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Los cañones del ARA Bouchard contra la Operación Mikado

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Imagen:Histarmar

Fragmentos del sitio “El Glorioso Bouchard”
http://www.elgloriosobouchard.com.ar/

15 de mayo. Como remanentes del GT.79.3, Los destructores ARA Piedrabuena y Bouchard patrullan la costa del continente turnándose por día en guardias electrónonicas, especialmente la de Isla Grande de Tierra del Fuego. Tierra adentro se asientan bases aeronavales que actúan sobre la flota británica, y destilerías de YPF. Al retirarse la luz del día, desde el mar se observa el resplandor de las antorchas de las torres de gas. Ambos destructores están fondeados en misión de vigilancia costera, separados por pocas millas. Silenciados los instrumentos electrónicos, el D-26 se camufla con los accidentes geográficos de la costa. Ese día comienzan a advertirse contra el casco del Bouchard los ecos inconfundibles de un sonar ajeno a la escuadra, e indicadores de la presencia en la zona de un submarino enemigo. El choque de las ondas se podía escuchar contra los mamparos del sollado de popa inclusive, sin necesidad de aparatos especiales. Con el camada que estaba a mi lado nos preguntábamos si se trataría del sub que nos atacara días antes.”

 

16 de mayo. Jornada de guardia electrónica del Bouchard. Desde el día anterior continúan los ecos inconfundibles de un sonar rebotando contra el casco. La noche invernal ya cubría la zona y mientras los “armas submarinas” cubríamos los repetidos puestos de combate antisubmarino, alertan que se abrirá fuego sobre blancos que se aproximan a la costa. Al girar hacia ambas bandas repetidamente la torre III, los armas submarinas que cubríamos la jaula de cargas de profundidad nos zambullimos por un tambucho cercano, hacia el sollado de popa. Por los teléfonos me indican de un submarino emergiendo a corta distancia y desembarcando. El Bouchard da máquinas avante virando a babor estando anclado, mientras los “chafas” tratan con premura de cobrar la cadena del ancla, que entonces comienza a ser arrastrada. En esos momentos las torres I y II de proa pasando de manual a automático guiadas por el sistema de control tiro, abren fuego por aleta de babor. El CIAS Francisco Funes que cubría el proyector de erizos de esa banda, no alcanza a alejarse y es lanzado contra una porta por la onda expansiva de la primer descarga de la torre II. Mientras el Bouchard maniobra, los artilleros continúan dirigiendo las descargas hacia los distintos blancos que siguen su avance.”

 

Guiados desde el C.I.C., los piques de los proyectiles que al principio quedaban cortos, comienzan a caer sobre los blancos. El Comandante ordena al timonel poner proa hacia el punto aún con maniobra de levar ancla sin concluir. Uno de los blancos desaparece de la señal de radar en el centro de los impactos y el resto detiene su avance, cambiando el rumbo en dirección al objeto nodriza de donde se desprendieran en principio.

 

Si bien hasta antes de comenzado el cañoneo se encontraba de guardia la torre I, es la torre II la que inicia el fuego adelantándose a la primera. El entonces CSAR Mario Kelly apunta en forma manual la torre II y sincroniza con el apuntador automático que coordina ambas torres. Al estar ausentes los servidores de proyectiles (no estaban de guardia sino en horario de descanso) M. Kelly y su compañero corren cubiertas abajo para proveerse de más proyectiles. Al llegar con las municiones al hombro y cargar los cañones, se produce un alto el fuego. Algunos camadas de control tiro recuerdan que la línea de tiro se acercaba peligrosamente a la posición del ARA Piedrabuena, lo que motiva el cese del fuego.

 

NdR: Con esta acción, para las fuerzas argentinas se daba comienzo a la Operación Mikado. Y el ARA Bouchard pasaba a ser una pieza importante en el desarrollo de los planes de la operación británica y su posterior resultado.

