAM Argento // 6 octubre, 2016 en 3:14 am //

        Totalmente de acuerdo con lo planteado Fireteam, en definitiva el encuadramiento de los escuadrones u otras unidades aéreas depende más de cuestiones políticas, de imaginario y de celo entre las fuerzas que de cuestiones técnicas. Incluso las de helos altamente especializados como los dedicados a ASW pueden perfectamente depender de la FAA y trabajar codo a codo con los buques de la ARA; lo que comunmente se objeta, que es la formación respectiva para operación embarcada y guerra antisubmarina pueden ser especializaciones en el syllabus de formación básica del helicopterista y de los operadores de armas, o sea que ni por ese lado existen impedimentos para lograrlo.

        Como Ud. dice muchas FFAA en todo el mundo, entre ellas las de la mayor parte de las potencias militares del mundo pero también en otras naciones de todo tamaño, han desarrollado mandos conjuntos a distintos niveles, por lo general en los superiores pero también en los de Brigada/Ala; han reducido la cantidad de bases cercanas, por lo general concentrando en una de ellas las operaciones de distintos medios y armas; han unificado y sistematizado los sistemas de formación por esquemas arbóreos, es decir, con un tronco común y diversas ramas de especializaciones a medida que se avanza en el proceso; han unificado la logística y los medios a medida que desarrollan versiones especializadas de los mismos en concepto de “familia” cuando es necesario; han homologado los rangos y jerarquías del personal cuando no la han unificado directamente y; lo más importante, han unificado la doctrina de las diferentes fuerzas.

        Mientras en el resto del mundo se hace eso, aquí la “conjuntez” no pasa de nivel del EMC y de algunas cuestiones puntuales, mientras tanto cada fuerza se rehusa a renunciar a los intereses particulares de las mismas sustentados en el status quo, lo que comunmente se conocen como “quintas”, aún cuando tales reformas impliquen una racionalización de recursos y no su reducción. Pareciera que esta cuestión basada en el egoismo y la corruptela pesara más que las lecciones que en Malvinas nos costaron mucha sangre, lo cual es inadmisible no solo desde el punto de vista de la transparencia y adecuado uso en el empleo de los recursos públicos, sino fundamentalmente en lo que la carga de la situación actual implica para los intereses nacionales desde su misma afectación al sistema defensivo de la Nación.

        Ya en el mismo informe de la Comisión Rattembach se destacaba la importancia de un trabajo conjunto más efectivo entre las fuerzas para evitar muchas de las terribles falencias que se notaron en ese conflicto que facilitaron la derrota, pero cuando desde el MinDef se quiso proponer una tibia reforma basada en tal “conjuntez”, en vez de oponer razones valederas a tal intención se le endilgó a ese ministerio estar cooptado por los “Montoneros” (cosa que parece que ahora a nadie importa con el caso real de la pasada pertenencia a esa organización de la actual Ministra de Seguridad) y traidores a la Patria (muchos de lo que eso decían hoy defienden el acuerdo del actual gobierno con el RU, por el cual Argentina cede todo a cambio de nada). Esto para que se vea hasta que grado de bajeza e irresponsabilidad puede llegar la defensa de pequeños negociados y posiciones de poder en determinadas dependencias del Estado, o la justificación de determinadas medidas de gobierno en los términos irracionales de una hinchada de fútbol en vez de evaluarlas en relación al interés nacional que para bien o para mal implican, sobre todo de asuntos sensibles que -como dije- afectan al interés nacional, pero también para tener presente una vez más que estos asuntos nunca van desacoplados del interés político, la defensa nunca es una cuestión simplemente técnica que deba ser manejada por especialistas.

