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Marcos Peña y la provincia de Córdoba como emblema de la “pesada herencia” energética

Posted by Alejandro Casali

27-08-2016 | Marcos Peña, el Jefe de Gabinete de la administración nacional, estuvo de visita en la provincia de Córdoba días atrás. Aprovechó la ocasión para referirse críticamente a la herencia energética. ¿En qué basa sus ataques? En ninguna fuente ni dato idóneos. A continuación, la información que Peña no puede explicar y que desmantela el relato de la “pesada herencia”. En el último quinquenio (2010-2015), los usuarios de gas por redes en la provincia de Córdoba -mal que le pese al Presidente Macri servicio público esencial y que debe ser considerado un derecho humano- se incrementaron en un 16,2%, mientras que el gas entregado creció un 19,7%. En igual período, los cordobeses incrementaron su consumo eléctrico en un 16,5% y, entre 2009 y 2013, los usuarios de electricidad crecieron un 13,4%. Pero el lastre de la “pesada herencia” adquiere un peso específico notable cuando de obras de infraestructura eléctrica realizadas en la provincia se refiere. ¿Se habrá enterado Peña que la última gran central termoeléctrica construida en la provincia desde la década del ´60 del siglo pasado fue inaugurada por Cristina Fernández de Kirchner en 2010? ¿Sabrá que la línea de alta tensión que la conectó con la ciudad capital se financió gracias al Fondo Federal Solidario de la soja? Sobre las centrales de similar porte a la de 2010 y que permitieron expandir la potencia instalada en la provincia de forma contundente desde 1976: ¿A qué gobiernos pertenecen? Este Observatorio acompañará en sus viajes al señor Peña. Resulta muy perjudicial a la ciudadanía que el funcionario carezca de la información pertinente a la hora de ser justo con el pueblo que dice gobernar.      

Para crecer se necesita energía…
Dijo Peña en Córdoba: “Argentina necesita energía, hoy tiene un problema energético grave y lo que necesitamos es que haya energía para poder crecer”. Ya que dicha frase fue pronunciada en la hermosísima provincia mediterránea, analicemos la “herencia energética” que los gobiernos anteriores dejaron por aquellos pagos.

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS y ADEERA.

Como puede apreciarse, la demanda de electricidad en Córdoba se incrementó entre 2010 y 2015 un 16,5% (la media nacional fue del 19,8%), mientras que el número de usuarios de gas por redes creció un 16,2%. Por su parte, el gas entregado para el total de los servicios requeridos por la provincia saltó de 1.870 millones de m3 en 2009 a 2.430 en 2015, esto es, un 28,4%.

¿A qué se debió que la demanda de electricidad en Córdoba se incrementara entre 2010 y 2015 un 16,5%? Quizás Peña, en tren de retorcido razonamiento PRO, sostenga que el aumento fue consecuencia de menos cordobeses accediendo al servicio público de electricidad. Pues no. El gráfico de abajo prueba que la expansión en el número de usuarios con electricidad fue paralelo al registrado a nivel del gas por redes. Más cordobeses con servicios públicos, mayor calidad de vida en la provincia de Córdoba.

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del ENARGAS; series históricas del Ministerio de Energía y Minería de la Nación; Buró de Energía (Córdoba).

Llegado a este punto nos atrevemos a solicitarle al señor Marcos Peña tenga a bien explicarnos si esta expansión energética en Córdoba irrigó en crecimiento (en contraposición al inefable “derrame” neoliberal) o fue parte del derroche populista. Permítanos cruzar la evolución energética con algunos otros parámetros, nada más que entre 2003 y 2015: 1) Crecimiento del PBG (precios constantes): 80%; 2) Crecimiento Demográfico: 11%; 3) Tasa de Desocupación: 15 a 9%; 4) Crecimiento de Salarios: 1.584%; 5) Incremento de la Cobertura Previsional: 69 al 95%; y 6) Consumo de cemento: 95%. Es que, señor Peña, el consumo energético es una variable directamente proporcional al crecimiento económico. Córdoba se desarrolló porque hubo primero energía. ¿Y cómo fue que hubo energía primero o, en su defecto, cómo fue que la energía apuntaló el desarrollo?