 

18 de mayo. Ambos destructores mantienen prácticamente las mismas posiciones de vigilancia de días anteriores. Lo ocurrido horas antes mantiene el grado de atención de la dotación al máximo. Nuevamente es el Bouchard el que está de guardia electrónica. Es de madrugada y una espesa bruma cubre toda la zona. Las guardias de rondines en cubierta tienen muy poca visibilidad. No se distingue más allá de una docena de metros. Y es en horas de esa madrugada que el CSOP Carlos Pínnola advierte en pantalla de radar, el desplazamiento de una nave no identificada a pocas millas de la posición del DEBU, desplazándose a baja altura y en dirección al continente. Luego de confirmar con otros sistemas de a bordo se comunica al Piedrabuena quien reconfirma la señal. Desde el Bouchard se radia a la aeronave para que se identifique sin resultado. Los sistemas indican que se trata de un helicóptero. Se pide a tierra -Río Grande- confirmación de aeronaves propias en el área. Algunos tripulantes que se asoman desde el puente logran escuchar el rumor de motores de helicóptero a la distancia pero es imposible divisar algo. Cuando desde tierra responden que ninguna aeronave propia opera en toda el área se dá el alerta, pero el eco de radar indica que esta ha cruzado la línea de costa y descendido, perdiéndose la señal. En tierra fuerzas propias comienzan a movilizarse hacia el lugar y se refuerza la vigilancia. Minutos más tarde nuevamente el radar del Bouchard “engancha” la señal del helicóptero, el que comienza un desplazamiento en dirección a la frontera chilena. Luego de varios minutos de seguimiento, se pierde nuevamente y en forma definitiva toda señal de la aeronave enemiga.

 

Ya finalizada la guerra, salió a la luz que el objetivo era la destrucción de estas unidades y la muerte de sus pilotos. La operación fue llevada por fuerzas especiales británicas, que finalmente debieron abortarla. Seguramente el ánimo de la dotación del Bouchard, de vengar el hundimiento del crucero y la frustación de ese día, ejercieron el celo suficiente para afinar el sentido de alerta en los puestos de guardia.

 

La pérdida de la señal de la aeronave enemiga en el radar del DEBU, marca la finalización de la Operación Mikado y la participación del viejo destructor. Participación que sin lugar a dudas fue clave para resguardar la base aeronaval y sus pilotos.

 

NdR: Versiones no confirmadas por UK dan cuenta de un submarino convencional averiado en su proa en proximidades de Río Grande. En tanto se confirman averías en proa del HMS Onyx, pero sufridas en otro punto de la contienda. Los hechos mencionados al igual que el incidente del helicóptero caído en la frontera de Chile, también detectado por el DEBU, forman parte de la operación británica conocida como Operación Mikado. Sin saberlo en ese entonces, la intervención del D-26 influenció de alguna manera, en la continuación y operabilidad de la base aeronaval argentina que hospedaba entre otras unidades, a la escuadrilla de Super Etendart que con sus últimos Exocet, mantuvo en vilo a la fuerza de tareas británica. Estas aeronaves se mantuvieron activas hasta el final de la guerra.

 

Fragmentos del sitio “El Glorioso Bouchard”
http://www.elgloriosobouchard.com.ar/

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4 Comentarios en Los cañones del ARA Bouchard contra la Operación Mikado

  1. Excelente relato histórico, que deja al descubierto el colaboracionismo de nuestros “hermanos Chilenos” con las operaciones del Reino Unido, por un lado, y las averías de dos buques de la Royal Navy en esta abortada operación,
    Se sabe en qué momento la ARA decide dar de baja a los Destructores Bouchard y Piedrabuena?, llegaron al fin de sus vigas útiles o fue como el caso del 25 de Mayo, una decisión de no invertir más en su modernización?
    Saludos Don Marcelo!

    • Hola Jorge!

      Por lo que tengo entendido, el A.R.A. Piedrabuena fue dado de baja en 1985 y en 1988 fue utilizado como blanco remolcado. Se fue a pique luego que la corbeta ARA Espora le asestara un MM-38. En tanto el ARA Bouchard fue radiado en 1985 y en 1988 también hizo de blanco, pero en este caso sobrevivió al impacto, luego fue remolcado hasta Campana (Pr Bs As) donde se procedió a desguazarlo.

      Saludos Jorge!

  2. Marìa Graciela Cowan // 17 abril, 2016 en 12:21 am // Responder

    Hermoso y emotivo artìculo… no puedo imaginar esos finales para el A.R.A. PIEDRABUENA Y EL A.R.A. BOUCHARD ; IDEAL HUBIERA SIDO TENERLOS EN PUERTO SECO COMO PIEZAS DE MUSEO ,YA QUE EN SI MISMOS CADA UNO TENÌA EN SU HABER BATALLAS NAVALES.
    Gracias!

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