        Saludos. Ernesto

  4. ok Tam gracias por la explicacion

  5. Muchas gracias por sus comentarios Tam. Aclaro que soy plenamente consciente que armadas de países como Usa, Alemania, Francia, Rusia, o Japón operan sus propios aviones de patrulla marítima. Aunque creo que es obvio que se trata de realidades totalmente diferentes a la nuestra.
    Yo para empezar iría por el modelo australiano: Fuerza Aerea con alas fijas y Ejército y Armada con alas rotativas (aunque ahora la RAN va a operar F-35 B embarcados, no viene al caso porque nosotros no tenemos portaaviones). Es curioso -y creo que un caso único en el mundo- que la RAAF no opera helicopteros, por lo que las misiones CSAR quedan en manos del ejército -y por supuesto de la armada, si el piloto cae en el mar.
    El modelo adoptado por los países nórdicos, por Canada, Sudáfrica, etc, donde hasta los helicopteros embarcados son operados por la Fuerza Aerea me parece un poco extremo y difícil de implementar en el corto plazo en Argentina.
    Y en cuanto a las responsabilidades, en una sociedad jerárquica sin duda se deben buscar primero en el vértice y no en la base de la pirámide, por lo que los diferentes gobiernos y ministerios de defensa desde 1983 a la fecha se llevan las palmas, más allá de la tendencia de 3 las fuerzas a querer ampliar responsabilidades y medios.
    En el fondo me parece una cuestión política: darle un poco a cada fuerza para que en conjunto no tengan nada, que es la política de estado de renuncia del derecho a la defensa de la nación desde 1983 a la fecha.
    Saludos.
    Fireteam.

    • No agradezca nada mi estimado Fireteam, sabe que es un gusto para mi poder intercambiar ideas. En esa línea de intercambios de opinión, voy a disentir con algunas partes de sus comentarios.

      Una de estas discrepancias es respecto a la oportunidad y profundidad de la reforma militar. En mi opinión con unas FFAA en uno de los puntos más bajos de su potencial y con recursos fiscales limitados requieren lo más urgentemente posible un reestructuración lo más profunda que se pueda realizar, no para reducir aún más sus capacidades con recortes a troche y moche, sino para generar ahorros de gastos superfluos e improductivos, como por ejemplo para mantener dos o más guarniciones separadas entre sí a poca distancia, o estructuras jerárquicas con mando virtual. Ese ahorro puede utilizarse para mejorar la operatividad de los medios disponibles, recuperar armamento, mejorar la formación del personal, pasar personal entrenado de tareas de escritorio a operativas, etc., es decir, comenzar con lo básico y elemental que se necesita para tener FFAA adecuadas a nuestra realidad y no pretender mantener estructuras elefantísticas diseñadas con mentalidad de Guerra Fría con la esperanza de volver a rellenar puestos que fueron quedando vacíos, cosa que no a suceder simplemente porque el contexto de defensa actual tiene poco y nada que ver al que imperaba en el mundo en los años 60, 70 y 80. Le digo más, incluso iría más allá de la simple “conjuntez” para pasar directamente a la unificación de las distintas fuerzas con ramas especializadas, como por ejemplo sucede en Israel, tal vez uno de los esquemas orgánico-funcionales más flexibles, adaptables, eficaces y eficientes que se puedan lograr.

      La resistencia a este cambio tiene más que ver -como dije en otra entrada- con intereses particulares de las fuerzas e imaginarios que con impedimentos materiales para poder llevarlos a cabo, si hay decisión política es posible de hacer en el corto y mediano plazo. Lo que no veo mucho es esa decisión política, las ganas de hacerlo, y eso tal vez tenga algo que ver con que ningún gobierno quiere volver a tener que sufrir planteos militares y conatos de rebeldía, y entonces para mantener tranquilos a esas fieras les dejan mantiener algunas pequeñas quintas. De paso la enorme merma en la capacidad militar no supone una amenaza para nuestros vecinos continentales o para el RU, usurpador de nuestras islas Malvinas, y así todos contentos cada cual atendiendo su juego. Cualquier cosa que se haga para romper esta inercia será visto como algo extremo, pero si no se hace algo de eso el proceso de degradación puede llegar a ser irreversible, y luego el costo de la reconstrucción va a ser mucho más oneroso para la Nación, no solo económicamente, sino en capacidad de disuación, que es lo que realmente importa para la misión y función que deben cumplir las FFAA.

      Lo otro tiene que ver con esto, y es la renuncia a la defensa de la soberanía nacional. A mi entender es erroneo considerar que tal actitud se iniciara en 1983, y desde distintas perspectivas políticas tal momento de quiebre podría situarse mucho antes o después de eso. El momento posterior lo tomaría a partir de diciembre de 1990, cuando el sector más “profesionalista” -por no denominarlo de otro modo- se impone en el seno de la pugna interna de las FFAA. No es que los “carapintadas” sean santos de mi devoción ni mucho menos los motivos de búsqueda de la impunidad a los crímenes de lesa humanidad que buscaban sus alzamientos, pero a partir de esa fecha triunfó en el EA -por entonces la única fuerza con una interna política significativa- un sector con una concepción muy acomodaticia y burocrática de la misión que la fuerza debía cumplir socialmente, y sobre todo, muy proclive a dejarse influenciar externamente, sobre todo por los EEUU. Esta línea entierra definitivamente a una escuela de pensamiento nacional dentro del EA, ya que la purga después del alzamiento se extiende más allá del sector carapintada y alcanza a otros que no estaban de acuerdo con la línea oficial, aún sin tener nada que ver con ese movimiento recalcitrante. Esto es lo que necesitó el neoliberalismo para implantar su modelo de achicamiento del Estado en el seno de las FFAA, y desde entonces la pérdida de capacidades ha sido una constante hasta hoy.