Para responder las preguntas anteriores, adentrémonos en la “herencia energética” cordobesa que la administración macrista recibió de los gobiernos kirchneristas. En 2003, Córdoba tenía una potencia instalada de 2.160MW; en 2015 unos 2.911MW. Es decir, un incremento de 34,7% (751MW adicionales), según CAMMESA. Ojalá haya tenido tiempo para explicar estos números al pueblo de Córdoba. ¿Y si nos aventuramos unas décadas antes de 2003? Este ejercicio histórico es altamente recomendable, pues ilustra perfectamente hasta qué punto les molesta este asunto de la “herencia”.

La “pesada herencia” energética del… ¿peronismo histórico?
Pedimos al lector -y muy especialmente al Jefe de Gabinete- observe el gráfico que sigue, elaborado con datos publicados por CAMMESA y el Ministerio de Energía y Minería de la Nación. Explica la evolución de la potencia instalada entre 1976 y 2015 para la provincia de Córdoba.

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del Ministerio de Energía y Minería de la Nación (Serie Histórica de la Potencia Instalada 1976 – 2012) y CAMMESA (reportes anuales 2000 -2015). Existe una diferencia entre la primera y la segunda de aproximadamente 150MW
más.

Como se advierte, desde 1976 a 2015 la provincia registró tres enormes y estratégicas expansiones en su potencia instalada. La primera se verificó entre 1982 y 1983, con una ampliación del 96% (+712MW). La segunda entre 1985 y 1987, un 51% (+ 742MW). Y la tercera, entre 2009 y 2012, con un 32% (+ 702MW). ¿A qué centrales se debieron dichas incorporaciones?

1) La expansión de 1982-1983 se explica gracias a la incorporación de la Central Nuclear Embalse (CNE) de 600MW, planificada por el Plan Trienal del tercer gobierno peronista. (1) El emprendimiento era justificado como sigue y que bien merece la pena transcribirse íntegramente: “En primer lugar, debe subrayarse que la central utilizará uranio natural como combustible, en base al mineral disponible en el país. Esto significará el acceso a modernas tecnologías que representarán la posibilidad cierta de aprovechar la capacidad de científicos y técnicos argentinos. Si se tienen en cuenta las restricciones existentes en el mundo en materia de disponibilidad de hidrocarburos, alcanza su plena dimensión la importancia que posee el dominio de la tecnología de la energía nuclear. Esto se proyecta a toda Latinoamérica, pudiendo convertirse nuestro país en una importante base de difusión y aplicación de la energía nuclear para los países del continente y del Tercer Mundo”. (2) Con el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino en agosto de 2006 pudieron, luego de décadas de abandono, concretarse aquellas aspiraciones.

Las obras civiles de la CNE (la segunda central nuclear propuesta en el Plan Trienal) se iniciaron el 1 de abril de 1974, la criticidad del reactor se produjo el 13 de marzo de 1983 y la primera sincronización a la red eléctrica el 25 de abril de 1983. La central fue inaugurada el 3 de mayo de 1983, iniciando el suministro de energía comercial el 20 de enero de 1984.

Resulta imprescindible mencionar que gracias a la decisión de recuperar al sector y colocarlo a nivel de política de Estado, la Presidenta Cristina Kirchner sancionó la Ley 26.566 en noviembre de 2009, norma que declaraba en su artículo primero de “… interés nacional las actividades de diseño, construcción, licenciamiento, adquisición de bienes y servicios, montaje, puesta en marcha, marcha de prueba, recepción y puesta en servicio comercial, de una cuarta central de uno o dos módulos de energía de fuente nuclear a construirse en la República Argentina y todos los actos necesarios que permitan concretar la extensión de vida de la Central Nuclear Embalse, encomendando a Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) la materialización de dos objetivos fijados en el presente artículo”. Gracias a esta decisión, la CNE seguirá aportando electricidad a los argentinos durante al menos dos décadas más.

2) La expansión de 1985 -1987 fue consecuencia del Complejo Hidroeléctrico Río Grande (CHRG). La planificación del CHRG fue encarada por Agua y Energía Eléctrica (AyEE) entre 1970 y 1972. Breve paréntesis sobre AyEE: este organismo surge de la planificación del Primer Plan Quinquenal y su propuesta de construcción de una cantidad inédita de obras energéticas, entre ellas unas 35 centrales hidroeléctricas y térmicas, y 4.500 kilómetros de redes, en el marco del Plan Nacional de Electrificación. La planificación energética nacional o, para ser más precisos, el Plan Nacional de la Energía -tal como Figuerola y Perón denominaron en su histórica presentación de octubre de 1946 en el Parlamento- sería implementado por AyEE, creada en febrero de 1947 sobre la base de la fusión de la Dirección General de Irrigación y la Dirección de Centrales Eléctricas del Estado. Este organismo estatal se pensó para revertir la extranjerización del sector y la ausencia de inversiones, nefasta herencia recibida por Perón (ídem por Néstor Kirchner).

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Pues bien, no sería casualidad que la construcción del CHRG se iniciara durante el tercer gobierno del General Perón, en 1974, luego de terminados los estudios geológicos, geotécnicos y topográficos necesarios encarados por AyEE (CNEA – Boletín Energético 14). La obra concluyó en febrero de 1986, año de ingresó en operación. Esta central es la mayor de su tipo (generación y bombeo) de América del Sur.

Por último, importa recordar que si bien su potencia instalada es de 750MW, entre 1996 y 2005 la central generó por debajo de su capacidad plena, algo similar a lo sucedido con Yacyretá. ¿Qué sucedió en 2005? En junio del mismo año, “… se habilitó el segundo transformador que permite disponer de dos Grupos Turbinas Bombas que permanecieron fuera de servicio desde el año 1996. De esta forma se recupera la disponibilidad de los cuatro generadores de la Central, con lo que se totaliza una potencia instalada operable de 750 MW” (EPEC – El Complejo Río Grande). Debajo la imagen del transformador cuando era trasladado a la central, el de mayor potencia (configuración trifásica) instalado en la Argentina y cuya fabricación en el país constituye un hito para la industria nacional.

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3) La expansión de 2009 – 2012 obedeció a la incorporación de aproximadamente 700MW. Fue el período más prolongado de incremento de la potencia instalada desde 1976. La expansión obedece a la realización de las siguientes obras: a) Ampliación de la Central Termoeléctrica “Modesto Maranzana” en Río Cuarto (de 70MW en 1994 a 250MW en 2010); b) Construcción y puesta en marcha de la Central Termoeléctrica Bicentenario (Pilar), en mayo de 2010, de 466 MW; c) Construcción y puesta en marcha de la Central “13 de Julio” (Río Tercero), de 32MW; y d) Instalación de generación distribuida contratada por ENARSA. Concentrémonos en la central Bicentenario, porque sintetiza la política energética de los últimos doce años.

Así celebraba EPEC, la empresa provincial de energía eléctrica de Córdoba, la instalación de la termoeléctrica: “El pasado 21 de mayo de 2010 se inauguró la Central Bicentenario, un paso fundamental hacia el autoabastecimiento energético de Córdoba. Con 466 MW de potencia, la nueva Central eleva en un 64% la disponibilidad de energía provincial para acompañar el desarrollo regional durante las próximas generaciones. Este aporte de energía abundante y confiable ofrece bases firmes para que los distintos sectores productivos desarrollen todas sus posibilidades durante los próximos años, ofreciendo más y mejores oportunidades a las generaciones futuras el pasado 21 de mayo de 2010 se inauguró la Central Bicentenario, un paso fundamental hacia el autoabastecimiento energético de Córdoba. Con 466 MW de potencia, la nueva Central eleva en un 64% la disponibilidad de energía provincial para acompañar el desarrollo regional durante las próximas generaciones. Este aporte de energía abundante y confiable ofrece bases firmes para que los distintos sectores productivos desarrollen todas sus posibilidades durante los próximos años, ofreciendo más y mejores oportunidades a las generaciones futuras” (EPEC – Principales Obras de Infraestructura).