      Como origen de lo anterior esta la Doctrina de Seguridad Nacional que llevara a la reforma militar de 1964 con el Gral. Osiris Villegas como máximo ideólogo local, pero con sus libretos escritos primero en Francia y luego en los EEUU. Se pueden encontrar antecedentes a esto ya en 1955 en quienes dieron el golpe y fusilaron a los militares alzados en 1956, pero la materialización doctrinaria de ese odio de clase en el seno de las FFAA solo llega a manifestarse a partir de los escritos de ese militar. Aquí el pensamiento nacional se reprime para subvertirlo en un concepto erróneo de nacionalismo ya no pensado en base a la comunión entre un Estado justo, libre y soberano con su pueblo en una determinada delimitación territorial, sino que se entiende al Estado como un ente heterónomo encargado de la custodia de una determinada parcela de territorio en una lucha global entre Occidente (el “bien”) contra el Este (el “mal” encarnado en el comunismo), con el pueblo trabajador o estudiante como principal sospechoso de nutrir de soldados a las fuerzas del mal. En esta línea abrevarán los cuadros formados desde esa época hasta hace unos pocos años en los institutos y escuelas militares, y por ello el cambio de los planes de estudio y de la doctrina por una visión menos dependiente -o independiente- de los designios del Comando Sur estadounidense provocó una resistencia velada pero eficaz en el mundo castrense, sobre todo en las épocas del gobierno alfonsinista y el de los Kirchner.

      Por lo expuesto, a mi modo de ver estos asuntos no están desligados, sino que son parte del cuerpo del problema. Quizás por ello todavía los gobiernos democráticos no han podido -o ni siquiera querido- tratar de ponerle el cascabel al gato de las FFAA, que en ciertos asuntos aún se siguen moviendo con una autonomía alarmante, a punto tal que un reciente decreto de este gobierno ha optado por reconocerla en algunos aspectos, lo cual constituye un retroceso no menor en el control civil de las actividades de los uniformados que supuestamente están bajo su mando. Con un intento estadounidense de desempolvar una nueva Guerra Fría para volver a reeditar su intervencionismo y un gobierno local que opta por el laissez faire laissez passer en esta materia deberíamos estar más atentos a estos temas.

      Saludos. Ernesto

  6. OMAR GERARDO GARCIA... // 9 octubre, 2016 en 8:56 pm // Responder

    Como siempre tam argento tiene una concepcion muy clara de las cosas referentes a nuestras fuerzas armadas….comprendo su capacidad …estoy de acuerdo con lo que expresa…..nada mas…

    • Gracias por sus elogiosos comentarios estimado Omar Gerardo García, pero lo que expreso son simples opiniones forjadas a partir de la experiencia personal y décadas de dedicación a estos temas desde varios aspectos, en especial al doctrinario y sus asuntos relacionados, que es aún la deuda pendiente de nuestra democracia respecto a la cuestión militar, en especial para aprovechar las lecciones del conflicto de Malvinas. Ello no implica que mientras tanto no “despunte el vicio” en lo referente a los distintos SdA, en particular en aquellos que por razones laborales o personales me tocó conocer más de cerca.

      No obstante ello me gustaría tener más preguntas que respuestas porque es la única forma de crecer en conocimiento, y por eso me halaga cada vez que alguien plantea algún punto de vista distinto o esas preguntas que parecen inocentes pero que ponen a prueba el paradigma que cada uno se va construyendo. Creo que hace falta que nos concentremos curiosamente en las cuestiones más generales, no solo por la intención de este sitio, sino porque en ellas se enmarcan las decisiones de menor nivel que luego se toman, y trato de apuntar a llevar para allí la discusión.

      Saludos. Ernesto

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