 

“Es el período de mayores inversiones en EPEC durante las últimas décadas”
Como verá el señor Jefe de Gabinete, en 2010 gobernaba la Argentina la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. La construcción y puesta en marcha de la central Bicentenario obedece al espíritu genuinamente federal del Plan Energético Nacional lanzado por Néstor Kirchner en 2004, profundizado por la ex mandataria e implementado por el Ministerio de Planificación Federal. EPEC en el párrafo de arriba lo explica más que bien. Resumimos los dos conceptos medulares: se “incrementa en un 64% la disponibilidad provincial para acompañar el desarrollo regional durante las próximas generaciones” y “energía abundante y confiable ofrece bases firmes para que los distintos sectores productivos desarrollen todas sus posibilidades durante los próximos años”. Estas apreciaciones resultan estratégicas, pues no se trata solamente de instalar una mayor capacidad sino de que haya un excedente para la provincia involucrada.

En su revista oficial Número 32, EPEC destacaba en relación a la inauguración de esta obra: “Pasaron más de 40 años para ver nuevamente en el horizonte cordobés levantarse otra imponente obra de ingeniería termoeléctrica, pero llegó el día”. Se refería el autor a la Central Térmica Gobernador Dr. Arturo Zanichelli, inaugurada por Arturo Illía (su operación a plena potencia se alcanzó en 1978). Cabe resaltar, que la repotenciación de esta central, financiada desde el Estado nacional durante el gobierno anterior, permitirá que la potencia instalada pase de 216MW a 500MW.

En el acto de inauguración, el presidente de EPEC señaló que la empresa provincial “pese a intervenir en el mercado de generación, transporte y distribución de energía eléctrica, con sus 17 centrales, y más de 28 mil km de líneas, debió esperar extensos y penosos años, para poder cumplir el sueño que aquí se hace realidad. Fueron muchos los factores del pasado, que interrumpieron el constante crecimiento de la Empresa -continuó-, situación que estamos revirtiendo…”. Sin decirlo, el número uno de la energética provincial se refería a la nefasta herencia neoliberal. El comunicado de EPEC concluye rescatando que “la ayuda fundamental de los gobiernos nacional y provincial, enmarcados en una concreta política de Estado…”.

 

En relación al discurso de la ex Presidenta con motivo de la puesta en marcha de la central, merece la pena repasarse lo siguiente: “[Cristina Kirchner] aseguró sentirse muy reconfortada por entender que era toda una señal el hecho que fuera otro mandatario democrático quien hace varias décadas atrás -en referencia a Arturo Illía- también inaugurara la vecina central Zanichelli” (EPEC -Revista oficial Número 32).

Ahora bien, ¿cómo habrá sido el financiamiento de la nueva central? La ex Presidenta lo explicó en su alocución: “la colaboración que brindaron el Estado Nacional y el ANSES para financiar la construcción de esta imponente obra… es un logro importante, porque son los recursos de los trabajadores en inversión, que como es energía, tiene retorno de la inversión, además generar energía garantiza que haya trabajo y si hay trabajo e inversión, hay mayores ingresos para los trabajadores y las empresas… Es un círculo virtuoso como decimos nosotros de la economía”.

Finalmente, no podemos soslayar en el marco de la planificación energética que logró poner en marcha dicho círculo virtuoso, un par de datos claves. El aprovechamiento de la generación de energía proveniente de la Central Bicentenario comenzó a trabajarse antes, con la construcción de las líneas de 132kV que permitieran irradiar la energía generada al interior de la provincia y a su capital. EPEC en su publicación oficial correspondiente a julio de 2009 (Número 25) lo explica mejor que nadie: “… 120 kilómetros de líneas de alta tensión que proveerán al norte cordobés de una potencia de 44 megavatios para suministrar energía a esta zona postergada y, de esta manera, favorecer el desarrollo de emprendimientos productivos”. ¿Cómo fue que se financió esta obra? “La inversión prevista se estima en unos 100 millones de pesos y será financiada a través de recursos provenientes del Fondo Federal Solidario. Este fondo fue creado para financiar obras, en las provincias y municipios, con recursos provenientes de las retenciones agropecuaria” (EPEC – Número 25).

Casi un año después, en su edición de julio de 2010 (Número 32), analizaba EPEC “la Línea de Alta Tensión (LAT) de 132 kV que une la Central Térmica CC Bicentenario con la ciudad de Córdoba”. Decía al respecto que “Esta importante obra, única en su tipo en la provincia por el tipo de conductor que utiliza, es un tendido aéreo… de 42 kilómetros de longitud a la vera de la autopista Pilar -Córdoba, que en zona urbana recorre más de 4,6 kilómetros de forma subterránea hasta las Estaciones Transformadoras Jardín y Sur de la ciudad de Córdoba. Esta inversión con todas sus características ha tenido un costo de 178 millones de pesos, que sumado a los 50 millones de pesos de la Estación Transformadora de la Central Térmica CC Bicentenario hacen que se superen ampliamente los 200 millones de pesos en inversiones”. En la inauguración de la nueva LAT de 132 kV, el entonces gobernador Schiaretti afirmaba: “Es el período de mayores inversiones en EPEC durante las últimas décadas”, y añadía: “Sin duda es un día especial para la ciudad de Córdoba… porque hoy estamos viendo cómo llega aquí, producidos por una central eléctrica cordobesa [Central Bicentenario], los 319 megavatios de potencia con los que evitaremos la vejación que sufrimos los cordobeses en el mes de enero porque faltaba energía”.

Conclusiones
Tres expansiones de la potencia instalada provincial se verificaron en Córdoba entre 1976 y 2015: la primera, la central nuclear Embalse; la segunda, el Complejo Hidroeléctrico de Río Grande; y la tercera, la Central Bicentenario y la ampliación de Maranzana. En las tres, el maldito peronismo histórico y su maldita costumbre de construir y fundar infraestructura para el país profundo y autóctono.

La termoeléctrica inaugurada por Cristina Kirchner en 2010 -la primera desde la década del ´60 del siglo pasado- permitió, como fuera citado más arriba, incrementar “en un 64% la disponibilidad provincial para acompañar el desarrollo regional durante las próximas generaciones”, aportando “energía abundante y confiable” lo cual “ofrece bases firmes para que los distintos sectores productivos desarrollen todas sus posibilidades durante los próximos años”. A propósito, fue justamente este excedente lo que se le negó a la Patagonia al reducir la potencia original de las centrales hidroeléctricas en Santa Cruz en aproximadamente un 30%. Lamentablemente no habrá mayor disponibilidad para Santa Cruz ni Chubut con el proyecto macrista. Se impuso la lógica pampeana de considerar al país más allá de la General Paz y de algunas chacras aledañas, territorio eternamente inviable.

En suma, durante los últimos doce años el “círculo virtuoso” generado entre la provisión de energía abundante y barata, y el desarrollo social, productivo e industrial verificado en la provincia de Córdoba representa un ostensible ejemplo de lo que ha significado el proyecto político iniciado en mayo de 2003. Y lo es aún más si se contempla la planificación energética de ese mismo proyecto en sus antecedentes históricos inmediatos.

¿”Pesada herencia” energética también en Córdoba, señor Jefe de Gabinete? Claro que sí, la herencia histórica de haber realizado y terminado las obras de infraestructura que permitieron una Córdoba con energía, para el país y para su pueblo; una Córdoba con energía para su propio desarrollo y la mejora sustantiva de la calidad de vida de su ciudadanía.

Funtes:http://www.oetec.org

Observatorio de la Energía, Tecnología e
Infraestructura para el Desarrollo

Autor: Frderico Bernal

Bibliografia
(1) Los restantes MW de potencia instalada obedecen a nueva termoelectricidad incorporada.

(2) Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional. Pág. 98, citado en el libro “Néstor y Cristina Kirchner. Planificación y federalismo en acción”, de Julio De Vido y Federico Bernal.

Ministerio de Energía y Minería de la Nación – Serie histórica 1976 – 2012

CAMMESA
Reportes anuales 2000 – 2015

ADEERA
Demanda eléctrica desagregada por provincias

EPEC sobre Río Grande http://www.epec.com.ar/docs/educativo/institucional/riogrande.pdf

Complejo Hidroeléctrico Río Grande Central en Caverna de Acumulación por Bombeo
http://www.cnea.gov.ar/sites/default/files/tromboto.pdf

EPEC – Principales Obras de Infraestructura
http://www.epec.com.ar/obras_ampl_pilar1.html

EPEC- Número 25
http://www.epec.com.ar/docs/revista/conectados_25.pdf

EPEC- Número 32
http://www.epec.com.ar/docs/revista/conectados_32.pdf

 

 

 

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1 Comentario en Marcos Peña y la provincia de Córdoba como emblema de la “pesada herencia” energética

  1. A mi entender, el problema en energía eléctrica del gobierno kirchnerista lo he señalado en su momento: el crecimiento de la capacidad instalada no alcanzaba a superar al crecimiento del consumo, y en buena parte ese problema estuvo motivado en la falta de inversiones de las privatizadas, además en que las inversiones de obra pública tienen un efecto mucho más “inelástico” que la variación del consumo, el mismo dinero puesto a construir una central eléctrica tarda años en verse reflejado, mientras que en la compra de electrodomésticos solamente días o meses, y en este desfasaje puede explicarse que el sistema eléctrico esté en las épocas de mayor consumo casi permanentemente trabajando a índices del 85-95% de la capacidad instalada, lo que exige muchísimo a los equipos, les resta vida útil e incrementa la posibilidad de fallas, y por ello las salidas por mantenimiento se incrementan, con lo cual baja la capacidad de generación y se producen cortes por generación.

    Por el lado de la distribución, ante el enorme incremento de la demanda las privatizadas poco y nada han hecho con el dinero que el Estado les entregó para mejorar el sistema de distribución, y para una red concebida para unos 30-40 años atrás eso fué catastrófico al verse ampliamente superada en la mayor parte de la geografía del AMBA, pero sobre todo en los barrios en donde el boom inmobiliario motivó la mayor densificación de población sin antes adecuar los servicios, encima con el agravante que se aprobaron muchos proyectos de edificios con todas las instalaciones eléctricas en vez de a gas natural (cocinas, termotanques, estufas, etc.). Estos proyectos emergieron en los barrios de mayor adquisitivo, que eran los que más electrodomésticos sumaban, y a pesar de una mejor eficiencia energética de estos el saldo final daba muy por arriba del antecedente. En los barrios del viviendas unifamiliares del conurbano el sistema también colapsó por los mismos motivos, aunque por su menor visibilidad mediática muchas veces los cortes preventivos se hacen en los mismos para no tener que hacerlo en los más densificados, mientras que en los más pobres apareció el problema de la electrodependencia al no extenderse las redes de gas y no ser tan facilmente accesible el servicio de gas envasado. Es cierto que todo esto fuñe posible en un esquema de consumo subsidiado desde el punto de vista tarifario en vista de mantener la actividad industrial y -en consecuencia- el empleo estable y formal.

    Pero aún así el cuadro descripto, el mayor consumo eléctrico no era de fuentes domiciliarias sino industriales, explicado esto en el crecimiento sostenido de ese sector en esos años. ¿Cual fué el remedio para esta “pesada herencia”?. Ahogar tarifariamente a los usuarios domiciliarios e industriales, al tiempo que se suspendían todos los proyectos de aumento de capacidad emprendidos por el gobierno anterior por las famosas “auditorías” que poco o nada raro encontraron, y hasta se llegó a reducir la capacidad prevista en ellos, como en el caso de las represas patagónicas. Se confía en la baja de la actividad industrial y al menor conumo de electrodomésticos como “remedio”, lo cual equivale a algo así como darle un garrotazo en la cabeza al paciente para que se le pase el dolor de cabeza. O sea, el remedio de siempre de los gobiernos neoliberales, que es achicar la inversión pública, transferir los costos de la ineficiencia y el latrocinio de las empresas privatizadas a los usuarios, y emplear a los amigos en las pocas obras que se hagan. por lo pronto ya estan abriendo el paragüas porque tampoco esto parece que les vaya a dar resultados, y por las dudas la gente de energía ya agotó con sus reservas la disponibilidad de grandes grupos electrógenos para el verano, esos mismos que en el gobierno anterior se les hacía alquilar a las distribuidoras, pero que parece que ahora vamos a pagar todos desde el erario público para ahorrarles esa costosísima obligación a las privatizadas, dado la fortuna que cuesta alquilar y operar esos equipos.

    Saludos. Ernesto.

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